Agustín “Rada” Aristarán, Mery del Cerro y Sebastián Almada: cómo es el detrás de escena de Charlie y la fábrica de chocolate – GENTE Online
 

Agustín “Rada” Aristarán, Mery del Cerro y Sebastián Almada: cómo es el detrás de escena de Charlie y la fábrica de chocolate

Los protagonistas del musical que deslumbra en el Teatro Gran Rex hablaron con GENTE sobre la convivencia del elenco, los secretos de camarín, sus personajes y la tristeza anticipada por el final de una experiencia que definen como única.
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Agustín “Rada” Aristarán, Mery del Cerro y Sebastián Almada forman parte de Charlie y la fábrica de chocolate, la superproducción teatral que se presenta en el Teatro Gran Rex de Buenos Aires y que volvió a convertir a la calle Corrientes en un punto de encuentro para grandes y chicos.

En una entrevista exclusiva con GENTE, los tres integrantes del elenco se sentaron frente a cámara para responder preguntas al azar, hablar de la convivencia detrás de escena y revelar cómo viven desde adentro una obra que ellos mismos describen como “un evento extraordinario dentro del teatro argentino.

Nos vamos a hacer preguntas entre nosotros, ¿verdad?”, abrió el juego Sebastián Almada, con el tono cómplice que marcó toda la charla. A su lado, Rada completó la idea con una frase que resume el espíritu de estos meses: “Exacto, desde nuestra casa durante dos meses, que es el Gran Rex, con este escenario espectacular”. Mery del Cerro, entre risas, anticipó que también habría espacio para hablar “un poco mal y bien del elenco de todos”.

Entre bromas y chicanas, Mery, Rada y Seba revelaron los detrás de escena de la obra que protagonizan.

La dinámica fue simple y efectiva: tarjetas con preguntas, respuestas espontáneas y una confianza evidente entre compañeros que vienen compartiendo funciones, ensayos, camarines y un ritmo de trabajo intenso. Charlie y la fábrica de chocolate se presenta en el Gran Rex con Rada en el rol de Willy Wonka, Mery como la señora Bucket y Sebastián como el abuelo de Charlie, dentro de una producción de gran escala que reúne música, humor, despliegue visual y una historia conocida por varias generaciones.

La obra cuenta con dirección de Ariel del Mastro y Marcelo Caballero, dirección musical de Fede Vilas y un elenco que combina figuras adultas con distintos elencos infantiles para el papel de Charlie y los demás niños de la historia.

La primera pregunta apuntó directo a la convivencia digital: quién “clava más vistos” en WhatsApp. Mery leyó la consigna y enseguida los tres coincidieron en que, al menos entre ellos, el grupo funciona bastante bien. “Justo nosotros tres estamos muy bien”, dijo ella. Rada confirmó que son “muy activos en el grupo”, aunque Mery no tardó en marcarle la cancha a Almada: “Él es más de cancelar los planes”.

La acusación fue tomada con humor por el actor uruguayo, mientras Rada reveló que estuvo “a dos minutos” de que lo sacaran del grupo por iniciativa de Mery. “Yo considero que si estás un poco flojo en el chat y empezás a cancelar cosas y demás, ¿para qué vas a estar? Mejor irte”, lanzó ella, fiel a su estilo frontal. Almada, lejos de defenderse demasiado, cerró con ternura: “No importa. Yo los quiero”.

El segundo tema fue el orden en los camarines, y allí no hubo dudas. Ante la pregunta de Sebastián sobre quién tenía el camarín más ordenado, él y Mery señalaron al mismo tiempo a Rada. El protagonista de la obra aceptó el veredicto sin resistencia: “Sí, obsesivamente ordenado... muy”. Almada aprovechó para decir que el suyo estaba “bastante ordenadito” y enseguida apuntó contra Mery: “La más desprolija es la señorita”. Ella intentó defenderse preguntando cómo sabía eso si no había entrado a su camarín, pero él tenía prueba: “Fui el otro día que me pusiste perfume. ¿Te acordás?”. Entre risas, Mery terminó aceptando: “Bueno, sí, soy un poco desordenada”.

La charla también dejó ver cómo cada uno llega al teatro en medio de sus propias rutinas. Cuando Rada preguntó quién andaba siempre más apurado, la señalada fue Mery. Ella lo reconoció sin drama y dio una explicación muy cotidiana: “Tengo dos hijas. Vengo a veces a los tumbos. Llego con mil cosas. Son chiquitas y van al colegio”. Ese comentario permitió asomar una de las capas más personales de su presente: la actriz y modelo sostiene una agenda teatral exigente mientras organiza la vida familiar, los horarios escolares y la crianza.

Mery del Cerro, Agustín Rada Aristarán y Sebastián Almada charlaron con GENTE sobre su participación en 'Charlie y la fábrica de chocolate'.

