Toma entusiasmado el acrílico plástico transparente de doce por doce centímetros cuya base de repente cede, pero no al punto de hacer derramar su contenido. Entonces Martín Alejandro Arevalo (49), el caballero que suele estar del otro lado del grabador, reacciona a puro instinto, como un nene a punto de ver desaparecer la figurita que le faltaba para llenar el álbum:
-¡¡Ufffff!!, casi se me cae el pastito de la zona del punto penal que me traje del Estadio Icónico de Lusail, Qatar.

-¿Tras la final?
-Tras la final.
-Ufffff, decimos ahora nosotros: un verdadero tesoro silencioso, de esos que no brillan en los estuches pero sí en los corazones.
-Tal cual. Y tenía más. Pasa que…
-¿Los amigos le pidieron?
-Le di un poco a Leo.

-Yo no lo recibí. Perdón, ¿¡está hablando del Leo que suponemos!?
-Sí, a ese Leo, a Messi. No había recogido ni un cachito. Así que le regalé una parte para que la sume a su propio santuario futbolero.
-Linda anécdota para arrancar esta nota de GENTE.
-¿Viste?
"LE HICE CASO A MI HERMANA Y A MI INSTINTO: DEJÉ DERECHO, ME ANOTÉ EN DEPORTEA, DONDE ME RECIBÍ EN 2000, Y TERMINÉ ADMINISTRACIÓN"

“Nací el 26 de agosto de 1976 en San Clemente del Tuyú, y no por casualidad. Hay una historia detrás”, se apresta a relatarla Arevalo. “Mi abuelo Antonio Pérez Navarro fue uno de los primeros en llegar al pueblo, un pionero. Lo hizo con toda su familia y como agradecimiento. Claro, resulta que una hermana de mi mamá, Olaya, estaba enferma con mucha fiebre, les comentaron que había un lugar bendito -era San Clemente pero la llamaron "Don Clemente"-, la llevaron, se metió al mar ahí y logró recuperarse. Ergo, resolvieron quedarse. Pronto allá don Antonio abrió una almacén de ramos generales que hasta vendía combustible: el primer litro de nafta salió de aquel negocio”, continúa.

-Faltaba una generación para que llegara usted. ¿Allí, a 330 kilómetros del Obelisco se conocieron sus padres?
-Sí, mi mamá, Mimí (Noemí Angélica Pérez Navarro; 89) trabajaba con su familia, mientras que papá, Manucho (Manuel José Arevalo; falleció en 2024), que era de Dolores y laburaba en una ferretería, también tocaba el saxo y el clarinete en una orquesta, así que cierto día fue a tocar a San Clemente del Tuyú y terminaron enamorándose. Dejó su ciudad, se casaron y empezaron a emplearse juntos en un bazar general que fundaron -Casa Arevalo-, y cerramos el año pasado luego de casi siete décadas.
-Epa.
-Cuando llegó el momento en el que mi hermana empezaba la facultad, en lugar de mandarla sola a estudiar en la Capital, decidieron -siempre generosos, ejemplares y amorosos con sus hijos- acompañarla y traer a toda la familia. Recalamos en un departamento de Flores, en Membrillar y Rivadavia. Cerraban el negocio de marzo a noviembre y de tal manera estaban con nosotros. Pronto nos mudamos a Palermo, a Santa Fe y Aráoz, donde permanecimos un cuarto de siglo. Mi hermano Freddy (Manuel Alfredo) cursaba segundo año de secundaria y yo andaba por los seis pirulos.

-Faltaban algunos para que llegara al periodismo.
-Sí, fue cuando mi hermana Marian...
-¿Marian? ¿Su hermana?
-María Angélica. ¿Te lo cuento como si fuera una crónica?
-¿Se anima?
-Jajajá. Obvio. Dale… Transcurrían los primeros día del milenio cuando una tarde, mientras yo, que había empezado a cursar Abogacía en paralelo con la licenciatura en Administración, llegué cabizbajo a mi casa proveniente de la Facultad de Derecho. De la misma manera que adoraba Administración, no me sentía muy feliz con Abogacía, pese a haber rendido cuatro materias del primer año. Fue cuando mi hermana, intuitiva como toda hermana mayor, luego de indagarme un poquito me preguntó por qué, si me gustaba el deporte y el periodismo, no seguía ni corazón y me apuntaba en una carrera afín. Así que le hice caso a ella y a mi instinto: dejé Derecho, me anoté en Deportea, donde me recibí en 2000, y terminé Administración.

-¿Entonces?
-Si bien rendí las treinta materias de esta última carrera en la Universidad de Buenos Aires y durante tres años hasta di clases ad honórem de Administración de la producción, una pasantía en el diario Olé, allá por 1999, que se convirtió en efectivización, sumada a mi ingreso en Radio Mitre (2003) a través del programa Súper Olé Deportito, me marcó los próximos pasos: en 2006 entré a TyC Sports, donde trabajé hasta 2022, y en el medio (2012) también a Radio La Red, donde continúo, al igual que es ESPN, cadena a la que ingresé hace cuatro años. En resumen, media vida hermosa dedicándole a la profesión.
-Media vida en la que entrevistó a innumerables futbolistas.
-Un montón.
-Aunque deberíamos deternos en dos, ¿no?
-Seguro: en Diego y en Leo.

