Enviada especial a Estados Unidos
Detrás del artista que lleva más de medio siglo llenando bailes, rompiendo récords y convirtiéndose en una leyenda popular existe una historia mucho más íntima. Una que no habla de escenarios, premios ni multitudes, sino de amor, familia y compañerismo.
Durante la entrevista exclusiva que GENTE realizó con La Mona Jiménez en Dallas, en el marco del Mundial 2026, el cantante repasó buena parte de su vida. Habló de Messi, de Maradona, de su infancia y de su carrera, pero hubo un momento en el que inevitablemente la conversación se volvió personal.
Cuando este medio le preguntó qué lugar ocupaba la familia en su vida, el rey del cuarteto no dudó en poner a Juana en el centro de toda su historia.
No fue una respuesta breve. Fue un viaje hacia más de cinco décadas atrás, cuando todavía era un joven músico que vivía de noche, recién había atravesado uno de los momentos más difíciles de su vida y estaba a punto de cruzarse con la mujer que terminaría convirtiéndose en su compañera incondicional.
El día que conoció a Juana después de sobrevivir a un grave accidente
Antes de contar cómo nació aquella historia de amor, La Mona retrocedió todavía un poco más en el tiempo: "A mí me gustaba mucho la noche. Yo pierdo mi papá a los 17 años, 53 años tenía mi viejo y me fui a vivir con una mujer, una chica de 37 años. Tiempo después tuve un accidente y no me daban muchas esperanzas, estuve internado varios meses y cuando tuve el alta, en una de mis primeras salidas, era un 28 de diciembre, y vamos a comer donde yo comía puchero de gallina que se comía muy bien".
Esa salida, que parecía una más entre tantas, terminó cambiándole la vida: "Ahí sea juntaba todo el ambiente de la noche, era un restaurante inmenso, y estaban los de Cuarteto Leo, que son los creadores de este ritmo, y había una jovencita que no me olvido más, con unos zapatos de corcho, que se usaban en esa época, los saludo a todos y me la presentan a la Juana".
Todavía recuerda ese primer encuentro como si hubiera ocurrido ayer. No fue solamente su belleza la que lo cautivó. También había algo en su forma de ser que lo deslumbró desde el primer momento.
"No le gustaba el cuarteto"
Con el humor que lo caracteriza, La Mona contó que aquel primer flechazo estuvo lleno de situaciones inesperadas: "Como no coordinaba en esa época... Era mi primera salida, los nervios. Así que comí y bueno y no va Juan al baile, un amigo, y le digo: 'Che, Juan, te felicito. Tu hija, qué linda que es tu hija'. 'No, no es mi hija', dice, 'Es mi cuñada'. 'Haceme la mano', le digo yo. 'No', me dice, 'No le gusta el cuarteto'".
Sin resignarse, buscó otra alternativa: "Y bueno, ella va a bailar a otro lado que se va con la mamá de él y el hermano de él y bueno y 'cómo podemos hacer', 'invitala vos' me dice él, así que fui y le invité para un carnaval y dijo 'pero yo no conozco a nadie', pero puede ser y Juana fue, me vio cantar, no le gustó el cuarteto pero ahí nos hicimos amigos".
Ese vínculo comenzó lentamente. Sin grandes declaraciones ni romances de película. Primero fueron conversaciones. Después confianza. Y finalmente una historia que ya lleva 52 años.

La primera cita... que terminó pagando Juana
Uno de los recuerdos que más hizo reír al cantante fue el de aquella primera salida como novios. Lejos del personaje que hoy llena estadios, en ese momento él era un joven sin demasiado dinero.
Y la anécdota terminó convirtiéndose en una de las favoritas de la pareja: "La invité a la señorita y no va que me olvido la billetera: no tenía plata. Me la había dejado en el auto, entonces quiero dejar el anillo de mi papá y a la tarde lo iba a retirar y viene la Juana: 'Vamos que se hace tarde. Me faltan 2 minutos para volver a trabajar', y le digo yo 'No que me olvidé la billetera'. '¿Pero qué billetera? Dejá el anillo', dice la Juana. ¿Cuánto es? ¡¡Pagó la Juana, pagó la Juanita!! Hasta hoy me dice: 'Me estás debiendo esa comida'".
Más de medio siglo después, esa escena sigue siendo motivo de bromas entre los dos.
"Ella me sacó de la noche"
Cuando GENTE le preguntó cuánto tiempo llevaban juntos, Carlos la Mona Jiménez respondió sin dudar: "52 años".
Pero enseguida explicó que Juana no solo fue la mujer con la que formó una familia. También fue quien modificó profundamente su forma de vivir.
"Ella fue la que me sacó de la noche. Ella me hizo ver que no era la noche, que había otra vida, que era el día. Y bueno, empecé a ver la diferencia de la noche al día y cómo era ella y bueno el crecimiento también", reconoció.
En ese cambio, aseguró, no hubo imposiciones. Hubo ejemplo. Mientras él vivía de madrugada, Juana comenzaba sus días muy temprano.
"Juana era hermosa, muy buena mujer. Yo era nocturno y ella era diurna. Ella se levantaba a la mañana. Hasta hoy se levanta a la mañana porque era diurna. Ella trabajaba en ropa de la última moda de mujeres y la fueron ascendiendo a ella", contó con orgullo y admiración el ídolo cordobés.
Para La Mona, incluso una de sus hijas heredó esa misma pasión: "Por eso el gusto de Natalia a la moda.... La Natalia Jiménez salió a su mamá".

La socia silenciosa detrás del fenómeno La Mona
Con el crecimiento de la carrera también llegó un cambio en la vida laboral de ambos. Juana dejó su trabajo para apostar por el proyecto artístico de su marido. Y terminó convirtiéndose en una pieza indispensable del fenómeno que hoy conocen millones de argentinos.
"Aparte ella empezó a hacer la boletería, me ayudaba, después yo me separo del Cuarteto de Oro a los 33 años, y la Juana dice: 'Yo dejo el laburo y me voy con vos'". Lo que vino después fue una construcción compartida.
"Empezamos a laburar. La Juana era boletera, portera, plomo, peleaba con la Municipalidad, peleaba con SADAIC. Yo le enseñé a ella cómo era todo el proceso, pero ella me superó. Era muy inteligente", recordó el cantante.
Mientras el público veía arriba del escenario al Mandamás del cuarteto, detrás había una mujer que organizaba, resolvía problemas, negociaba, administraba y sostenía cada paso de una carrera que con los años se volvió gigantesca.
Una familia construida de a dos
De ese amor nacieron Lorena, Carli y Natalia. Y aunque la historia de La Mona suele contarse a partir de sus récords musicales, durante esta entrevista quedó claro que él mismo encuentra su mayor orgullo lejos de cualquier escenario.
Porque detrás de los más de 10 mil shows, los Premios Gardel, los Konex de Platino y el fenómeno popular que representa desde hace décadas, existe una historia mucho más sencilla. La de un joven que un 28 de diciembre quedó enamorado de una chica con zapatos de corcho.
La de una mujer que primero le pagó una comida, después apostó por su carrera y finalmente terminó cambiándole la vida. Y la de una familia que, más de medio siglo después, sigue siendo el refugio más importante del artista más popular que dio el cuarteto cordobés.
Contenido audiovisual: Martina Cretella
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