La muerte de Ernestina Pais (1972-2026) volvió a poner en el centro de la escena uno de los vínculos más personales –y menos expuestos– de su vida: la relación con su hermana Federica Pais, también conductora, aunque de perfil mucho más reservado. Las dos reconocían tener naturalezas opuestas y atravesaron largos períodos de distancia.
Mientras que en algún momento se definieron como "el agua y el aceite", las hermanas compartieron el amor por la conducción. Fue al frente del programa Sabés o soñás, un paso decisivo que, como recordó por aquel entonces Ernestina en una entrevista con GENTE en el año 2006, "todo terminó de coronarse con Mañanas informales".
De la dura historia familiar a las tensiones entre hermanas
El vínculo entre las hermanas estuvo atravesado, desde el origen, por un dato durísimo: la desaparición de su padre durante la última dictadura militar. Ese hecho redefinió la dinámica del hogar, donde su madre, Milka Truol, asumió el rol central en la crianza y la contención emocional de las dos. "A mí me marcó mucho que mi madre haya tenido que ser madre y padre", dijo veinte años atrás Ernestina en diálogo con este medio.
Fue la propia Federica quien mejor resumió, a lo largo de los años, la diferencia de naturalezas con su hermana. En una entrevista de 2013 para el ciclo BDV, definió así el contraste: "Somos el agua y el aceite. Ernestina adora exponerse, son estilos y naturalezas. Yo soy más casera".

En esa misma conversación, Federica reconoció que el choque de caracteres era moneda corriente entre ellas: "Tenemos una relación de hermanas pero no de amigas. Chocamos mucho. Sí es verdad que discutimos, discutimos todo el tiempo". Pero también dejó en claro que existía un código imposible de borrar: "La mejor etapa con mi hermana fue cuando trabajamos juntas. Somos hermanas y eso te da un código y un vínculo…".
Una década más tarde, en 2024 y ya en diálogo con Carmen Barbieri, Ernestina volvió sobre la misma metáfora para describir el vínculo, aunque esta vez matizada por el afecto familiar que persistía más allá de las diferencias: "Somos el agua y el aceite. Pero amo a mis sobrinos, ellos tienen relación con mi hijo, y tenemos buen vínculo".
El episodio que habría marcado la ruptura
Más allá de las diferencias de carácter, hubo un hecho puntual que –según trascendió– quebró el vínculo de manera definitiva. De acuerdo a lo reconstruido por el programa Implacables (El Nueve), habría existido "un tema en la vida de Federica, que Ernestina lo contó y se distanciaron". A partir de ese episodio, las hermanas no volvieron a hablarse.
Ernestina, por su lado, había reconocido en su momento la existencia de un vínculo tenso con su hermana mayor, aunque prefería no llamarlo pelea sino diferencia: sostenía que nadie la obligaba a tener un vínculo más cercano a Federica. "Nosotras somos así. La gente habla de esa relación, pero nada me obliga a ser la mejor amiga de Federica”, precisó en su momento Ernestina.
Los rumores sobre el distanciamiento explotaron con fuerza en diciembre de 2024, cuando Ernestina recordó públicamente el acoso mediático que había sufrido Federica a raíz de los problemas legales de su hijo, un capítulo que sumó tensión a la historia familiar.
En la citada nota con Barbieri, Ernestina respondió concretamente a la comentada pelea entre hermanas, y expuso: "Yo me pregunto, si hubiera sido algo grave, ¿no hubiera salido en algún lado? Federica no es mi mejor amiga; somos hermanas. Y como hermanas somos de fierro. Ahora, ella tiene sus amigos, yo los míos, y cada una hace su vida".
Y ante la insistencia acerca de un supuesto mal vínculo entre ambas en esa oportunidad concluyó: "Acá hay algo muy claro con Fede, lo único que nos importa es nuestra vida".

Un silencio que ni la tragedia pudo desandar
Al momento de la muerte de Ernestina, las hermanas seguían distanciadas. Ni siquiera la sorpresiva tragedia alcanzó a cerrar esa brecha en vida.
La noticia del fallecimiento sorprendió a Federica mientras se preparaba para salir al aire con su programa de televisión. Según relataron Susana Roccasalvo y Lola Cordero en Implacables, los productores ingresaron al estudio para darle la noticia minutos antes de que comenzara el ciclo, que se emite entre las 21 y las 23. Federica abandonó el canal de inmediato para reunirse con su familia. En esas primeras horas, una de las principales preocupaciones del entorno fue contener al hijo de Ernestina, Benicio, de 22 años.
Pese a los años de distancia, la frase que Federica repitió durante más de una década –"somos el agua y el aceite"– terminó funcionando, en los días posteriores a la muerte de su hermana, como la síntesis más honesta de un vínculo que nunca dejó de ser, a su manera, profundo. Y "de fierro", como remarcó aquella vez Ernestina.
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