Toma entusiasmado el acrílico plástico transpartente de doce por doce centrímetros cuya base de repente cede, pero no al punto de hacer caer su contenido. Entonces Martín Alejandro Arevalo (49), el caballero que suele estar del otro lado del grabador, reacciona a puro instinto, como un nene a punto de ver desaparecer la figurita que le faltaba para llenar el álbum:
-¡¡Ufffff!!, casi se me cae el pastito del la zona del punto penal que me traje del Estadio Icónico de Lusail, Qatar.

-¿Tras la final?
-Tras la final.
-Ufffff, decimos ahora nosotros: un verdadero tesoro silencioso, de esos que no brillan en los estuches pero sí en los corazones.
-Tal cual. Y tenía más. Pasa que…
-¿Los amigos le pidieron?
-Le di un poco a Leo.

-Yo no lo recibí. Perdón, ¿¡está hablando del Leo que suponemos!?
-Sí, a ese Leo, a Messi. No había recogido ni un cachito. Así que le regalé una parte, así la suma a su santuario futbolero.
-Linda anécdota para arrancar esta nota de GENTE.
-¿Viste?
-Usted, que es especialista en la materia, ¿la iniciaría por ahí o por el principio de todo, su llegada a la profesión, Martín?
-Bueno, me llegada al periodismo fue “culpa” de Marian.
-¿Marian?
-Mi hermana.

-¿Su hermana?
-Ella me dijo las palabras mágicas.
-¿Y cuáles fueron?
-En realidad se trató de una pregunta.
-¿Una pregunta? ¿Su especialidad?
-(Risas) Tal cual.
-¿Y qué le preguntó su hermana Mariana al futuro especialista en preguntar?
-“Martín, ¿por qué no seguís de una vez a tu corazón y te dedicás al periodismo deportivo?”
"DIEGO MARADONA Y LEO MESSI TOCARON MI CARRERA CON UNA VARITA MÁGICA"

“Nací el 26 de agosto de 1976 en San Clemente del Tuyú, y no por casualidad. Hay una historia detrás”, se apresta a relatarla Arevalo. “Mi abuelo Antonio Pérez Navarro fue uno de los primeros en llegar al pueblo, un pionero. Lo hizo con toda su familia y como agradecimiento ya que una hermana de mi mamá, Olaya, estaba enferma con mucha fiebre, les comentaron que había un lugar bendito. Era San Clemente pero la llamaron "Don Clemente". Lo cierto fue que se metió al mar ahí y logró recuperarse. Ergo, resolvieron quedarse. Pronto allá don Antonio abrió una almacén de ramos generales que hasta vendía combustible: el primer litro de nafta salió de ahí”, continúa.

-Faltaba una generación para que llegara usted. ¿Allí, a 330 kilómetros del Obelisco se conocieron sus padres?
-Sí, mi mamá, Mimí (Noemí Angélica Pérez Navarro; 89) trabajaba con su familia, mientras que papá, Manucho (Manuel José Arévalo; falleció en 2024), que era de Dolores y laburaba en una ferretería, también tocaba el saxo y el clarinete en una orquesta, así que cierto día fue a tocar a San Clemente del Tuyú y terminaron enamorándose. Dejó su ciudad, se casaron y empezaron a trabajar juntos en un bazar general que fundaron -Casa Arevalo-, y cerramos el año pasado luego de casi siete décadas.
-Epa.
-Cuando llegó el momento en el que mi hermana empezaba la facultad, en lugar de mandarla sola a estudiar en la Capital, decidieron -siempre generosos, ejemplares y amorosos con sus hijos- acompañarla y traer a toda la familia. Recalamos en un departamento de Flores, en Membrillar y Rivadavia. Cerraban el negocio de marzo a noviembre y así estaban con nosotros. Pronto nos mudamos a Palermo, a Santa Fe y Araoz, donde permanecimos un cuarto de siglo. Mi hermano Freddy (Manuel Alfredo) cursaba segundo año de secundaria y yo andaba por los seis pirulos.

-Llegamos a sus hermanos y a “Marian”, ¿no?
-Sí, María Angélica Arévalo, cirujana plástica.
-¿Y cómo había sido en detalle aquella charla, aquel consejo que lo acercó hasta la profesión que hoy lo ve brillar. ¿Se anima a contarlo como si fuera una crónica?
-Jajajá. Dale… Transcurrían los primeros día del milenio cuando una tarde, mientras yo, que había empezado a cursar Abogacía en paralelo con la licenciatura en Administración, llegué cabizbajo a mi casa proveniente de la Facultad de Derecho. De la misma manera que adoraba Administración, no me sentía muy feliz con Abogacía, pese a haber rendido cuatro materias de primer año. Fue cuando mi hermana, intuitiva como toda hermana mayor, luego de indagarme un poquito me preguntó eso: por qué, si me gustaba el deporte y el periodismo, no seguía ni corazón y me anotaba en una carrera afín. Así que le hice caso a ella y a mi instinto: dejé Derecho, me anoté en Deportea, donde me recibí en 2000, y terminé Administración.

