Samuel “Chiche” Gelblung murió este miércoles 9 de septiembre a los 82 años, después de haber atravesado en los últimos meses varios episodios delicados de salud y una última internación en el Sanatorio Mater Dei por un cuadro respiratorio.
La noticia impactó de inmediato al ambiente periodístico y televisivo, donde el conductor había construido durante seis décadas una trayectoria imposible de separar de las polémicas, la provocación y una particular manera de entender el oficio.
La confirmación de su muerte llegó apenas horas después de que se conociera que había sido internado nuevamente por dificultades respiratorias. Hasta el martes 8 de septiembre, se sabía que permanecía bajo atención médica en el Mater Dei y que esta nueva hospitalización se producía después de un año marcado por varias complicaciones de salud.
Un periodista que convirtió la provocación en una marca personal
La muerte de Gelblung deja un vacío particular porque su nombre atravesó generaciones de medios argentinos. Había comenzado su carrera periodística en 1966 en la revista GENTE y, diez años después, llegó a dirigirla –en lo que fue una gestión señalada por su rol durante la dictadura–, antes de continuar su recorrido por distintos medios gráficos y convertirse en una figura central de la radio y la televisión.

Su llegada a la televisión se produjo de la mano de Alejandro Romay cuando ya había superado los 50 años y llevaba tres décadas de trayectoria en el periodismo gráfico. La popularidad masiva llegó especialmente con Memoria, el programa que condujo durante los años 90 y que combinó actualidad, investigación, misterio y temas paranormales con un tratamiento que muchas veces generó controversia.

A lo largo de su carrera, Gelblung también estuvo en el centro de distintas polémicas, entre ellas una denuncia por apología de la droga a raíz de una entrevista al filósofo español Antonio Escohotado y el recordado episodio de la autopsia simulada de un supuesto extraterrestre vinculado con el caso Roswell.

La reacción de sus colegas y figuras del espectáculo
En las primeras horas, figuras del espectáculo, colegas, políticos y mediáticos le dedicaron sentidas palabras de despedida.





El último año y una frase que terminó definiendo su manera de vivir
Durante 2026, la salud había obligado a Gelblung a atravesar varias internaciones, pero ninguna había conseguido apartarlo definitivamente de los medios. En mayo fue hospitalizado por una trombosis que derivó en una intervención vascular y la colocación de stents, mientras que su recuperación estuvo acompañada por otras complicaciones que requirieron una prolongada estadía en el Mater Dei.
Cuando finalmente recibió el alta, volvió a trabajar casi de inmediato. En agosto, durante su regreso a la pantalla, explicó por qué insistía en mantenerse activo a pesar de las recomendaciones médicas: “El trabajo es parte de la terapia”, dijo, antes de resumir su filosofía con otra frase: “Hay que laburar”.
Incluso durante una de sus internaciones había seguido pendiente de la actualidad. En mayo, mientras permanecía en terapia intensiva, mantuvo una videollamada con integrantes de Infama y terminó hablando sobre el caso Agostina Vega, algo que sus colegas interpretaron como una demostración de que, incluso internado, no podía dejar de ejercer su oficio.
El recuerdo de sus colegas: un hombre que nunca dejó de trabajar
Precisamente su resistencia a abandonar la actividad profesional. En julio, La Nación publicó una extensa entrevista en la que el periodista habló sobre su salud, su carrera y su mirada sobre el oficio, después de haber atravesado varias semanas de internación.
En aquella conversación volvió a aparecer el Gelblung que había hecho de la audacia una marca personal. Al hablar de uno de sus errores periodísticos más recordados, incluso reconoció haber dado la muerte de Néstor Kirchner antes de que existiera confirmación oficial, aunque sostuvo que nunca se había equivocado al anunciar la muerte de alguien que finalmente estuviera vivo.
Su vínculo con sus colegas también había quedado expuesto durante sus últimas apariciones. Cuando regresó a Crónica TV después de 29 días de internación, sus compañeros lo recibieron con aplausos y un brindis, mientras que El Presto le dedicó un reconocimiento por su trayectoria y por haber inspirado a generaciones más jóvenes de periodistas.
Una figura imposible de encasillar
Gelblung fue periodista gráfico, conductor de televisión, hombre de radio, director de medios y corresponsal de guerra, con una carrera que atravesó desde las revistas de la década del 60 hasta los portales digitales. En 2006 fundó Minuto Uno, uno de los primeros proyectos periodísticos digitales argentinos de aquella etapa.
También fue un personaje capaz de generar adhesiones y rechazo con la misma intensidad. Su estilo directo, sus preguntas incómodas y su decisión de abordar temas que otros medios preferían evitar lo convirtieron en una figura disruptiva, pero también en un periodista acostumbrado a convivir con la polémica.
Ahora, mientras comienzan a aparecer las primeras despedidas públicas, el mundo de los medios vuelve a enfrentarse a una figura que durante décadas estuvo del otro lado del micrófono y de la cámara, preguntando, provocando y opinando. Chiche Gelblung murió a los 82 años, pero su nombre queda asociado a una manera de hacer periodismo que, para bien o para mal, nunca pasó inadvertida.
Nota en desarrollo.
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