La desaparición de Agostina Vega, la nena de 14 años que es buscada en Córdoba desde la noche del sábado 23 de mayo, sumó en las últimas horas una voz central y desgarradora: la de su madre, Melisa Heredia.

Durante el operativo realizado en barrio Cofico, la mujer habló con el medio TN y reconstruyó los últimos movimientos de su hija, apuntó contra el único detenido por la causa y dejó una frase que sintetiza su desesperación: “Mi hija confiaba en él”.
La investigación judicial ubica a Agostina saliendo de la casa de su madre en barrio General Mosconi cerca de las 22:30, subiendo a un remís y llegando a la zona de Fragueiro y Juan del Campillo, donde habría sido recibida por un hombre conocido del entorno familiar.
El testimonio de Melisa no sólo expuso el dolor íntimo de una madre que no sabe dónde está su hija, sino también sus sospechas concretas sobre cómo pudo haberse producido la desaparición.
Según contó, Agostina le dijo que iba al negocio del abuelo a comprar una empanada, un movimiento cotidiano y aparentemente simple, pero poco después ya no estaba allí. Minutos más tarde, cuando intentó llamarla, el teléfono sonó apenas cuatro veces y luego dejó de emitir señal. “Tipo 22:30 la llamé, sonó cuatro veces y no sonó nunca más hasta el día de hoy”, relató la mujer, convencida de que el celular fue apagado deliberadamente.
Uno de los ejes más fuertes de sus declaraciones fue la acusación directa contra el hombre que, según la reconstrucción de la causa, fue la última persona que vio a Agostina. “Mi hija vio solo a una persona, nadie más la vio. Para mí la tiene él”, dijo Melisa, en referencia al sospechoso que hoy está detenido.
En la misma línea, aseguró que ese hombre era alguien de su confianza, cercano a su entorno, y que justamente por eso Agostina habría aceptado encontrarse con él. “Él era amigo mío, conoce muy bien a mis hijos, ellos confiaban en él”, afirmó, al tiempo que insistió en que la adolescente no se habría ido así con cualquier persona.
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Ese punto aparece como uno de los más sensibles del caso: la madre sostiene que su hija no actuó sola ni por impulso, sino que fue inducida. “Este hombre la convenció de alguna forma para que mi hija se vaya sin decirme a dónde” y “la ha manipulado de una forma” fueron dos de las frases que repitió en sus apariciones públicas.
Para Melisa, el comportamiento previo de Agostina refuerza esa sospecha, ya que describió a la adolescente como una chica que no suele salir sola de noche, que no se maneja en Uber ni en colectivo y que ni siquiera conoce bien las calles de Córdoba. “Mi hija no sale de noche, no va a cumpleaños de noche, no sabe manejarse en Uber ni en colectivo”, remarcó al explicar por qué descarta la hipótesis de una salida espontánea o una fuga voluntaria.

Otra de las frases que más impacto generó fue su denuncia sobre la actitud del sospechoso durante las primeras horas posteriores a la desaparición. “Me mintió todo el fin de semana”, sostuvo Melisa, al recordar que ella misma lo contactó para preguntarle si sabía algo de Agostina y que él, en un primer momento, negó haberla visto.
Según su relato, la familia recién supo que ese hombre había estado con la adolescente gracias al remisero que la trasladó hasta Cofico. “Si el remisero no hablaba, nunca nos enterábamos que lo había visto a él”, afirmó, en una frase que muestra hasta qué punto considera clave ese testimonio para orientar la causa.
La madre también cuestionó con firmeza la versión del llamado “auto rojo”, la explicación que el sospechoso habría dado para justificar la desaparición posterior de Agostina. De acuerdo con ese relato, la adolescente se habría subido a un Volkswagen Gol rojo luego del encuentro, pero Melisa dijo abiertamente que no cree en esa hipótesis.
“Para mí y para mi familia ese auto rojo no existe; él está mintiendo”, declaró. Y fue todavía más allá: sostuvo que, si realmente existiera ese vehículo, el detenido debería conocer a quien lo manejaba, porque no habría dejado subir a Agostina al auto de un desconocido en plena noche.
En paralelo con esas sospechas, Melisa dejó ver el costado más humano y devastador de esta historia. “No como, no duermo, no doy más”, dijo ante las cámaras, quebrada por el paso de las horas sin noticias de su hija.
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