-¿Entonces?
-Si bien también terminé las otras treinta materias en la Universidad de Buenos Aires y durante tres años hasta di clases ad honorem de Administración de la producción, una pasantía en el diario Olé, allá por 1999, que se convirtió en efectivización, sumada a mi ingreso en Radio Mitre (2003) a través del programa Súper Olé Deportito me marcó los próximos casos: en 2006 entré a TyC Sports, donde trabajé hasta 2022, y en el medio (2012) también a Radio La Red, donde continúo, al igual que es ESPN, cadena a la que ingresé hace cuatro años. En resumen, media vida hermosa dedicándole a la profesión.
-Media vida en la que entrevistó a innumerables futbolistas.
-Un montón.

-Aunque deberíamos deternos en dos, ¿no?
-Seguro: en Diego y en Leo.
-No le vamos a pedir anécdotas de ellos porque debe haber…
-Miles. Con Diego, de vida y de trabajo. Una de vida, por ejemplo, de ir a jugar partidos y luego, a comer pizza y ver la tele a su casa hasta la madrugada. ¿Con Leo? Otras tantas, aunque la que recuerdo mucho es una de 2007 justamente de su encuentro con Maradona en Rosario. Fue con su papá y sus hermanos. Si será grande Lionel que la vez pasada en un reportaje tuvo la gentileza de recordar aquella charla. La verdad, siento que ellos tocaron mi carrera con una varita, y la tornaron mágica. Siempre agradezco y agradeceré que los dos mejores futbolistas de la historia hayan sido tan generosos conmigo. De la misma que agradezco a las familias de Maradona y Messi por haberme abierto las puertas de sus casas y haberme, también siempre, tanto cariño.
"EL PERIODISMO NO ES PARA CUALQUIERA: TAMBIÉN SE ESTUDIA"

Piensa un par de segundos cuando le planteamos qué es el periodismo para él. Y pronto dispara a pura seguridad: “Una forma de vida. Me encanta lo que hago, entrevistar, informar, dar primicias, tener contacto con los protagonistas. Pero hay que ir por la verdad. Es algo que siempre hablamos con mi mujer, Cora (Debarbieri, 45, integrante de Infama y Secretos verdaderos, ambos envíos de América TV). Cuando uno elige a una persona para su vida, también elige su manera de vivir y sus códigos. Y acá compartimos bastante de eso. Los periodistas sabemos mucho más de lo que contamos, y no contamos todo. Hay cosas que quizá son importantes para el protagonista en cuestión, pero no para el afuera. De la misma manera que mi mujer conoce un montón de cosas en espectáculo que no expone porque tiene códigos, a mí me pasa lo mismo en deportes”, deja bollando la siguiente pregunta.

-¿Se cruzan datos y demás?
-Claro, sabiendo que muere en el otro y no va a trascender. Jamás pero jamás rompimos ese pacto tácito que tenemos como pareja. De hecho, en muchos casos ella en la tele debía tratar temas determinados, y yo le avisaba: "Mirá que esa persona es amiga mía. Buscá hablarle porque me parece que te va a aclarar que la cosa no es como vienen diciendo”. Y Cora nunca dejó de tomarse el trabajo de llamarla para chequear. No es casualidad: uno se maneja en la vida como se maneja en la profesión, como se maneja con los amigos. Si sos bueno sos bueno, si sos malos sos malo.

-¿Qué sintió cuando se anunció sin chequear, sin rigurosidad y sin sentido aquella fake sobre Jorge, el papá de Messi?
-Mirá, si algo ha sido siempre Messi a lo largo de su carrera es respetuoso. No sólo nos llenó y llena de alegrías, jamás dejó de ser, como te digo, respetuoso. Y aquella resultó una mañana triste por varios motivos pero especialmente porque se le faltó el respeto con algo tan fuerte, a partir de rumores y confirmaciones falsas. Del otro lado había una familia con dolor y preocupación por un ser querido. Repito lo que escribí en mis redes sociales: el mejor ejercicio para hacer en estos casos es ponerse en los zapatos del otro. Se trató de un llamado de atención para lo que se sientan delante de un micrófono. No es para cualquiera. Ninguna persona entra con un bisturí en un quirófano si no es cirujano. Ninguna persona se sienta a volar un avión si no es piloto. Ninguna persona construye un edificio si no es arquitecto o ingeniero. Ninguna persona defiende a un acusado en un juicio si no es abogado… Y así, podríamos seguir con mis trabajos y mil profesiones.

