Bastián Jerez volvió a ser operado este jueves y su mamá, Macarena Collantes, llevó tranquilidad al confirmar en sus redes sociales que la intervención “salió todo bien”.

El nene de 8 años, que continúa internado en el Hospital Italiano de San Justo después del brutal accidente que sufrió en Pinamar, ingresó nuevamente a quirófano para un procedimiento que incluyó el cambio de cánula y la colocación de un botón gástrico para su alimentación.
La nueva cirugía se conoce a casi cinco meses del siniestro vial que conmocionó al país y que dejó a Bastián gravemente herido en la zona de médanos de La Frontera, en Pinamar. El hecho ocurrió el 12 de enero, cuando el UTV en el que viajaba el chico junto a su familia chocó con una camioneta Volkswagen Amarok.
Desde entonces, el menor atravesó una recuperación compleja, marcada por internaciones prolongadas, traslados sanitarios y múltiples operaciones.

La confirmación de esta nueva intervención llegó a través de un mensaje breve pero contundente de su madre, quien escribió que su hijo ya había salido del quirófano y agradeció el acompañamiento que recibe desde hace meses.
El procedimiento de este jueves estuvo orientado a sostener una etapa clave de su tratamiento médico, ya que el botón gástrico permitirá facilitar su alimentación en el marco de una recuperación todavía delicada.
El caso de Bastián viene generando una enorme conmoción pública desde enero, no solo por la gravedad de sus lesiones, sino también por la larga secuencia de cirugías que debió enfrentar.
Ya en marzo, se daba cuenta de que el chico había superado las diez intervenciones quirúrgicas, en un proceso médico que fue seguido día a día por su familia y por miles de personas que acompañaron con mensajes y cadenas de oración. La operación conocida este 4 de junio vuelve a mostrar que su recuperación sigue siendo ardua, con avances que conviven con nuevas decisiones médicas.
En paralelo a la pelea por su salud, la causa judicial por el accidente también avanzó en estos meses. Según se informó, están imputados Manuel Molinari, conductor de la Amarok; Noamí Quirós, quien manejaba el UTV; y Maximiliano Jerez, padre del nene, todos por el delito de lesiones culposas agravadas.
En la investigación se incorporaron además pericias toxicológicas que confirmaron que los conductores del UTV y de la camioneta tenían alcohol en sangre al momento del impacto, en una provincia donde rige la ley de alcohol cero.
Sobre la situación del padre de Bastián, la Justicia lo incorporó al expediente por una presunta responsabilidad vinculada a las condiciones en las que viajaba el chico al momento del choque.
Distintas publicaciones señalaron que la fiscalía investiga si el menor iba sin el cinturón de seguridad colocado, una circunstancia que podría haber agravado de manera decisiva las consecuencias del impacto. Esa línea de análisis apareció desde los primeros días del expediente y se mantuvo entre los elementos centrales para reconstruir la mecánica del hecho.



