Oscar Mario "el Negro" González Oro murió este viernes 25 de septiembre de 2026 en Punta del Este, Uruguay, a los 74 años. Y en medio de la conmoción por su partida, recordamos una íntima entrevista que el histórico conductor le brindó a GENTE en 2015 en la paz de su casa de San Isidro.

En aquel momento, al ser consultado sobre sus cuentas pendientes en la vida, el locutor fue tajante y enumeró solo dos anhelos. "Quiero escribir mi segundo libro, una novela sobre la fecha de vencimiento que tenemos. Y ser abuelo: le dije a mi hijo Agustín que, si no me concede ese privilegio, adopto otro hijo y lo desheredo", dijo sin vueltas.
Hoy, a más de una década de aquella profunda confesión, el balance arroja un saldo agridulce. Mientras el destino se encargó de concederle uno de esos sueños, el otro quedó envuelto en un misterio que, a la luz de su sorpresiva despedida, resulta inevitablemente revelador.
El manuscrito guardado y una trama premonitoria
Su primer pedido a la vida era estrictamente literario. Tras haber editado en 2009 el ensayo autobiográfico Radiografía de mi país, González Oro soñaba con lanzarse a la ficción. "Escribir mi segundo libro, una novela sobre la fecha de vencimiento que tenemos", detalló en aquella charla.
La premisa de la obra, titulada justamente Fecha de vencimiento, giraba en torno a qué haría el ser humano si conociera el día exacto de su final y lo tuviera en cuenta para vivir. Aunque tres años después de esa declaración el locutor aseguró que ya había terminado el texto y que disfrutaba releerlo, la obra quedó guardada en un cajón. Definido por él mismo como "medio vago" para afrontar los procesos editoriales, nunca llegó a ver su novela en las librerías. Y al momento de su muerte, no existen registros de publicación, convirtiendo ese manuscrito en su gran obra inconclusa.

La amenaza familiar que terminó con un final feliz
El segundo deseo tenía nombre, apellido, y una advertencia teñida del clásico humor ácido del conductor. "Ser abuelo: le dije a mi hijo Agustín que, si no me concede ese privilegio, adopto otro hijo y lo desheredo", bromeó en la misma entrevista.
Sus dos hijos, Agustín (biológico, radicado en Londres) y Pablo (su sobrino, a quien crió como propio desde los 14 años y vive en Madrid), no tenían en sus planes inmediatos la paternidad por aquellos años. De hecho, en 2018 el Negro se había resignado públicamente a no tener nietos de sangre, afirmando que sus hijos estaban en pareja pero no querían ser padres.
Sin embargo, la vida le dio una revancha a su manera. Para agosto de 2022, el conductor empezó a presentarse con orgullo como el abuelo de Alicia, a quien definió en una entrevista como "una mocosa enorme que me puede". Aunque no se documentó públicamente si la niña era hija biológica de Agustín -el destinatario original de su "amenaza"- o de Pablo, González Oro logró cumplir su deseo y abrazar el rol de abuelo.

Tras una carrera inigualable marcada por liderar la audiencia de la radiofonía argentina durante 14 años consecutivos, el locutor se refugió en 2020 en Punta del Este para buscar tranquilidad. Allí falleció, habiendo saldado su deuda familiar, pero llevándose consigo el desenlace de esa premonitoria Fecha de vencimiento que hoy adquiere un peso definitivo.
Fotos: Archivo GENTE ([email protected])
Jefa de Archivo: María Luján Novella (113903-8464)






















