En otro momento, Mery leyó una pregunta que cambió un poco el tono: “Si tenés un problema, ¿a quién llamás?”. Rada no dudó y eligió a Sebastián Almada. “Porque es el más sabio de todos”, dijo. Almada le devolvió con humor: “El más viejo quisiste decir. Está bien”. Pero Rada fue un poco más allá y explicó su elección desde una percepción muy particular: “Aparte es uruguayo. El uruguayo tiene como otra templanza”. Mery coincidió: “Va más tranquilo. Nosotros somos como más impulsivos capaz”. La respuesta llevó otra vez al episodio del grupo de WhatsApp, porque Rada le recordó a Mery que “a la primera de cambio” había querido echar a Sebastián. “Vos estabas de mi lado”, le retrucó ella. “Entonces no me boicotees acá”.

La complicidad entre los tres quedó todavía más clara cuando apareció una pregunta inevitable para cualquier elenco: quién se tienta más. Antes de que Sebastián terminara de acomodarse, Rada lo señaló. Almada confesó que se tienta porque los demás lo hacen tentar, pero Mery afinó el diagnóstico: “No solo se tienta, sino que genera la tentación de los demás”. El actor lo asumió con orgullo: “Me encanta hacer tentar a los demás”.

Más adelante, la charla se metió en el vínculo entre los actores y sus personajes. Ante la pregunta sobre quién se parece más al personaje que interpreta, Sebastián eligió a Mery. “Buena madre, dedicada a su hijo, laburante. ¿Qué más querés?”, dijo sobre la actriz, que en la obra interpreta a la madre de Charlie. Rada sumó una definición breve pero contundente: “Es la dulzura hecha persona”. El intercambio puso en evidencia que, detrás del humor y las chicanas, hay una mirada afectuosa sobre el trabajo del otro y sobre la forma en que cada uno construyó su lugar dentro del universo de la obra.

Cuando apareció la palabra disciplina, los tres coincidieron en que, aunque desde afuera pueda no parecerlo, el oficio los atraviesa. “Parece que no, pero sí tenemos disciplina”, explicó Sebastián. “Llega un punto donde lo hacemos como que es cotidiano porque hace mucho que lo hacemos, pero disciplina tenemos”. Mery aclaró que ella pensaba en la disciplina general de trabajo: ensayar, llegar, sostener las funciones, cumplir con una rutina. Rada, en cambio, había pensado en la disciplina de respetar la letra exacta. Finalmente, encontró una imagen perfecta para los tres: “Sí, tres samuráis. Cinturón negro en disciplina”.

La obra exige justamente eso: precisión, entrega y una convivencia muy aceitada. El musical está basado en la historia creada por Roald Dahl y llega a escena con canciones, coreografías, escenografía, vestuario y recursos visuales pensados para recrear el mundo fantástico de la fábrica de Willy Wonka. La producción argentina fue presentada como uno de los grandes acontecimientos teatrales de la temporada, con funciones en el Teatro Gran Rex y una puesta pensada para toda la familia.

Uno de los momentos más emotivos de la charla llegó cuando salió la pregunta sobre quién ganaría un premio a mejor compañero. Rada primero señaló a Mery y a Sebastián, pero enseguida amplió la respuesta a todo el elenco. “Hay un nivel de compañerismo muy, muy, muy zarpado... me atrevo a decir como yo nunca vi en los proyectos que estuve”, aseguró. Y agregó que hay “un nivel de amor, de compañerismo y de alegría de venir a hacer funciones y de ayudarnos entre todos”.

Mery completó esa idea desde el mismo lugar: “A disposición del otro constantemente. Buena gente, todos buena gente”. Esa sensación de grupo unido es tan fuerte que, entre risas y emoción, Rada anticipó que el día después del final todos necesitarán una “terapia grupal”. Mery lo explicó sin vueltas: “Porque nos tenemos que separar”. Es lo que habitualmente ocurre con los proyectos que están atravesados fuertemente por la agenda teatral de temporadas, y en este caso, pensada para los recesos escolares de invierno. En ese sentido, desde el primer día de funciones ya pensaban en cómo iban a atravesar el momento en que la experiencia terminara.

En el tramo final, Sebastián y Mery se detuvieron especialmente en el trabajo de Rada como Willy Wonka. Almada fue muy elogioso: “Willy Wonka es un personaje hecho a la medida de Agustín... o Agustín es tan bueno que hace que vos te creas que es Willy Wonka”. Para él, el mérito está en que el público no ve al artista conocido de la televisión ni al mago, sino al personaje. “Eso es difícil de lograrlo”, remarcó.

Mery coincidió y destacó que Rada decidió no volver a ver otras versiones recientes de Charlie y la fábrica de chocolate para no contaminar su creación. “Él creó su propio Willy Wonka. Y de verdad que es increíble. Es alucinante lo que hace arriba del escenario”, dijo. Rada aclaró que sí había visto versiones en otros momentos de su vida, pero que prefirió no revisitarlas ahora. Y, entre sueños futuros, confesó otro personaje que le gustaría hacer: “Beetlejuice. Es incorrecto, sería un desastre espectacular”.

Ese orgullo compartido parece ser el motor de una experiencia que, para ellos, excede el escenario. En cada respuesta, entre bromas sobre camarines desordenados, tentadas y abrazos, aparece la misma certeza: la obra no solo los reunió para una producción de gran despliegue, sino que también construyó una pequeña comunidad detrás del telón.



 
 

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