-Sin embargo, los actuales son tiempos más fáciles para comunicar, ¿cierto?
-Tal cual. Hoy existe una gran facilidad para prender una cámara, encender un micrófono y hablar. Mirar bien fijo a la luz roja, abrir bien los ojos y contarle al mundo… Dicen una barbaridad, y después “me equivoqué” o “perdón”, con la misma facilidad con la que no chequearon. Todos nos podemos equivocar. Y, lo dije recién: en el periodismo también hay buenos y malos. Como los pilotos. Como los médicos. Como los arquitectos. Como los ingenieros. Como los abogados. O como los actores. O como quien ejerce un oficio. La comunicación y el periodismo también se estudian; no es una carrera para cualquiera.

-Volviendo a las cuestiones de rutina laboral: Si están cenando en familia y le cae un WhatsApp de alguien rutilante, ¿suspende todo o abre el audio para que se escuche en la mesa familiar?
-Nos pasa a los dos, a Cora y a mí, y es un mal de hoy que haya pocos momentos de ocio. Muchas veces estamos cenando o ella prepara la comida mientras yo pongo la mesa, y nuestros trabajos nos interrumpen la vida. Pero es parte del periodismo. El periodismo ahora no se ejerce sólo en una redacción, sino que va de la mano del teléfono. A veces nos encontramos a deshoras subiendo cosas a las redes. Los dos trabajamos en tele, en radio, y cuando pasa algo interrumpe los momentos. No lo consideramos bueno, hay que aprender a cortar. Está en uno dejar a un costado de acuerdo a la urgencia e importancia de la cuestión, pero hay una gran diferencia con conocidos que no son periodistas: a las seis de la tarde dejan sus teléfonos, mientras que a nosotros nos acompañan hasta que nos vamos a dormir.
"Si NUESTRA HIJA QUISIERA SEGUIR ESTA PROFESIÓN, ME GUSTARÍA QUE TUVIERA TODAS LAS CUALIDADES DE SU MAMÁ"

"La realidad es que Isa nos sorprendió -mete cuarta velocidad Martín apenas le mencionamos a la pequeña que viera la luz el 1ro. de febrero de 2023, cuarenta días luego de que el Seleccionado nacional obtuviera en Asia su estrella número tres-. Somos papás primerizos, ya de grandes y habíamos visto las experiencias en hermanos y en amigos. Los nenes son maravillosos, aunque a veces dan algunos dolores de cabeza. Y la verdad que en nuestro caso debemos reconocer que Isabella no nos ha hecho trabajar más que de mamá y papá. Desde que a sus dos años fuimos con miedo al jardín, para ver si se adaptaba, y el segundo día ya nos despidió con un beso, diciendo 'Chau mamá, chau papá', no ha tenido nunca, gracias a Dios, problemas con nada. Casi no nos hace renegar -manifiesta-, lo ha facilitado todo. Es una nena muy feliz.

-A la hora de poner límites, ¿es cierto que usted resulta más blandito que su esposa, menos firme, que prácticamente le brinda todos los gustos?
-¿Eso es pregunta o información de la madre?
-Información de la madre.
-(Extiende el pulgar derecho) Es verdad. A mí me tienta acercarle a Isabella las cosas que yo comía de chico, como algún caramelo o chocolate, hasta que la mamá me avisa: "¡Cuidado con caries!, ¡¡va a tener que ir al dentista!!, ¡¡¡no le des tanto dulce, que después no se puede dormir!!!." Así que en eso, admito, mientras Cora respeta las buenas costumbres de alimentación, el padre la consiente más.

-¿Y a la hora de despertar para alimentarla, cambiarle el pañal, ¿cuál saltaba primero de la cama, la madre, el padre o los dos?
-En los primeros meses, siempre fue mucho más la mamá. Y le agradecí ese doble trabajo como mujer. A mí me encanta cambiar un pañal, levantarme de noche cuando me toca (porque a veces nuestra hija pide por su madre y a veces por mí, y entonces nos turnamos), pero la verdad es que Cora se sigue encargando de muchas más cosas que yo.
-Supongamos que en un futuro medio lejano su hija les comenta que pretende dedicarse al periodismo: ¿La acompañará o le va a sugerir que tome otro camino?
-Los padres debemos acompañar a que nuestros hijos sean plenos con lo que elijan. Sólo estar ahí para apoyarlos. Cora y yo tuvimos la suerte de venir de familias que nos dieron todo, así que hay que cumplir con ley de la vida y hacer lo mismo de cara al porvernir de Isa.

