Ni Chanel ni Dior: Emma Watson deslumbró con un vestido efímero de flores reales cosidas a mano – Revista GENTE
 

Ni Chanel ni Dior: Emma Watson deslumbró con un vestido efímero de flores reales cosidas a mano

La actriz impactó en la exclusiva gala del Lucas Museum de Los Ángeles con una pieza única de terciopelo reciclado y orquídeas frescas. Un diseño "vivo" que dura solo una noche y esconde un profundo mensaje sobre la naturaleza.
Lifestyle
Google Logo

Seguí a Gente en
Google

Si hay algo que Emma Watson sabe hacer a la perfección, es usar la moda como un vehículo para contar historias. Y en una industria donde las alfombras rojas suelen estar dominadas por el brillo de las joyas y los logos de las grandes casas europeas, la actriz británica decidió patear el tablero con una propuesta que dejó a todos sin palabras: un vestido efímero, diseñado para marchitarse.

El escenario donde lució este inesperado hito fashionista fue la gala de inauguración del Lucas Museum of Narrative Art, fundado por George Lucas y Mellody Hobson en Los Ángeles. Un evento plagado de superestrellas -desde Leonardo DiCaprio y Harrison Ford hasta Oprah y Kim Kardashian- donde Watson logró convertirse en el centro de todas las miradas sin necesidad de ostentación, sino apelando a la belleza de lo natural.

"Couture floral" a medida: los secretos del vestido

Lejos de recurrir al archivo de una marca de lujo, el look de Emma fue un trabajo en equipo milimétrico y artesanal. Junto a su estilista de confianza, Jared Ellner, y la modista Rae Moore, idearon un vestido negro de silueta off-the-shoulder (el clásico y sentador escote Bardot) confeccionado íntegramente en terciopelo reciclado que compraron en el centro de Los Ángeles.

Pero la verdadera magia ocurrió horas antes del evento. El estudio floral The Boy Who Cried Flowers, a cargo de Anthony Maslo, fue el responsable de intervenir la prenda. A mano y con extrema delicadeza, colocaron flores 100% reales bordeando todo el escote y el ruedo de la falda.

Horas antes de la alfombra roja, el equipo cosió a mano cada una de las flores sobre el vestido. Una verdadera obra de couture floral a medida que requirió un trabajo artesanal milimétrico para mantenerse impecable.

¿La selección botánica? Una obra de arte en sí misma: cuatro tipos de orquídeas Phalaenopsis, dos variedades de Dendrobium y dos tipos de lirios (Nerine y Gloriosa). Para aportar volumen y textura, sumaron gypsophila (la clásica flor de ilusión) y retama mezclada con linoleum. El resultado fue una enredadera romántica, viva y espectacular que contrastaba a la perfección con la sobriedad del terciopelo oscuro.

Con orgullo. Así mostró la actriz británica su manifiesto vivo.

Moda que se pudre a propósito: el mensaje de Emma

Para Watson, usar flores reales no fue un mero capricho estético. Reconocida activista medioambiental, la actriz explicó que quería algo "vivo y natural, no un adorno convencional". Su intención era que el vestido funcionara como un catalizador para debatir sobre lo que realmente valoramos hoy como sociedad, rindiendo un sentido homenaje a la "Madre Naturaleza" y a los recursos que solemos dar por sentados.

Pero lo más poético de la elección fue la aceptación de su caducidad. "Como las flores no podían permanecer exactamente como estaban, se convirtieron en un recordatorio de estar presentes y apreciar la belleza mientras ocurre", reflexionó la actriz. Es el concepto supremo del lujo efímero: un diseño que nace, brilla y muere en la misma noche.

Además, su presencia en la inauguración de este colosal museo de 1.000 millones de dólares dedicado al arte narrativo (que abre sus puertas al público este martes 22 de septiembre) no fue casual. "El storytelling es una de las formas de arte más antiguas de la humanidad. Un museo dedicado a eso es un regalo notable para Los Ángeles", señaló quien supo ser la heroína de Harry Potter, Mujercitas y La Bella y la Bestia.

A los 36 años, Emma Charlotte Duerre Watson -ese es su nombre completo- sigue sorprendiendo.

La noche, que había comenzado posando de manera impecable junto a figuras como Janelle Monáe y Lilly Singh, terminó de la manera más terrenal y congruente con su look: Emma se sacó los tacos altísimos y bailó descalza al ritmo de los Black Eyed Peas. El cierre perfecto para celebrar la belleza de vivir el momento, antes de que las flores, inevitablemente, pierdan su frescura.


 
 

Más Revista Gente

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig