La investigación por el crimen de Agostina Vega, la adolescente de 14 años hallada asesinada en Córdoba, ingresó en una etapa crucial. Con Claudio Barrelier, de 33 años, detenido como único imputado, la fiscalía busca ahora reconstruir con precisión qué ocurrió desde la desaparición de la joven hasta el hallazgo de sus restos en un descampado de Ampliación Ferreyra.
Aunque la principal expectativa está puesta en los resultados de la autopsia, los investigadores también aguardan una serie de pruebas científicas y tecnológicas que podrían aportar información clave para determinar cómo ocurrió el crimen y si existió participación de terceros.
La autopsia, la prueba más esperada
Los estudios forenses permitirán establecer la causa exacta de la muerte de Agostina. Los especialistas intentan determinar si falleció como consecuencia de una asfixia, golpes, heridas cortantes, intoxicación u otro mecanismo que todavía permanece bajo análisis.
Además, la autopsia podría precisar el momento aproximado del fallecimiento. Hasta el momento, la principal hipótesis ubica el crimen entre la noche del 23 de mayo y las primeras horas del día siguiente.

Según un relevamiento de TN, otro aspecto central será la búsqueda de indicios compatibles con una agresión sexual. Los análisis sobre muestras biológicas podrían confirmar o descartar esa posibilidad y eventualmente derivar en una recalificación de la acusación.
El misterio de las horas posteriores
Una de las mayores incógnitas del expediente gira en torno al período transcurrido entre la desaparición de Agostina y el momento en que sus restos habrían sido trasladados hasta el descampado donde fueron encontrados.
Los investigadores sospechan que el acusado habría permanecido durante varias horas con el cuerpo antes de abandonarlo. Determinar qué ocurrió durante ese lapso resulta clave para establecer si existieron maniobras destinadas a ocultar pruebas, modificar la escena del crimen o recibir ayuda de otras personas.
También se intenta reconstruir la secuencia de lesiones para identificar posibles heridas defensivas, golpes previos o lesiones producidas después de la muerte.
Luminol, rastros biológicos y el vehículo bajo análisis
Además de la autopsia, la fiscalía espera los resultados de las pruebas de luminol realizadas en la vivienda de barrio Cofico donde, según la hipótesis judicial, pudo haber ocurrido el crimen.
Estos estudios permiten detectar rastros de sangre incluso cuando fueron limpiados o alterados. Paralelamente, se analizan herramientas y distintos objetos secuestrados durante los allanamientos.
Otro punto fundamental de la investigación es el peritaje sobre el Ford Ka negro que habría sido utilizado para trasladar los restos. Los especialistas buscan fibras, cabellos, manchas biológicas y cualquier evidencia que permita vincular el vehículo con la escena.
Los teléfonos, una pieza determinante
Los celulares secuestrados durante la causa también ocupan un lugar central en la investigación. Los peritos analizan llamadas, mensajes, audios, ubicaciones y movimientos registrados antes y después de la desaparición de la adolescente.
Entre los elementos bajo estudio figura el mensaje que recibió la madre de Agostina durante la búsqueda: “Tu hija está bien. Dormida. Quedate tranquila”. La Justicia intenta determinar quién lo envió, desde dónde fue emitido y cuál fue su verdadero propósito.
Los resultados de todos estos peritajes podrían ser decisivos para definir el futuro procesal de Barrelier. Incluso, fuentes judiciales no descartan que la acusación por homicidio sea agravada en las próximas semanas con figuras como femicidio, alevosía o premeditación, delitos que contemplan la pena de prisión perpetua.
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