Carolina Baldini encabeza una travesía en motocicleta de 2.500 kilómetros de extensión que conecta la ciudad de Edimburgo, en Escocia, con la de Liverpool, en Inglaterra. La travesía se desarrolla a lo largo del territorio británico mediante un itinerario diseñado para evitar las autopistas tradicionales y priorizar los caminos secundarios, las zonas rurales y los trazados de montaña con el fin de tener una experiencia bien autóctona.
La modelo integra un grupo de motociclistas compuesto por viajeros de distintas nacionalidades, bajo la coordinación de una guía turística alemana encargada de la logística diaria de la ruta.
Para encarar este recorrido por el norte de Europa, la exmodelo seleccionó un vehículo de alta cilindrada, una motocicleta modelo BMW 1300 GS a la cual denominó con el apodo de “mi pantera negra”. La elección de las vías secundarias responde a la intención de evitar trayectos monótonos y permitir el paso directo por pequeños pueblos e hitos geográficos de la región.
“Son 2.500 kilómetros en total desde Edimburgo hasta Liverpool porque hacemos camino de montaña, pasamos por pueblitos y no pasamos por las autopistas que serían más aburridas y no ves nada”, explicó a sus seguidores.
La rutina de la expedición comienza muy temprano, entre las 7:30 y las 8:00 de la mañana. Cada jornada se inicia con una reunión informativa previa conocida como briefing diario, dictada en recintos cerrados por la guía técnica alemana. En dicho encuentro se comunican las paradas de reabastecimiento, los lugares de almuerzo y los tramos a recorrer durante el día.
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El factor meteorológico constituye un elemento condicionante del manejo en dos ruedas por las zonas de montaña. Durante diversas etapas del itinerario, la presencia de intensas lluvias limitó la visibilidad y la posibilidad de realizar registros audiovisuales continuos durante la conducción.
“Recién paramos un ratito a comer. No pude filmar nada de la ruta porque llovió un montón, un montón, así que no pude filmar nada”, explicó en uno de sus videos. Sin embargo, las condiciones atmosféricas mostraron variaciones a lo largo de los días, permitiendo etapas con cielos despejados e iluminación natural favorable desde el inicio de la marcha diaria.
La intmidad del viaje, minuto a minuto
La integración en un grupo internacional plantea además dinámicas particulares vinculadas a la barrera del idioma. La comunicación entre los integrantes del grupo se realiza predominantemente en idioma inglés, lo que genera intercambios breves durante las pausas en el camino.
“Ah, quiero mi inglés, ¿no? No entendí nada, pero no importa. Hay motos por allí”, expresó.
Entre los tramos más extensos documentados en la ruta se encuentra la etapa que une la localidad de Aberdeen con la ciudad de Inverness, con un trayecto estimado de 300 kilómetros a través de caminos alternativos.
“Ocho de la mañana. Nos estamos preparando para ir de Aberdeen a Inverness. Creo que se pronuncia así. Hoy tenemos 300 kilómetros más o menos, y en total son como 2.500 más o menos”, relató.
Durante esa franja geográfica, la caravana atraviesa las montañas Cairngorm, un área natural perteneciente a las Highlands escocesas caracterizada por sus relieves elevados. Asimismo, hay que decir que el itinerario incluyó una parada estratégica en el Forth Bridge, el histórico puente ferroviario que cruza el estuario del río Forth, donde los vehículos permanecieron estacionados temporalmente frente al estuario y a un buque de crucero visible en el agua.




















































