Carlos Portaluppi, entre el desafío de su nueva obra con Franco Masini a su tierno vínculo familiar: "Las cosas más sensibles e íntimas son las que me hacen feliz" – GENTE Online
 

Carlos Portaluppi, entre el desafío de su nueva obra con Franco Masini a su tierno vínculo familiar: "Las cosas más sensibles e íntimas son las que me hacen feliz"

El actor se confiesa con GENTE sobre los escenarios, el impacto de las redes en la opinión pública y las cosas que le dan sentido a su vida fuera de las tablas.
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Carlos Portaluppi atraviesa uno de esos momentos profesionales en los que los desafíos parecen multiplicarse. Mientras continúa recorriendo el país con la exitosa obra Maldita Felicidad, el actor vive las primeras funciones de una propuesta que lo interpeló desde la primera lectura: un intenso drama que comparte con Franco Masini y que pone el foco en temas tan actuales como la fama, el poder, los excesos y las denuncias por abuso sexual.

En diálogo con revista GENTE, reflexiona sobre el impacto que le generó la historia de Dribbling, el mano a mano actoral con una de las figuras más destacadas de la nueva generación y el presente de la industria audiovisual argentina. Además, se anima a hablar de sus nuevos desafíos como director y de aquellas cosas que, lejos de los escenarios, le dan sentido a su vida.

A pocos días del estreno de prensa, cuenta: "Valentina Berger, que es la productora, me había contado sobre esta obra porque la había visto en España con la dirección de Ignacio Vidal y el mismo autor. Cuando ya estábamos haciendo Jardines Salvajes, un par de años atrás, me la pasó, la leí, realmente me gustó y me impactó muchísimo. Así que se dio la posibilidad de que se sumara Franco Masini y se hizo un combo hermoso... perfecto".

Carlos y Franco se suben al escenario los miércoles a las 20:15 en el Paseo La Plaza.
Carlos y Franco se suben al escenario los miércoles a las 20.15 en el Paseo La Plaza.

-¿Qué fue lo qué más te atrapó del guión? 

-Me gustó muchísimo el texto y la temática que toca y cómo modifica a un joven, una persona, un talento muy joven que en este caso es un futbolista de la elite mundial. A él lo toca el repentino pase, el poder económico, la fama y un montón de cuestiones que lo modifican en su vida cotidiana, y aparecen los excesos y cómo ir dominando eso.

-¿Y vos qué rol cumplís? 

-El personaje que me toca a mí es el representante, que tiene una relación casi paternal, porque fue quien lo descubrió desde muy chiquito, lo sacó de un club de barrio y lo llevó a la primera línea del fútbol mundial. De golpe se encuentran, en medio de un pase que están a punto de realizar a un club muy importante, con esta noticia de que tiene una denuncia por abuso sexual. Chan. 

-Ahí entra en la trama un tema muy sensible.  

-Sí, me atrae muchísimo poder hablar de esto desde este lugar de la ficción del teatro, que se ha abordado poco en esta situación de un deporte más popular como lo es el fútbol. Sabemos que han sucedido casos no sólo en este deporte, sino por supuesto en toda índole de trabajo. Entonces, está buenísimo poder abordar como actor esta temática que me parece necesaria de ser tratada. 

-Carlos, recién me decías que te impactó la temática apenas leíste el guión. ¿Te impactó por el desafío laboral o desde lo humano?  

-Primero yo la leo y soy un lector. Me pegó fuerte la historia, más allá de que me lo habían ofrecido concretamente para hacerlo yo. Pero primero hay una primera lectura que uno hace con cierta distancia, y es necesario como para poder dejarse afectar o poder entender mejor la historia, y para tener una totalidad y no sólo la parcialidad desde el punto de vista del personaje. Me gustó muchísimo la dinámica que propone la dramaturgia y la acción, cómo va transcurriendo a una velocidad inusitada, cómo va modificándose de un momento a otro el estado de este vínculo entre el representante y el futbolista. Desde ese lugar realmente me pareció sumamente atractivo y claro, dije: "Bueno, sí, quiero esto. Hay que hacerlo, quiero ser parte de esto porque me gusta hablar de este tema y que quede bien expuesto. Y sobre todo cómo la opinión pública en este tema actúa mucho antes que la justicia en sí misma".

 En la obra, interpretan a un representante de fútbol y a una joven estrella de elite mundial en medio de un escándalo por una denuncia de abuso.
En la obra, interpretan a un representante de fútbol y a una joven estrella de elite mundial en medio de un escándalo por una denuncia de abuso.

-Y aca pasa.

-Claro, por eso digo que hay una sentencia en la opinión pública antes de que se expida la justicia, entonces está bueno ver ese punto de vista: el por qué se accede, por qué se responde de esa manera, por qué una persona se impacta de esto, y está bueno hablarlo. 

-¿Qué te gustaría que le pase al espectador cuando termina la función? 

