La investigación por el femicidio de Agostina Vega sumó un nuevo capítulo con la difusión de los chats que intercambiaron Melisa Heredia, la madre de la adolescente, y Claudio Gabriel Barrelier durante las primeras horas posteriores a la desaparición de la joven de 14 años en Córdoba.
La conversación, revelada en las últimas horas y ahora incorporada al debate público sobre el caso, adquiere una dimensión diferente a la luz de las pruebas que la fiscalía reunió posteriormente contra Barrelier, quien permanece detenido y procesado por delitos gravísimos vinculados al crimen de la adolescente.
Los mensajes que divulgó el canal cordobés El Doce fueron enviados durante la madrugada del domingo 24 de mayo, cuando la familia todavía intentaba reconstruir los movimientos de Agostina y desconocía lo que realmente había ocurrido. Según la reconstrucción judicial, la adolescente había sido vista por última vez horas antes junto a Barrelier.
"Pedí cámaras": el pedido desesperado de una madre
En el intercambio, Melisa buscó obtener información concreta sobre el paradero de su hija. La mujer le preguntó a Barrelier qué había sucedido durante las últimas horas y le pidió ayuda para reconstruir el recorrido de Agostina.
Uno de los mensajes que más repercusión generó fue el pedido para que revisara cámaras de seguridad y colaborara con la búsqueda. En ese momento, la familia aún conservaba la esperanza de encontrar a la adolescente con vida.
"Claudio por favor te lo voy a pedir, por favor, levantate pedazo de culiad@, despejate y pedí las cámaras donde se bajó la Agostina para ver la patente de Claudio por favor. La Agostina no aparece todavía, por favor hacé de cuenta como si fuera tu hija culiad@, no no me hagas esto", le escribió Melisa en medio de la desesperación.

La insistencia de la madre tenía una explicación concreta. Agostina llevaba varias horas desaparecida y ninguna de las personas cercanas lograba aportar datos precisos sobre su ubicación.
La respuesta y la versión que dio Barrelier
Durante aquella conversación, Barrelier sostuvo que no sabía dónde estaba la adolescente.
Barrelier, actualmente recluido en el penal de Bouwer, respondió con una frialdad absoluta: “Gorda me estoy moviendo, no pensés que estoy bien”. De acuerdo con la fiscalía, para entonces el acusado ya habría perpetrado el crimen y se encontraba monitoreando las cámaras de seguridad de su cuadra.

Según trascendió, Barrelier afirmó que Agostina le había pedido que la acercara a otro lugar y que después ya no había tenido más contacto con ella. También aseguró que no contaba con movilidad para salir a buscarla. Esa explicación se transformó rápidamente en uno de los puntos centrales de la investigación.
"No te estás moviendo porque recién te despertás. Por favor pedí las cámaras a los vecinos, decime al menos la patente del auto, cómo era el auto. Yo sé que dijiste que era un Gol rojo, pero por favor fijate si alguien te puede facilitar la patente, Claudio, porque la estamos buscando en un lugar que no la tenemos que buscar", le escribió la mamá de Agostina en un segundo intento.

Heredia cerró en su súplica así: "Mirá si le pasó algo, Claudio, por favor te lo pido, movete porque si no voy yo hasta tu casa, y pido yo las cámaras a los vecinos. No me hagas esto, por favor movete".
El dato que hoy vuelve decisivos esos mensajes
Para la querella, los chats muestran que Barrelier sostuvo una versión que posteriormente quedó contradicha por otras evidencias incorporadas al expediente.
El abogado Carlos Nayi afirmó públicamente que el acusado "mintió" desde las primeras horas de la investigación y consideró que esos mensajes permiten reconstruir cómo intentó desviar la atención mientras la familia buscaba desesperadamente a Agostina.

La importancia de la conversación no radica solamente en lo que se dijo, sino también en el contexto en que ocurrió.
Cuando Melisa Heredia escribió esos mensajes, todavía no existían imputaciones ni detenciones. La madre estaba intentando localizar a su hija y acudía precisamente a quien creía que podía aportar información clave sobre las últimas horas de la adolescente.
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