Mientras prepara el lanzamiento de su segundo disco, estrena colaboración con Massacre y tras sumar su primera experiencia fuerte como actriz en Netflix con En el barro, Isabela Terán, conocida como BB Asul atraviesa uno de los momentos más intensos de su carrera.
Aunque para gran parte del público todavía sea un nombre en expansión, detrás de algunas de las canciones más resonantes del pop argentino reciente ya aparece su firma como compositora. En diálogo con revista GENTE repasa el camino que la trajo hasta el presente.
Cómo se dio la colaboración entre BB Asul y Massacre
Para BB Asul, la reciente colaboración con Massacre no representa solamente un feat inesperado dentro de su nuevo disco. También funciona como una especie de puente entre la música que escuchaba de adolescente y la artista en la que se convirtió hoy.
“Estoy feliz. Para mí es muy hermoso poder conectar con bandas tan grandes de nuestro país y tan míticas”, cuenta sobre Ajedrez, su último lanzamiento. “Es muy gratificante ver que bandas que escuchaba cuando era adolescente de repente te den un lugar y te incluyan”, reflexiona con sinceridad.
El vínculo entre ellos, sin embargo, venía gestándose desde hacía tiempo. “Hace un par de años nos veníamos cruzando, charlando y teniendo buena onda”, recuerda. Uno de esos encuentros terminó ocurriendo en un escenario tan simbólico como Obras: “Un día me invitaron a cantar ahí y fue tremendo. Pasan esas cosas con esos cruces… De repente te subís a un lugar mítico”.

Cuando empezó a pensar el sonido de este nuevo disco, tuvo claro que quería incluir a la banda liderada por Walas. “Me dije: ‘Tiene que ser con Massacre sí o sí’. Sentía que había un punto medio entre ellos y yo. Nuestros estilos parecen lejanos, pero tienen algo que ver”.
Aunque aclara que su música no busca sonar como la del grupo, reconoce que esas referencias forman parte inevitable de su identidad artística. Sobre el vínculo con la banda, relata: “Los escuché mucho de chica. Están en mi ADN musical. Todo lo que escuchaste durante tu vida interviene cuando hacés música”.
BB Asul y su trabajo como compositora para Lali, Taichu y Ángela Torres
Además de avanzar con su propio proyecto musical, durante 2024 Isabela también formó parte del proceso creativo de tres discos que hoy aparecen entre los más reconocidos del pop argentino actual y que fueron nominados a los Premios Gardel.

Se trata de No vayas a atender cuando el demonio llama, de Lali Espósito; Hotcore, de Taichu; y No me olvides, de Ángela Torres. “Es bárbaro. La verdad que el hecho de haber colaborado me flashó”, cuenta sobre ese año de trabajo intenso dentro del estudio.
“Siempre quise trabajar componiendo para otra gente además de hacer mis cosas. Me gusta mucho entrar en otros universos, otras ideas y otros equipos”, explica sobre una dinámica creativa que, asegura, también le permitió crecer musicalmente.
“El año que estuve componiendo esos tres discos eran equipos muy distintos en todo sentido”, recuerda. “Son líricas distintas, ideas distintas y momentos muy distintos de cada artista”, explica sobre los contextos de cada artistas que influyen en su forma de trabajar.
En ese sentido, marca que cada álbum respondía a etapas completamente diferentes de sus intérpretes. Sobre esto, resume: “Con Ángela era su primer disco, Taichu estaba haciendo el segundo y Lali el sexto. Había búsquedas muy distintas”.

Aunque aclara que los reconocimientos terminan perteneciendo principalmente a quien pone la voz y la cara del proyecto, admite que las nominaciones también se sienten cercanas. De cara a los Premio Gardel 2026, en el que los discos en los que trabajó están nominados, dice: “El premio se lo gana el artista por lo que representa, pero el reconocimiento es una caricia muy linda”.
Sobre los procesos creativos compartidos con Ángela Torres y Taichu, recuerda especialmente el clima íntimo y relajado que se generó en el estudio. “Ya nos conocíamos y había mucha confianza. Era como juntarse con amigas a hacer canciones. ¡Es el mejor plan del mundo!”, cuenta entre risas.
Con Ángela, además, sintió una libertad especial al tratarse de su primer álbum. “Había muchas posibilidades porque no existía la presión de un disco anterior”, explica sobre No me olvides. “Me parece que quedó un trabajo muy honesto, sensible y sincero. Eso lo agradecí mucho”, analiza a casi dos años ese trabajo.
Incluso, reconoce que ese proyecto apareció en un contexto donde predominaban otras temáticas dentro del pop. “En 2024 estaban saliendo muchos temas de ‘estoy buena, tengo el culo grande…’. Alguien tenía que tirar algo de verdad”, reflexiona.
La propuesta de trabajar con Lali Espósito llegó en medio de ese proceso y todavía recuerda el impacto que le generó. “¡Cuando me llamaron me hice pis encima!”, admite divertida. “No la conocía. Solo me la había cruzado una vez en una fiesta de disfraces y ni me había dado cuenta de que era ella”, revela entre risas sobre el primer cruce fallido.

