Mientras avanza la investigación por el confuso episodio que involucró a Facundo Moyano y Candela Arizaga en el barrio porteño de Belgrano, en las últimas horas se conocieron nuevos detalles del momento en que intervino la Policía y la joven fue asistida en plena vía pública.
Según el testimonio de un vecino que presenció parte de la secuencia, el exdiputado se dirigía a la influencer llamándola “amor” en varias oportunidades. El dato fue revelado por el hombre que aseguró haber visto a ambos luego de que salieran del departamento donde se habría iniciado el episodio que derivó en la demora de Moyano y en la posterior internación de Arizaga.
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De acuerdo con esa versión, Candela caminaba descalza y con un body rojo, en un estado de fuerte alteración, mientras Moyano avanzaba algunos metros detrás de ella. El testigo sostuvo que, durante el tramo que pudo observar, no vio agresiones físicas por parte del exlegislador y afirmó que él intentaba asistirla.
“Él venía detrás, totalmente normal, tratando de ayudarla. Siempre se brindó; se veía que la situación lo superaba e intentaba asistirla”, contó el vecino en diálogo con TN. En ese contexto, el hombre aseguró que escuchó a Moyano hablarle a la joven con un trato afectuoso.
El momento más tenso se produjo cuando Candela se habría aferrado al pasamanos de un colectivo que estaba en movimiento, lo que obligó a detener la marcha de la unidad. Fue entonces cuando llegó la Policía al lugar y se inició la intervención de los efectivos.
Siempre según el relato del testigo, frente a los agentes Moyano se presentó con una frase concreta para explicar su vínculo con la joven: “Yo soy el novio”. Esa declaración se suma al dato de que, durante la secuencia, el exdiputado le decía “amor” a Arizaga mientras intentaban contenerla.
El vecino también contó que la influencer pedía ayuda de manera insistente. “Ella gritaba ‘ayúdenme, ayúdenme’, pero no sabíamos de qué ayudarla porque él no la agredió”, afirmó. Además, describió que la joven pronunciaba frases inconexas y que se mantenía sujetada al colectivo cuando llegaron los efectivos.
Otro de los detalles que aportó el testigo fue el estado en el que, según su mirada, se encontraba Arizaga antes de ser trasladada. “Le alcanzamos agua porque pedía eso. Tenía la boca seca y la mirada perdida”, relató.
Finalmente, Candela Arizaga fue asistida por personal policial y luego derivada por el SAME al Hospital Pirovano. Moyano, por su parte, fue demorado en el marco del operativo. La Justicia continúa reuniendo testimonios y elementos para reconstruir con precisión qué ocurrió aquella noche en Belgrano.
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