En las fotos de su más reciente viaje a Saint Tropez junto a sus hijas, Juliana Awada apostó fuerte al color de la temporada. En dos de sus apariciones en uno de los destinos más emblemáticos de la riviera francesa (la feria de diseño y la tienda de decoración donde se tomaron la selfie familiar), la exprimera dama eligió el mismo vestido largo naranja/coral de tirantes finos con efecto fruncido en toda la prenda, un diseño que combina la levedad del verano europeo con el impacto visual que el color exige.

Lo combinó con sandalias doradas de taco bajo con el detalle delantero de moño, cartera de cuero color suela al tono y gafas de sol discretas: el conjunto de alguien que sabe exactamente qué altura de ruido visual busca. El naranja coral es un color en total tendencia que no sólo es atinado con el bronceado europeo: combina la energía del naranja con el romanticismo del rosa, creando un ambiente tropical, alegre y moderno.
Mientras tanto, Antonia Macri –fruto de la relación de Juliana con el expresidente de la Nación, Mauricio Macri– llevó la combinación que domina los tableros de Pinterest y las calles de Saint Tropez en el verano 2026: top de crochet blanco con escote en V profundo más short de jean destroy de tiro bajo, un estilismo acorde con su estilo teen. Gafas de sol rectangulares pequeñas, pelo suelto con ondas naturales, sin accesorios, completaron el styling effortless chic que ya es marca Juliana y requiere exactamente el ojo correcto para ensamblarlo.
Valentina Barbier: el negro como declaración
Valentina Barbier –fruto de la relación de Juliana con Bruno Barbier– eligió el polo opuesto cromático y funcionó. En la selfie interior, conjunto negro en dos piezas –crop top y falda maxi plisada– con gafas cat eye oscuras y delicadas pulseras doradas de estilo esclavas.
En el exterior de la feria, versión unificada del mismo universo: vestido maxi negro de tela plisada con sandalias planas firmadas por Hermès, las mismas que suele usar su madre con jeans y blusa blanca. El negro en pleno verano del Mediterráneo es siempre una decisión: dice la última palabra al asegurar que el calor no tiene injerencia alguna en el estilo.

¿El detalle ensamblado entre ambas? El recurso del drapeado elastizado en ambos outfits que en vestidos lánguidos suma diseño y trabajo artesanal. Los géneros fruncidos (también conocida como ruching o estilo nido de abeja) son una tendencia absoluta: aportan movimiento y volumen estilizando la silueta.
Esos fueron los looks para recorrer la feria PAD –Pavilion of Art & Design– que reunió a unas 20 galerías internacionales y francesas especializadas en diseño histórico, contemporáneo y joyería de autor.
"Duelo" de madre e hija: en blanco, en guipure y algodón natural con bordados
Ya es sabido que la estética de Juliana en Instagram cuenta con su propia curaduría, nada de community managers que imiten su savoir faire. La diseñadora marca el pulso de lo que comunica con su propio sentido de la moda y en cada aparición dicta –siempre sin quererlo– una nueva cátedra de moda.

Otro de los looks con lo que la diseñadora subyugó fue con un soñado solero blanco de tirantes ultra finos que combinó apenas con un sombrero de paja y con ala irregular para proteger la cara del sol.
La postal conjunta con Valentina –mesa al aire libre bajo sombrilla blanca, mantel azul con lunares, vajilla de motivos marinos– completó el registro visual del viaje en clave mediterránea.

El look de Valentina, por su parte, un minidress en guipure –esta vez con un styling premeditado de peinado que despeja el rostro–, ofreció una segunda opción en "vestidos veraniegos del momento" que combinó con total equilibrio lujo silencioso y bohemia.


