A casi cinco meses de la muerte de Sofía Devries, la joven de 23 años que falleció mientras buceaba en Puerto Madryn, la Justicia de Chubut tomó una decisión clave: el próximo lunes 6 de julio se realizará la audiencia de apertura de investigación contra el instructor de buceo Thiago Nahuel Pocovi, quien será imputado por el delito de homicidio culposo.
La audiencia está prevista para las 10.30 en los Tribunales de Puerto Madryn y será presidida por la jueza penal Marcela Alejandra Pérez Bogado. El imputado participará de manera virtual, ya que actualmente reside en Buenos Aires.
La decisión marca un giro importante en una causa que desde febrero generó conmoción en Chubut y a nivel nacional. Sofía murió el 16 de febrero durante una salida de buceo de aguas profundas en el parque subacuático del ex buque Hu Shun Yu 809, un pesquero chino hundido hace aproximadamente una década y convertido en uno de los puntos de inmersión más conocidos de Puerto Madryn.
Su cuerpo fue hallado dos días después, el 18 de febrero, por personal de la Prefectura Naval Argentina en la zona de la popa del barco hundido.
La joven había viajado desde Moreno, provincia de Buenos Aires, junto a su pareja. Según reconstruyeron los investigadores, el objetivo del viaje era avanzar en una certificación internacional de buceo.
En las primeras horas posteriores a la tragedia se habló de un “bautismo de buceo”, pero esa versión fue descartada con el avance de la investigación: Sofía participaba de una instancia de formación más exigente, vinculada a inmersiones de mayor profundidad.
De acuerdo con la hipótesis de la Fiscalía, Pocovi, instructor certificado por PADI, estaba a cargo de un grupo de siete buceadores que descendió hacia el parque subacuático. La imputación presentada por el fiscal Alex Williams y el funcionario Juan Pablo Santos sostiene que, al momento de iniciar la inmersión, las condiciones de visibilidad bajo el agua eran “extremadamente reducidas”, lo que habría impedido una supervisión directa y efectiva de todos los participantes. Pese a ese escenario, la actividad continuó.
Siempre según la reconstrucción fiscal, Sofía y su pareja habrían quedado sin supervisión directa al llegar al fondo, mientras el resto del grupo comenzaba el ascenso. En ese contexto, la joven empezó a manifestar signos de malestar y se habría retirado el regulador de respiración.
Su compañero intentó asistirla ofreciéndole su propio regulador y tratando de inflar el chaleco compensador para ascender juntos a la superficie, pero la maniobra no logró evitar el desenlace fatal.
La autopsia determinó que Sofía murió por ahogamiento. En febrero, fuentes judiciales habían señalado que el informe preliminar no registraba signos de criminalidad ni intervención directa de terceros en la muerte, aunque la causa continuó abierta para establecer si existieron responsabilidades por posibles incumplimientos de protocolos o deberes de cuidado durante la práctica.
Ahora, con la imputación formal al instructor, la investigación entra en una nueva etapa. Para el Ministerio Público Fiscal de Chubut, la actuación de Pocovi habría sido contraria a los protocolos y normas de seguridad que regulan la actividad de los instructores de buceo. Por eso, la conducta fue calificada de manera provisoria como homicidio culposo, delito previsto en el artículo 84 del Código Penal para los casos en los que una persona causa la muerte de otra por imprudencia, negligencia, impericia o por no observar los deberes de cuidado a su cargo.
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