-Y eventualmente, si ocurriera, ¿qué quisiera que tuviera, como periodista?
-Yo quisiera que en realidad tuviera todo de su madre. Me parece la mejor en lo que hace, no hay periodista como Cora. Soy de los que creen que un periodista debe tener acceso a las fuentes, querer chequear y manejarse con responsabilidad, porque el micrófono es un arma. O sea, cuando uno dice una cosa debe hablar con la verdad, porque si no el que se encuentra del otro lado puede salir lastimado y lastimar a un montón de gente. Cora posee todas esas aptitudes y cualidades que me encantaría que tuviera Isabella si quisiera ser periodista.
"VAMOS CON TODA LA EXPECTATIVA DE CONSEGUIR UNA NUEVA ESTRELLA, DE REPETIR, PERO YA LO VIVIMOS Y SERÍA INJUSTO ENOJARNOS SI NO VOLVIERA A OCURRIR"

Inquieto, minucioso y larguero en las respuestas (según su propia definición "... y la de mi mujer", reconoce tentado), Arevalo convida café a pedido, un tentador bizcochuelo marmolado y pepitas dispersadas cuidadosamente en una fuente ("también obra y gracia de Cora", resalta bajando los párpados), antes de recordar el pedido de Revista GENTE apenas llegó a su domicilio: "¿Quieren visitar ahora mi cuartito de recuerdos?", se levanta como una ráfaga de su sillón ocre mientras termina la frase, y nos invita a seguirlo por una escalera en rulo que conduce al piso superior de su dúplex del Bajo Belgrano. "Miren", abre la puerta y pronto surgen, entre otros tesoros, camisetas (de distintas etapas), balones y cintas de capitán firmadas por "los dos más grandes de la historia: Diego Armando Maradona y Lionel Andrés Messi" (resalta los nombres completos), credenciales, una réplica de la Copa del Mundo y el bendito pasto del Lusail...

-Comienza un nuevo Mundial (la entrevista fue consumada antes de que viajara Martín), una competencia tan sentida que, incluso, en su versión anterior lo hizo vivir por pantalla hogareña parte del final del embarazo de su señora. Ninguna mejor excusa para consultarle: tras la llegada de su hija justo treinta y seis años después de haber obtenido la anterior Copa, en 1986, con Maradona a la cabeza, y ante la oportunidad de reiterar el título 2022 de Messi, ¿pergeñó alguna promesa por si logramos la cuarta estrella en Norteamérica?
-Después de lo que vivimos en 2022 siento que todo lo que viene es de yapa. Sería hermoso repetirlo, pero nada fácil. Fijate la carrera que tiene Leo y recién se le pudo dar en Qatar, cuando muchos decían que con su edad, ya más avanzada, no iba a poder estar a la altura del Messi que conocíamos. ¡Pero él jugó su mejor Copa del Mundo allá!.. El fútbol es muy loco. ¿Viste que a veces subís un contenido en las redes que parece malo y sin embargo explota y se hace viral, mientras otro que preparaste y cuidaste es visto por apenas diez personas? En el fútbol pasa lo mismo. La suerte del campeón, que llega en determinados momentos, te tiene que acompañar. Por supuesto que vamos con toda la expectativa de repetir y conseguir la cuarta estrella, pero ya lo vivimos y sería injusto enojarnos si no volviera a ocurrir.

-A propósito de nuevas oportunidades y cuartas estrellas, ¿andan "concentrando" usted y Cora con la intención de buscar un hermano para Isabella?
-De hecho, lo estamos buscando. Pero es como en el fútbol: ganar no es una decisión. Podés intentar jugar bien, tratar de encontrar la mejor manera de triunfar, pero nunca es seguro que suceda. Como te digo, Cora y yo hace un tiempo que estamos buscando un hermanito para Isa, pero todavía no se dio. Sí, lo que nos dijimos y cumplimos fue disfrutar los primeros años de nuestra hija pasando mucho tiempo sin la urgencia de afrontar un nuevo embarazo. Entonces tomamos vacaciones, nos mimamos mucho, descansamos, le dimos la sorpresa de conocer -como ella quería- la Torre Eiffel, Disney; la llevamos con sus abuelas a Playa del Carmen. Hicimos todo aquello que nos llenara el alma. Así que ahora hay que pensar que en algún momento el hermanito puede venir.

-¿Y si, más allá de los difícil que puede llegar a ser, el "aura argentino" permanece abierto hasta el domingo de 19 de julio y, ahora en el MetLife Stadium de Nueva Jersey/Nueva Jersey, la Scaloneta vuelve a Levantar la Copa del Mundo, ¿qué promesa se animaría a hacer de antemano para luego de correr a todo el plantel y reportearlo?
-Bueno, ya veremos, ya veremos. Por lo pronto, volveré a agarrar un poco de pastito (ríe).
-A Messi ya le obsequió. En todo caso, si le sobra un poco, acá hay otro Leo, colega suyo, que no se enojaría si le separa un poquito...
-(Lanza una carcajada) Hecho. Ahí está la promesa: si Argentina gana la cuarta, esta vez el pastito, en lugar de ir a Messi, va para vos.
Fotos: Diego García y cortesía de M.A.A.



