Para entender el dormitorio de Úrsula Corberó y Chino Darín hay que investigar primero el edificio que lo contiene. La vivienda se ubica en la Vila de Gràcia, un enclave bohemio y cultural en el corazón de Barcelona, y conserva rasgos clásicos como techos altos con molduras –algunas con detalles dorados–, chimeneas que funcionan como puntos focales y suelos de mosaico hidráulico que recorren las distintas estancias como un hilo conductor.
Tanta importancia otorgan a la construcción original que no han querido "ensuciarla" colgando nada de las paredes, para que el verdadero protagonista del interiorismo sea el que el propio arquitecto diseñó hace más de cien años. Esa decisión consciente de no intervenir es la que define la filosofía detrás de cada rincón de la casa. Y el dormitorio es donde esa filosofía alcanza su expresión más pura.

Las líneas que obsesionan a decoradores e interioristas
Si algo llama la atención en las imágenes compartidas poco tiempo atrás por la actriz es la elección del pavimento, un ejemplo del modernismo catalán. Los suelos hidráulicos –un revestimiento artesanal compuesto por cemento comprimido, arena, polvo de mármol y pigmentos– se despliegan con un patrón geométrico en tonos blancos, azules y tierra que aporta ritmo visual y carácter a la estancia. En la habitación, ese suelo no es un detalle: es el protagonista absoluto. Todo lo demás está dispuesto para servirle de marco.
Lejos de competir con él, la decoración le cede todo el protagonismo. Paredes blancas, ropa de cama lisa en tonos neutros y mobiliario de líneas sencillas permiten que el suelo actúe como una gran alfombra integrada en la arquitectura. No es casual: este tipo de baldosa nació precisamente con esa intención, la de imitar las alfombras ornamentales, delimitando visualmente los espacios dentro de las habitaciones.

El patrón azul y blanco remite directa y deliberadamente a la tradición mediterránea: esos mismos colores que aparecen en las cerámicas de Talavera, en los azulejos andaluces, en las baldosas de los claustros catalanes del siglo XIX. Aquí se resignifican en clave contemporánea, dialogando con una decoración completamente neutral.
Las paredes blancas, el arte de la simpleza y las lámparas de diseño japonesas
Las paredes blancas se fusionan con la ropa de cama lisa y sin estampados, pero con ribetes en dorado y negro. No hay cuadros, no hay apliques decorativos, no hay estantes cargados de objetos. El blanco no funciona como ausencia ni poco carácter sino como decisión: una superficie que amplifica la luz natural y equilibra la densidad visual del suelo.
Úrsula se suma a la tendencia de recurrir algún elementos que potencian la luz en los espacios y pone el acento en ítems de diseño. Uno de ellos es el espejo en clave japandi –uno de los pocos objetos que aparece junto a la cama– que, a su vez, de modo estratégico deja a la vista una lámpara de pie geomética de papel.
Se trata de una icónica lámpara, la Akari UF3-Q, una verdadera escultura de luz diseñada por el artista estadounidense-japonés Isamu Noguchi que vale 1400 dólares y de la que se crearon poco más de cien modelos.

“La luz de Akari (expresión japonesa que significa claridad y luz) es como la luz del sol filtrada por el papel shoji. Así, la dureza de la electricidad se transforma de nuevo en la luz de nuestro origen –el sol – gracias a la magia del papel, de forma que su calidez continúa llenando nuestras habitaciones por la noche", ha contado el artista sobre su creación de 1951.
Del armario, a la cama y los textiles: el lujo simple
Un extenso armario con puertas de molduras clásicas añade un toque de refinamiento sin interrumpir la serenidad del conjunto. Las puertas replican el lenguaje de la arquitectura original del edificio –molduras, proporciones generosas– y se integran a la pared blanca con la misma lógica de invisibilidad que domina el espacio. El almacenamiento existe, pero no se nota. El orden es la única decoración.

La cama matrimonial es el centro geométrico del cuarto. El dormitorio principal mantiene la línea minimalista con ropa de cama de textiles orgánicos. El cubrecama o funda de edredón parece pertenecer a la marca australiana Mosey Me, caracterizado por sus líneas abstractas sobre un fondo blanco que simulan formas de lazos.
También incluyeron materiales nobles como el lino en cortinas. El lino es la elección coherente: una tela que tiene textura sin tener estampado, que aporta calidez y se suma al vocabulario natural y sin artificios que Úrsula construyó en toda la casa. Ni más ni menos lo que los interioristas llaman una "deco serena": un espacio donde la vista descansa porque cada elemento sabe cuál es su lugar, transformando el hogar en un refugio de paz.

La llegada de Dante: cuando la familia se agrandó sin tocar la deco
La llegada de Dante Darín no alteró esa identidad; al contrario, la enriqueció. La cunita se sumó al espacio sin estridencias, respetando la arquitectura original y la paleta neutra que caracteriza toda la vivienda.
Sobre el modernista suelo de baldosa hidráulica destaca la cuna de madera, realizada en nogal. Se trata de la Stokke Sleepi V3, un diseño evolutivo de inspiración escandinava pensado para acompañar al bebé desde el nacimiento hasta los primeros años de vida.

La madera clara de la cuna dialoga con el suelo hidráulico y con el armario: tres materiales que se reconocen entre sí sin imponerse. Debajo de la cama de dos plazas se destaca una gran alfombra que dialoga con el piso de mosaicos con patrones geométricos, uno de los sellos más personales de la casa.

La iluminación natural cumple un papel clave. Los grandes ventanales cubiertos con cortinas traslúcidas permiten que la luz del día entre de forma suave, generando una sensación de calma. No hay lámparas de techo estridentes, no hay focos que rompan la temperatura cálida del espacio. La luz natural hace el trabajo.

Por qué este dormitorio es una lección de estilo
Lo que hizo Úrsula en su habitación no es fácil de imitar: la tentación de agregar, de decorar, de llenar las paredes está siempre ahí. La decisión de no hacerlo requiere una convicción estética muy clara. El dormitorio es la manifestación tangible de su manera de entender la casa: sofisticada pero acogedora, minimalista pero con alma histórica. Y toda la casa sigue esa declaración ética y estética.

La combinación de suelo hidráulico mediterráneo con minimalismo nórdico –lo que algunos llaman "estilo japandi con corazón barcelonés"– es una de las tendencias más buscadas en interiorismo en 2026. No porque sea nueva, sino porque es difícil de ejecutar: requiere que los elementos históricos del espacio sean lo suficientemente fuertes como para sostener una decoración reducida al mínimo. En el caso de este piso, los tienen. Y la pareja tuvo la inteligencia de dejarlos hablar.
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