A medida que la investigación por el femicidio de Agostina Vega avanza, nuevos testimonios permiten reconstruir qué hizo Claudio Gabriel Barrelier durante las horas posteriores a la desaparición de la adolescente de 14 años.
Uno de los relatos más impactantes fue el de Soledad, la mujer que mantuvo una relación sentimental con el acusado y que habló por primera vez en televisión. Más allá de las revelaciones sobre el Ford Ka que terminó bajo la lupa de la Justicia, hubo un aspecto de su declaración que generó especial conmoción: la descripción de las últimas horas que compartió con Barrelier antes de que el caso explotara públicamente.
Porque mientras la familia de Agostina buscaba desesperadamente respuestas, él se presentó en la casa de quien todavía era su pareja, pasó varias horas allí y mantuvo una rutina que, vista hoy, resulta difícil de comprender.

La llamada que cambió todo
Según contó Soledad, la relación atravesaba un momento de distanciamiento. Hacía varios días que no se veían personalmente, aunque seguían manteniendo contacto telefónico.
Durante la madrugada del domingo, Barrelier la llamó para preguntarle por qué lo había bloqueado. Ella le explicó que no lo había bloqueado, sino que simplemente había eliminado su número de teléfono.
La conversación terminó de manera extraña. “Había como un silencio incómodo, algo que nunca había pasado”, recordó. En ese momento no le dio importancia. Hoy, con todo lo ocurrido después, esa sensación quedó grabada en su memoria.
Llegó en Uber y entró con una mochila
La mañana siguiente, Claudio Barrelier volvió a comunicarse con ella. Le dijo que iba a llegar en Uber y le pidió nuevamente la dirección exacta de su domicilio. Poco después apareció en su casa.
Según relató Soledad, llevaba una mochila y desde el primer momento comenzó a hablarle de la investigación que ya empezaba a rodearlo. “Me contó que había ido a declarar porque él había sido el último que había visto a la nena”, recordó la mujer.
Sin embargo, aseguró que en aquel momento no profundizó demasiado sobre el tema. Lo que vino después fue una escena que hoy adquiere una dimensión completamente diferente.

“Me abrazó y me dijo que me había extrañado”
Lejos de mostrarse nervioso o alterado, Soledad aseguró que Barrelier se comportó como lo hacía habitualmente durante la relación. “Él me abrazó y me decía que me había extrañado y todo”, recordó.
Incluso explicó que interpretó su aparente tristeza como una consecuencia de los días que habían pasado separados. “Lo noté medio triste, pero yo pensé que era porque hacía mucho que no nos veíamos y por la pelea que habíamos tenido”, subrayó la exnovia del presunto asesino.
Esa normalidad es uno de los aspectos que más la impactan actualmente. Porque mientras él le hablaba de volver a verse y retomar la relación, la desaparición de Agostina ya movilizaba a familiares, vecinos e investigadores.
El pedido insistente por el auto
Durante ese encuentro ocurrió algo que después se transformaría en uno de los puntos más sensibles de la investigación. Barrelier le pidió prestado el Ford Ka argumentando que necesitaba llevarle ropa a un tío que había sido operado.
Según Soledad, el pedido no le resultó extraño porque él solía usar el vehículo. Sin embargo, hubo algo que la hizo sentir incómoda. “No te vayas”, le pidió varias veces.
Con el paso de los días entendió que aquella sensación tenía otro significado. “En realidad no quería decirle: ‘No te quiero prestar el auto, tengo una fea sensación’”, reconoció la mujer en declaraciones a la prensa.
Incluso intentó convencerlo físicamente de que se quedara: “Lo agarré de la cintura para que se vuelva a sentar”. Pero él tomó la decisión de irse: “Se paró y se fue derecho para el auto que estaba en el garage”.

La desaparición momentánea
Una vez que se llevó el vehículo, Soledad comenzó a llamarlo porque necesitaba utilizarlo para otras tareas vinculadas a su trabajo. Pasaron los minutos y no obtuvo respuestas. “Pensé que me había robado el auto”, confesó.
Finalmente volvió a comunicarse y regresó al domicilio. Según contó, llegó nuevamente con la mochila que había llevado al llegar y retomaron las actividades previstas para esa jornada.
Se bañó y se acostó a dormir
Tras regresar con el vehículo, ambos salieron a realizar algunas compras para los albañiles que trabajaban en la vivienda de la ahora exnovia del detenido. Fueron a una ferretería, hicieron distintas diligencias y luego regresaron.
La escena que describió Soledad después volvió a sorprender a quienes siguen el caso. “Llegamos de comprar los materiales y él se bañó y se acostó a dormir”, contó.
Es decir que, mientras la búsqueda de Agostina continuaba y la incertidumbre crecía minuto a minuto, Barrelier permanecía en la casa de su pareja, utilizando el baño, descansando y compartiendo la cotidianeidad de cualquier jornada.

El encuentro con el padre de Agostina
La tranquilidad terminó abruptamente cuando apareció Gabriel Vega, el padre de la adolescente. Según relató Soledad, el hombre llegó hasta el lugar para hablar directamente con Barrelier y preguntarle qué sabía sobre la desaparición de su hija.
“Como a las dos me llama el padre de Agostina y él dijo dónde estaba”, recordó. Ella decidió presenciar la conversación. “Yo la verdad quería saber más, por eso salí”, recordó Soledad. En ese momento ella seguía creyendo en la inocencia de quien era su pareja: “Tenía miedo que le pegaran porque se supone que era mi pareja. Yo le creía”.
Sin embargo, hoy analiza aquella charla desde otra perspectiva: “Me llamó mucho la atención todo lo que él le contó y hoy en día analizo la firmeza con la que él le hablaba”.
Hoy, mientras la Justicia intenta determinar cada uno de los movimientos realizados por Claudio Barrelier durante las horas posteriores a la desaparición de Agostina Vega, el testimonio de Soledad ofrece una reconstrucción inquietante: la de un presunto chacal que, en medio de una de las búsquedas más desesperadas de Córdoba, llegó a la casa de su pareja, la abrazó, le dijo que la extrañaba, se bañó, durmió en su cama y siguió adelante con una rutina que ahora aparece bajo la lupa de los investigadores.
