La decisión que Juana Repetto creyó definitiva y terminó cambiando 15 años después – Revista GENTE
 

La decisión que Juana Repetto creyó definitiva y terminó cambiando 15 años después

En diálogo con GENTE, la actriz cuenta qué la impulsó a reencontrarse con una faceta que había dejado de lado y cómo reorganizó su vida familiar para asumir este nuevo desafío.
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Durante un tiempo, Juana Repetto estuvo convencida de que no volvería a hacer teatro. No porque hubiera dejado de disfrutar la actuación, sino porque su vida cotidiana y, especialmente, la organización alrededor de sus hijos habían convertido las funciones nocturnas en algo difícil de imaginar. Sin embargo, hubo una propuesta capaz de hacerla revisar aquella decisión.

Yo había jurado no hacer teatro nunca más”, reconoce en diálogo con Revista GENTE. La explicación estaba en su dinámica familiar: “Los chicos, la noche... A mí me pasa que me cuesta mucho delegar la comida, la dormida, la bañada nocturna”.

La posibilidad de reencontrarse con 8 Mujeres, obra que había hecho 15 años atrás, terminó inclinando la balanza. Y hubo también un cambio reciente en su vida personal que le permitió pensar que podía organizarse: “Como me separé y empezaron a ir dos veces por semana con el padre, no me pareció tanto. Si dos de cuatro están al cuidado de él...”.

El elenco de 8 Mujeres junto a José María Muscari y Juan Manuel Caballé.

Pero Juana tiene claro que no cualquier proyecto hubiera conseguido el mismo resultado. “Fue por esta obra. A otra propuesta hubiese dicho que no. No podía no hacerlo”, asegura.

La razón tiene que ver con el recuerdo que conserva de aquella experiencia. “¡Porque la amé!”, responde ante la consulta de por qué resultaba imposible rechazarla. Y hay una curiosidad que parece casi premonitoria: apenas unos meses antes de recibir la propuesta había grabado un video hablando de los trabajos que más habían marcado su carrera.

“Hace tres meses había hecho un video en el cual nombré mis obras favoritas y dije que, sin dudas, mi preferida era 8 Mujeres, que era algo que no se iba a volver a repetir. Lo decreté”, cuenta divertida.

El impacto de reencontrarse con un personaje 15 años después

El regreso comenzó mucho antes de pisar nuevamente un escenario. Alcanzó con que Juana volviera a tener el texto frente a ella para que aparecieran recuerdos que creía guardados.

“Me pasó que la empecé a leer y empecé a escuchar las voces. Cuando leés por primera vez una obra no te pasa eso”, explica. No solamente recordaba sus propias intervenciones, sino también los tonos y las maneras de interpretar de sus antiguas compañeras.

“Escuchaba los tonos de las actrices, hasta de las que no están. Es un flash”, admite sobre una experiencia en la que pasado y presente comenzaron a mezclarse desde los primeros ensayos.

La maternidad ocupa un lugar central en la vida de Juana, quien combina la crianza de sus tres hijos con esta nueva etapa profesional.

Quince años también modificaron inevitablemente la relación con su propio personaje. Y Juana se permite tomarlo con humor: “Para empezar, yo actúo de una persona mucho más joven de lo que soy”, bromea.

Lejos de generarle un conflicto, ese regreso parece haber recuperado sensaciones que extrañaba. Incluso los nervios volvieron después de mucho tiempo alejada de los escenarios. “Re. Hace mucho que no actúo. Para mí pierde la gracia si no te ponés nerviosa. Es parte de la adrenalina, que es lo lindo del teatro”, dice con seguridad.

Eso no impide que, entre ensayo y ensayo, aparezca alguna duda doméstica: “Obvio que hay momentos en los que pienso: ‘¿Por qué no me quedé en casa con los chicos?’”, reconoce entre risas. Pero rápidamente aclara: “Lo estoy re disfrutando, estoy re contenta y me hace bien”.

La nueva organización familiar de Juana Repetto para poder volver a actuar

Aceptar la propuesta fue apenas el primer paso. Después apareció un desafío mucho más concreto: hacer que el teatro entrara en una rutina familiar atravesada por horarios escolares, traslados y la crianza de sus hijos.

Juana reconoce que tiene una particular manera de enfrentar las decisiones importantes. “Yo cuento las cosas cuando ya las decidí. Porque lo que me puedan decir los otros me suele sugestionar. Entonces, cuento las cosas cuando tengo la decisión tomada”, explica.

Algo parecido había ocurrido con otras elecciones trascendentes de su vida. Pero esta vez hubo una persona a la que sí decidió consultar antes: su mamá, Reina Reech. “A la única que le pregunté en este caso fue a mi mamá. Sentí que ella iba a pensar lo mismo que yo”, cuenta. Y la respuesta confirmó sus sospechas: “Me dijo: ‘Va a ser difícil, te vas a volver loca, pero lo tenés que hacer’”.

La dificultad apareció rápidamente cuando recibió los primeros cronogramas. “Cuando me dieron los primeros horarios de ensayo me puse nerviosa porque se me juntaban con los horarios del colegio”, recuerda.

Juana Repetto junto a Toribio, Belisario y Timoteo, sus tres hijos y el centro de la organización cotidiana que debió rearmar para volver a actuar.

Entonces apareció una palabra que para ella no resulta sencilla: delegar. “Tocó delegar, pero el tema era poder organizarlo. Mi vieja no maneja, mi viejo está en otro lado, el padre de los chicos labura en Bariloche... Conseguí una persona que se encarga de todo eso y es toda una movida”.

El entusiasmo también empezó a contagiarse puertas adentro. Su hijo Toribio, cuenta Juana, sigue de cerca este regreso: “Me pregunta y está desesperado por verla”.

Las cábalas que Juana Repetto recuperó en su regreso a los escenarios

Volver después de tantos años también significa recuperar algunos códigos propios del teatro. Y en ese terreno Juana admite tener una característica particular: puede apropiarse fácilmente de las supersticiones de sus compañeros.

“Yo soy muy de sumarme a la locura del otro. Si otra compañera tiene una cábala, me tengo que subir y no puedo hacer la obra sin hacer la suya”, confiesa.

Fue Emilia Mazer quien recientemente le recordó uno de los rituales más insólitos que tenía durante la primera versión del espectáculo. “El otro día me recordó Emilia que siempre antes de entrar a escena mostraba el culo. No me acordaba. Ahora lo tengo que hacer”, cierra entre risas.


 
 

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