Brian Lanzelotta atravesó uno de los momentos más difíciles desde que decidió apostar por su fábrica de papel higiénico en La Matanza. Es que el ex participante de “Gran Hermano” contó este lunes en su cuenta de Instagram que había sido víctima de una estafa por 17 millones de pesos, luego de entregar un pedido de miles de bolsones de mercadería por el que nunca recibió el pago acordado.
Todo había comenzado una semana antes, cuando un supuesto cliente se comunicó con él para realizar el pedido más importante que había recibido desde la apertura de su emprendimiento. Eran 3800 bolsones de papel higiénico, una cantidad suficiente para completar prácticamente un semirremolque.
“Hace una semana me habla una persona haciéndome un pedido muy grande, el más grande hasta ahora de la fábrica, de 3800 bolsones”, relató Lanzelotta.
El desafío era todavía mayor porque debía tener toda la producción terminada en apenas siete días. Como no contaba con el dinero necesario para comprar los insumos, su suegro pidió un préstamo y le prestó el capital para adquirir papel, conos, bolsas y el resto de los materiales.
Durante esa semana, Brian y su hermano trabajaron prácticamente sin descanso en el galpón. Hubo problemas con la materia prima, una inundación y hasta desperfectos en la máquina. Finalmente, consiguieron producir 3100 de los 3800 bolsones solicitados.

Cómo fue la maniobra con la que estafaron a Brian Lanzelotta
Desde un principio había un punto especialmente delicado en la operación: el supuesto comprador aseguraba que no podía pagar hasta que la mercadería estuviera cargada en el camión. Brian, consciente del riesgo, había intentado establecer una condición para protegerse.
“Yo te voy a cargar cuatro o cinco pallets y te voy a parar la carga. Te voy a mandar la foto, el video, videollamada y vos me tenés que hacer la transferencia. Si la transferencia no impacta, yo no te sigo cargando el camión y la mercadería no sale”, recordó que le había advertido al cliente.
El sábado, cerca del mediodía, llegó el camión. Lanzelotta cargó parte de la mercadería y avisó que esperaba el dinero. Entonces recibió un supuesto comprobante de transferencia.
Según le explicaron, el primer pago habría sido rechazado porque la contadora había ingresado incorrectamente un número de documento. Brian pasó entonces los datos de su cuenta bancaria y recibió otra explicación: como era sábado, la transferencia podía demorar entre 24 y 48 horas en acreditarse.
La mercadería finalmente salió del galpón.
Con el paso de las horas, sin embargo, el dinero nunca apareció. El lunes, preocupado porque debía afrontar las deudas contraídas para fabricar el pedido, Brian decidió ir personalmente al banco para averiguar qué había sucedido.
El momento en que confirmó que había sido estafado
Primero se dirigió al banco donde tenía su cuenta, para consultar si existía una transferencia pendiente. Allí le informaron que no figuraba ninguna operación. Luego fue a una sucursal del banco del supuesto cliente, entidad desde la que supuestamente se había enviado el dinero. Fue entonces cuando sus sospechas se convirtieron en certeza.
“Fui al banco mío, a ver si el comprobante que me habían pasado era real y si estaba pendiente la transferencia. Me dijeron que ahí no figuraba nada”, contó.
Después explicó qué descubrió en la segunda entidad: “Me fui hasta el otro banco y les pasé el CUIT que me dieron ellos para que les haga la factura. Les pasé el nombre, apellido y número de documento. Ni el CUIT de la empresa que me pasaron ni la persona que me hizo el pedido eran clientes”.
“¡Así que me estafaron, me robaron 17 millones de pesos!”, confirmó visiblemente afectado.
El engaño había sido especialmente difícil de detectar porque los datos utilizados correspondían, según contó, a una empresa real de Guaymallén, Mendoza. Lanzelotta incluso había confeccionado el remito y emitido la factura con esa información.

A partir de ahí también comenzó a reconstruir qué había pasado con la mercadería. Según su relato, el camionero debía llevarla a Mendoza, pero al llegar habría recibido instrucciones para descargarla en otra dirección. Brian aseguró que contaba con las patentes del camión, los datos del supuesto chofer y la información que habían utilizado para concretar la operación.
El impacto económico fue inmediato. El ex Gran Hermano había comprometido prácticamente todos sus recursos y había asumido deudas con proveedores y familiares confiando en cobrar el pedido.
“Pensamos que iba a ser el pedido que me iba a dar vuelta, que me iba a cambiar el panorama de la fábrica, y me lo cambió. De verdad que me lo cambió: me arruinó”, expresó entre lágrimas.
Pese a la angustia, Lanzelotta decidió hacer pública la situación y compartir los datos que tenía para advertir a otros comerciantes ante una posible maniobra similar. Lo que había comenzado como el pedido más grande de su emprendimiento terminó convertido en una pérdida de 17 millones de pesos y en el golpe económico más duro que enfrentó desde que puso en marcha la fábrica.
Mirá También

El ex "Gran Hermano" Brian Lanzelotta denunció abandono de persona y contó el calvario que vive su familia
Mirá También