-No le vamos a pedir anécdotas de ellos porque debe haber…
-Miles. Con Diego, de vida y de trabajo. Una de vida, por ejemplo, de ir a jugar partidos y luego, a comer pizza y ver la tele a su casa hasta la madrugada. ¿Con Leo? Otras tantas, aunque la que recuerdo mucho es una de 2007 justamente de su encuentro con Maradona en Rosario. Fue con su papá y sus hermanos. Si será grande Lionel que la vez pasada en un reportaje tuvo la gentileza de recordar aquella charla. La verdad, siento que ellos tocaron mi carrera con una varita, y la tornaron mágica. Siempre agradezco y agradeceré que los dos mejores futbolistas de la historia hayan sido tan generosos conmigo. De la misma forma que agradezco a las familias de Maradona y Messi por haberme abierto las puertas de sus casas y haberme dado, también siempre, tanto cariño.
"DESPUÉS DE LO QUE VIVIMOS EN 2022 SIENTO QUE TODO LO QUE VIENE ES DE YAPA. SERÍA HERMOSO REPETIR Y GANAR OTRO MUNDIAL, PERO NADA FÁCIL"


Inquieto, minucioso y larguero en las respuestas (según su propia definición "... y la de mi mujer", reconoce tentado), Arevalo convida café a pedido, un tentador bizcochuelo marmolado y pepitas dispersadas cuidadosamente en una fuente ("también obra y gracia de Cora", resalta bajando los párpados), antes de recordar el pedido de Revista GENTE apenas llegó a su domicilio: "¿Quieren visitar ahora mi cuartito de recuerdos?", se levanta como una ráfaga de su sillón ocre mientras termina la frase, y nos invita a seguirlo por una escalera en rulo que conduce al piso superior de su dúplex del Bajo Belgrano. "Miren", abre la puerta y pronto surgen, entre otros tesoros, camisetas (de distintas etapas), balones y cintas de capitán firmadas por "Diego Armando Maradona y Lionel Andrés Messi" (resalta los nombres completos), credenciales, una réplica de la Copa del Mundo y el bendito pasto del Lusail...

-Comienza un nuevo Mundial (la entrevista fue consumada antes de que viajara Martín), una competencia tan sentida que, incluso, en su versión anterior lo hizo vivir por pantalla hogareña parte del final del embarazo de su señora. Ninguna mejor excusa para consultarle: tras la llegada de su hija justo treinta y seis años después de haber obtenido la anterior Copa, en 1986, con Maradona a la cabeza, y ante la oportunidad de reiterar el título 2022 de Messi, ¿pergeñó alguna promesa por si logramos la cuarta estrella en Norteamérica?
-Después de lo que vivimos en 2022 siento que todo lo que viene es de yapa. Sería hermoso repetirlo, pero nada fácil. Fijate la carrera que tiene Leo y recién se le pudo dar en Qatar, cuando muchos decían que con su edad, ya más avanzada, no iba a poder estar a la altura del Messi que conocíamos. ¡Pero él jugó su mejor Copa del Mundo allá!.. El fútbol es muy loco. ¿Viste que a veces subís un contenido en las redes que parece malo y sin embargo explota y se hace viral, mientras otro que preparaste y cuidaste es visto por apenas diez personas? En el fútbol pasa lo mismo. La suerte del campeón, que llega en determinados momentos, te tiene que acompañar. Por supuesto que vamos con toda la expectativa de repetir y conseguir la cuarta estrella, pero ya lo vivimos y sería injusto enojarnos si no volviera a ocurrir.

-A propósito de nuevas oportunidades y cuartas estrellas, ¿andan "concentrando" usted y Cora con la intención de buscar un hermano para Isabella?
-De hecho, lo estamos buscando. Pero es como en el fútbol: ganar no es una decisión. Podés intentar jugar bien, tratar de encontrar la mejor manera de triunfar, pero nunca es seguro que suceda. Como te digo, Cora y yo hace un tiempo que estamos buscando un hermanito para Isa, pero todavía no se dio. Sí, lo que nos dijimos y cumplimos fue disfrutar los primeros años de nuestra hija pasando mucho tiempo sin la urgencia de afrontar un nuevo embarazo. Entonces tomamos vacaciones, nos mimamos mucho, descansamos, le dimos la sorpresa de conocer -como ella quería- la Torre Eiffel, Disney; la llevamos con sus abuelas a Playa del Carmen... Hicimos todo aquello que nos llenara el alma. Así que ahora hay que pensar que en algún momento el hermanito puede venir.

-¿Y si, más allá de los difícil que puede llegar a ser, el "aura argentino" permanece abierto hasta el domingo de 19 de julio y, ahora en el MetLife Stadium de Nueva Jersey/Nueva Jersey, la Scaloneta vuelve a levantar la Copa del Mundo, ¿qué promesa nomás se animaría a hacer de antemano para luego de correr a todo el plantel y reportearlo? Anímese.
-Bueno, ya veremos, ya veremos. Por lo pronto, volveré a agarrar un poco de pastito (ríe).
-A Messi ya le obsequió. En todo caso, si le sobra un poco, acá hay otro Leo, colega suyo, que no se enojaría si le separa un cachito...
-(Lanza una carcajada) Ahí está la promesa: si Argentina gana la cuarta, esta vez el pastito, en lugar de ir a Messi, va para vos. Hecho.

Fotos: Diego García y cortesía de M.A.A.




