Enviada especial a Estados Unidos
Sofía Jujuy Jiménez atraviesa una etapa de profunda plenitud personal y profesional. Y mientras vivía desde Estados Unidos la experiencia del Mundial 2026, la modelo habló con GENTE de su relación con Gustavo Qüerio Hormaechea, su pareja desde septiembre del año pasado y con quien oficializó el romance durante las fiestas.

El empresario salteño, además, viajó a Estados Unidos para acompañarla durante la segunda etapa de su recorrido mundialista y compartir junto a ella la emoción de alentar a la Selección argentina. Su presencia fue una muestra más de una relación que, según contó Sofía en diálogo con revista GENTE, nació de manera espontánea, lejos de cualquier planificación y en uno de los lugares más importantes de su vida: Tilcara.
“Pero la realidad que con él me pasó que siento que estoy de novia del momento cero. Fue como lo conocí también en mi lugar en el mundo que es Tilcara. Fue toda una manera tan natural, estaba siendo tan yo que no me importaba nada. Fui como muy blandita de corazón, por así decirlo... Yo estaba feliz y de repente apareció él y nos conocimos y pegamos buena onda”, le dijo Sofía a revista GENTE sobre cómo se conoció con su novio.
Ese primer encuentro había tenido un significado especial para ella. No solo porque había ocurrido en su Jujuy natal, sino también porque la había encontrado en un momento en el que se sentía conectada con su esencia, su historia y sus raíces. En ese escenario apareció Gustavo, salteño y cercano a los mismos códigos culturales y familiares con los que ella había crecido.
Qué enamoró a Sofía Jujuy Jiménez de Gustavo
Al recordar qué había visto en Gustavo para volver a apostar por una relación, Sofía se detuvo especialmente en su personalidad, sus valores y su forma de vincularse con las personas que forman parte de su vida.
—¿Qué tiene Gustavo de distinto que vos volviste a permitirte creer en el amor?
—Siento que es una persona muy simple. Con valores muy claros. Su don de gente y su corazón es lo que más me enamoró, su manera de ver la vida, cómo cuida lo suyo, cómo quiere y defiende de lo suyo. Los ojos con los que mira la vida, eso me enamoró porque también me recordó mucho quién soy. Después de vivir 16 años en Buenos Aires, un año viviendo en Canadá, en otro país, compartir y conectar con alguien que viene de mi misma tierra, de mis mismos pagos, porque él es salteño, yo jujeña, somos lo mismo y habla mi mismo idioma. En ese sentido fue como: ‘Okay. Es por acá. Yo soy esto', y me encantó.
El vínculo entre ambos nació gracias a la familia de la modelo. Según explicó, se conocieron por intermedio de su hermana menor, quien se había mudado a Salta por su pareja. El novio de su hermana era amigo de Gustavo y ese círculo terminó acercándolos.
Aunque el romance creció con rapidez, la distancia se convirtió en uno de los desafíos cotidianos. Sofía tiene su vida profesional organizada en Buenos Aires, mientras que Gustavo permanece instalado en el norte argentino. Por ese motivo, ambos comenzaron a hablar seriamente sobre una futura convivencia.
“Él se tiene que venir porque yo estoy como mucho más instalada, mucho más armada en Buenos Aires y es algo que hablamos siempre desde un principio. Yo no me puedo ir a vivir ahora en este momento de mi vida a Salta o a Jujuy. El día de mañana si armamos familia y vienen bebés y nunca se sabe”, dijo la modelo.

La verdad sobre el supuesto casamiento secreto
La relación despertó todavía más curiosidad cuando Sofía contó en un streaming que se había “casado en secreto”. La frase generó versiones y preguntas sobre una posible boda que, en realidad, nunca existió de manera formal.
Frente a la consulta directa de GENTE, la modelo aclaró cuál fue el verdadero significado de aquella expresión.
—Queremos saber si estás casada o no estás casada, básicamente.
—No, no, no. Claro (risas), no estoy casada, pero fue algo muy simbólico para nosotros, como realmente no había nadie, no había ni un cura, no había amigos, no había anillo. Fue un momento que estábamos en Alfarcito, que es una un pueblito muy chiquito de Salta, y bajamos a recorrerlo y literal solamente había una capilla, un restaurante y como un museo que explicaba cosas del pueblito y entramos a la Iglesia y fue como no sé, un momento muy hermoso de mirarnos y en realidad reíntimo. O sea, no sé ni siquiera por qué lo estoy contando acá, pero se me escapó en el streaming. Son estas cosas que se te escapan porque te sentís relajada con amigos y de repente conté algo que era nuestro. Entonces dije, 'Sí, yo me casé en secreto’, pero porque le di mucho valor simbólico y emocional a esa unión de mirarnos y sentirnos y elegirnos... Después si la propuesta se oficializa y llega a ser real, okay, sería divertido, podría estar buenísimo. Pero para mí tuvo mucho valor y fue muy hermoso y me quedo con esa unión.
Aquella escena ocurrió en Alfarcito, un pequeño pueblo salteño que ambos habían visitado durante un paseo. Sin invitados, ceremonia, alianzas ni preparativos, la pareja entró en una capilla y vivió un momento de conexión que Sofía interpretó como una unión simbólica.

Qué dijo sobre una futura boda
Después de aclarar que no estaba casada, Sofía también se refirió a la posibilidad de que, en algún momento, pudiera existir una propuesta formal. La modelo no descartó celebrar su amor con una fiesta, aunque admitió que la idea de casarse ya no ocupa el mismo lugar que tuvo para ella en otros momentos de su vida.
—Capaz más adelante por la fiesta...
—Re, si es que sucede la propuesta oficial. Es lindo celebrar el amor, está buenísimo hacer una fiesta. Alguna vez en mi vida resoñé con vestirme de blanco. Hoy, honestamente, no es lo que más me vuelve loca, pero si sucede, lo daré todo como vivo mi vida intensamente.
Sofía confesó, así, que alguna vez soñó con vestirse de blanco, aunque esa fantasía ya no es una prioridad. De todos modos, dijo que, en caso de que Gustavo le haga una propuesta oficial, viviría la experiencia con la misma intensidad con la que acostumbraba transitar cada etapa de su vida.
Por el momento, la pareja eligio avanzar paso a paso. La mudanza de Gustavo a Buenos Aires aparece como el próximo gran movimiento dentro de una relación que empezó en Tilcara y se fue fortaleciendo a la distancia.

