Mientras buena parte del elenco de 8 Mujeres se prepara para reencontrarse con personajes y compañeras de hace 15 años, Marita Ballesteros atraviesa una experiencia completamente diferente. La actriz se incorpora a esta nueva versión dirigida por José María Muscari y llega a un grupo en el que seis de sus integrantes ya conocen de cerca el universo de la obra.
Sin embargo, lejos de sentirse condicionada por aquella historia previa, Ballesteros encara los ensayos desde su propio recorrido. “A mí no me pasa nada ni pienso que seis de las actrices la hicieron y yo no”, asegura en diálogo con revista GENTE.
Su atención está puesta en el trabajo que tiene por delante. Y en estas semanas previas al estreno, reconoce que todavía se encuentra atravesando una de las etapas que más concentración le demandan. “El ensayo es trabajoso, pero me encanta. Yo ingreso nueva, ellas ya estuvieron”, explica.

Incluso cuando Silvia Pérez, sentada junto a ella durante la charla, asegura que resulta “inevitable” divertirse con esta comedia, Marita hace una salvedad entre risas: “Yo ahora no me estoy divirtiendo porque estoy aprendiendo la letra y soy muy exigente”.
La filosofía de Marita Ballesteros sobre el oficio de actuar
En un elenco con una larga convivencia previa también existen códigos y rituales construidos durante años. María Leal, por ejemplo, ya reconoció tener numerosas cábalas antes de salir a escena. Silvia Pérez recordó que solía realizar una postura de yoga antes de su entrada. Marita, en cambio, asegura no ser supersticiosa.
“Ninguna. No soy supersticiosa, pero respeto las cábalas de las otras”, afirma.
Eso no significa que vaya a mantenerse al margen de los rituales colectivos. Todo lo contrario. “Yo siempre hago lo que hace el grupo. Me parece que eso es un equipo”, explica. Ella sí tiene una frase que le gusta compartir antes de una función: “Buen viaje”.

“Lo más importante del teatro es la obra y el grupo que la hace. No estás solo haciendo cualquier cosa. El actor tiene que servir a la obra”, sostiene.
La respuesta del público, en ese sentido, funciona como parte de ese intercambio. En una comedia, escuchar las risas puede convertirse en una señal inmediata de que aquello que sucede sobre las tablas logró atravesar a quienes están del otro lado.
“Para mí es divino que la gente se ría. Cuando uno hace algo, el servicio del actor es que el otro ponga sus emociones, sean las risas o el llanto. Si eso pasa, es maravilloso”, reflexiona.
Los nervios que Marita Ballesteros todavía conserva antes de salir a escena
Hay una sensación que ni los años de profesión consiguieron eliminar: los nervios previos a una función. Cuando se le pregunta si todavía los experimenta, Marita responde sin vueltas: “Yo siempre”.
Lejos de considerarlos un problema, forman parte de una profesión en la que cada función vuelve a exponer al intérprete frente a un público diferente. Silvia Pérez coincide y lleva esa idea todavía más lejos: “El día que no me ponga nerviosa no voy a existir más como artista”.
“8 Mujeres”, un regreso atravesado por recuerdos y nuevas incorporaciones
La nueva versión de 8 Mujeres vuelve a estar dirigida por José María Muscari y reúne a María Leal, Mónica Villa, Emilia Mazer, Silvia Pérez, Cecilia Dopazo y Juana Repetto, quienes ya formaron parte de distintas etapas del espectáculo, junto a Marita Ballesteros y Linda Peretz.






















