Más allá del humor, BB Asul reconoce que la admiración por Lali venía desde hacía años. “Yo de chica me hacía la rebelde y no veía Casi Ángeles”, dice con honestidad. “Pero después empecé a fascinarme con ella cuando vi que era la primera chica haciendo pop sola. Me parecía muy valiente. Siempre hizo lo que sentía”, destaca sobre la popstar.
Lo que BB Asul descubrió trabajando junto a Lali Espósito
En medio del trabajo compartido con Lali Espósito, BB Asul encontró algo que la impactó especialmente: la manera en la que la cantante logró construir una identidad artística propia sin perder autenticidad en el camino.
“Es una persona que logra, a pesar de ser muy conocida, mantenerse auténtica. Y eso es muy difícil”, reflexiona. En ese sentido, asegura que muchas veces la fama viene acompañada de nuevas presiones y condicionamientos. Sobre esto, analiza: "Lo veo en amigos que pegan un levantón de popularidad y empiezan a sentir que no pueden decir determinadas cosas o colaborar con ciertas personas para sostener ese éxito”.
Por eso, destaca especialmente algunas decisiones artísticas que Lali tomó en los últimos años: “Ella termina siendo muy rebelde con muchas cosas y eso me parece sano de ver. Hace el disco que le parece que tiene que hacer y no necesariamente el que una productora podría decirle que haga”.

Para BB Asul, formar parte del proceso creativo de No vayas a atender cuando el demonio llama también implicó un aprendizaje técnico y conceptual sobre la construcción de una obra artística. “Ella ya tenía cinco discos antes de este, entonces había muchas cosas que ya habían pasado y eso nos obligó a pensar mucho”, explica.
“Fue un trabajo que me hizo aprender muchísimo sobre por qué decís las cosas que decís y cómo acomodarlas para que signifiquen algo”, explica. Y reconoce que antes de esa experiencia su manera de escribir era mucho más visceral: “Yo hacía las canciones con lo que me salía de adentro y si me hacía sentido a mí ya estaba”.
Ese proceso terminó impactando directamente en su propio proyecto musical. De hecho, asegura que trabajando con Lali apareció una pregunta que terminó modificando el rumbo de su próximo disco.
“Haciendo ese álbum me di cuenta de que siempre escuché rock pesado y metal, pero nunca me había animado a hacerlo porque sentía que, como mujer, no tenía lugar ahí”, confiesa.
Fue entonces cuando recibió un consejo de Lali: "Ella misma me decía: ‘Si te encanta, ¿por qué no lo hacés?’”. Y concluye: “Me empujó a hacer algo que me daba miedo. Para mí eso habla de que la valentía también se contagia”.
Su experiencia como actriz y su participación en "En el barro"
En medio de una etapa de puro crecimiento en su carrera musical, Terán también sumó una nueva experiencia dentro de la actuación al incorporarse a En el barro, la producción dirigida por Sebastián Ortega que funciona como spin-off del universo de El Marginal.
Aunque muchos la descubrieron ahí en su faceta actoral, cuenta que no fue su primera experiencia frente a cámara. “Había actuado en una película muy linda que se llama Te invito a mi casa esta Navidad. Eso sí, En el barro fue mi primera experiencia grande”, recuerda.
La propuesta para sumarse a la serie llegó de una manera inesperada y casi cinematográfica. “Fue muy loco porque estaba comiendo con Carolina Kopelioff, que es amiga mía desde la primaria, y hablábamos de que se estaba filmando la serie”, cuenta. “Yo dije: ‘Qué ganas de que me llamen. Estaría buenísimo’. Y al otro día a la mañana nos llegó a las dos un mensaje diciendo que estábamos seleccionadas”.

La noticia tuvo todavía más impacto porque BB Asul ya era fanática del universo creado por Sebastián Ortega. “Yo amaba El Marginal. Entonces cuando me llamaron fue increíble”, asegura. Y recuerda especialmente algunas escenas compartidas con Verónica Llinás: “¡Una locura!”.
En ese proceso, el contacto con mujeres que habían estado privadas de su libertad la impactó especialmente. “Muchas extras de la serie eran exconvictas y nos contaban historias muy duras”, recuerda. “En la ficción todo está más romantizado, pero en la realidad son mujeres muy abandonadas”, dice en tono reflexivo.
Los primeros años de BB Asul y el legado artístico de su familia
Antes de convertirse en BB Asul, Isabela Terán creció en una casa donde el arte formaba parte de la vida cotidiana. “Mi familia, literalmente toda, es artista”, resume sobre una infancia atravesada por distintas disciplinas y escenarios.
Su mamá estaba más vinculada al universo performático, mientras que su papá, Alejandro Terán, desarrolló una extensa carrera como músico, compositor y director de orquesta junto a reconocidas figuras. “Todas las salas de Buenos Aires las conocí por ir a ver a mi papá tocar con gente”, recuerda sobre esos primeros años rodeada de músicos, ensayos y recitales.

Sin embargo, lejos de vivirlo como algo extraordinario, cuenta que durante mucho tiempo naturalizó completamente ese ambiente. “No me parecía tan llamativo”, admite.
De hecho, durante varios años intentó tomar distancia del “mandato familiar” ligado al arte. “Cuando empecé a pensar qué hacer con mi vida estaba bastante negada. No quería hacerle caso al mandato de dedicarme directamente a la música”, cuenta entre risas.
Fue recién al descubrir nuevos artistas de su generación cuando empezó a imaginarse dentro de ese universo desde otro lugar. “Cuando empecé a ver artistas como Nathy Peluso o Ca7riel y Paco Amoroso, que además eran de mi escuela, empecé a pensar que yo también podía hacer canciones”, recuerda. Ese descubrimiento terminó funcionando como un punto de quiebre. “Lo empecé a hacer y me di cuenta de que era esto para siempre”, dice hoy con seguridad.