-Que esas preguntas le puedan quedar. Claramente van a tomar partido por uno u otro, y quizás lo tomaron antes y después se dieron vuelta y recapacitaron de acuerdo a la empatía que le genere o no la víctima y el victimario. Esto está buenísimo. Me parece que va a generar mucho espacio de debate, de charla, de diálogo entre aquellos que vayan a ver la obra y da para muchos cafés y muchas copitas de vino para poder seguir hablando del tema que estamos contando. Me parece muy interesante y muy actual.

El mano a mano generacional con Franco Masini  

Para Portaluppi, más allá de lo argumentativo, hay un mano a mano con Franco Masini desde lo actoral. Una especie de choque de generaciones.  

-Franco dijo que siente admiración por estar arriba del escenario con vos. ¿Qué te genera que una persona de las nuevas generaciones tenga esas palabras para con vos?  

-Pero es que lo mismo es para mí. Yo agradezco mucho las palabras de Franco, pero yo estoy aprendiendo mucho al lado de él. Realmente es un chico que para mí tiene una capacidad o tiene un intelecto muy fuerte. Es un chico muy talentoso, muy rápido, muy hábil mentalmente y me gusta. Es una persona que me genera mucha confianza en el trabajo en el escenario y es un placer para mí trabajar con él. Ya nos habíamos cruzado con él en una tira que habíamos hecho en la Televisión Pública. 

Carlos Portaluppi.
Carlos Portaluppi había leído la obra unos años atrás y se había enamorado del texto.

-En Cuéntame cómo pasó. 

-Exactamente. Donde no habíamos tenido escenas juntos, pero yo lo veía trabajar y realmente me impactaba, me gustaba mucho. Lo he visto en otros trabajos que ha hecho en ficciones y realmente fue una alegría enorme cuando la productora me propuso que sea él quien completara el elenco junto conmigo. Fue para mí una gran satisfacción. Me parece que es un ser humano exquisito, una persona que quiero y admiro realmente. 

-¿Cómo se amalgaman en el escenario?  

-Hay mucha velocidad en el texto y en el diálogo. Así que tenemos que estar muy concentrados, afinados de oído y escucharnos, mirarnos profundamente para poder contar esta historia los dos juntos, porque requiere de mucha concentración y de mucha fe en lo que estamos haciendo. Y el trabajo hace que sea un poco más fácil.

-Decías que vos también tomás cosas de Franco, no todos los actores de tu trayectoria tienen ese tipo de referencias.

-Yo no me pongo a pensar en él como un actor de una generación diferente a la mía. Me parece que es un actor que suma muchísimo y que da para el personaje de una manera espectacular. Brinda algo muy fresco, intenso y no lo veo como una cuestión generacional. Existe, por supuesto, esa diferencia entre la edad de Franco y la mía. Pero en el trabajo contamos los dos la misma historia. No importa la generación, tratamos de ir juntos a transmitir el pensamiento que plantea el autor y que queremos que le llegue al espectador. Entonces, desde ese lugar para mí es una satisfacción enorme poder hacerlo junto con Franco. 

Portaluppi interpreta al representante de Masini en la obra.

La filosa mirada de Carlos Portaluppi sobre el presente del espectáculo

Además de este proyecto en la avenida Corrientes, Portaluppi se encuentra actualmente de gira nacional con la exitosa obra de teatro Maldita Felicidad, una comedia dramática dirigida por Daniel Veronese, en donde comparte elenco con Pablo Echarri, Paola Krum e Inés Palombo.  

-¿Cómo analizás el presente de la profesión? 

-Lo que te voy a decir no es sólo en nuestro ámbito. El país en sí está en crisis, hay mucha gente a la que le está escaseando el trabajo y se nota en particular en nuestro caso porque sabemos que se ha dejado de hacer ficción, porque sabemos que se ha recortado fuertemente en todo lo que tiene que ver con esta industria que teníamos nosotros en cuanto al desarrollo audiovisual, que hoy prácticamente no existe. Lo único que se hace es para afuera a través de plataformas y no existe ningún tipo de apoyo o de incentivo a nivel cultural, lo que es preocupante. Pero los que estamos haciendo teatro seguimos trabajando.  

-Hay muchas propuestas en la avenida Corrientes y en el off. 

-El teatro es algo que no va a morir. Siempre ha estado. Ante la dificultad siempre se está cantando o poniendo la voz en alto. Hay enormes cantidades de propuestas en este momento, como siempre lo ha habido acá en Buenos Aires. Nosotros, no en vano, nos vanagloriamos de que somos la tercera capital más importante del mundo a nivel teatral, después de Broadway y Londres, a nivel producción. Vos abrís una cartelera, te fijás para ver cuántas obras de teatro tenés para ver un viernes o un sábado, y tenés más de 500 o 600 opciones entre lo que es el teatro comercial y el teatro alternativo. Entonces hay mucho por hacer todavía para que las cosas sean mejores y para poder incentivar.

-¿Te preocupa que la única forma de hacer una ficción sea a través de una plataforma?  

-Las plataformas vinieron para quedarse, tal como pasó hace unos años con el cable. El cable también se instaló y hoy por hoy hay señales que miden mucho más en el cable que lo que es el aire, como el caso de los noticieros. Yo creo que todo se va modificando, pero lo triste es cuando hay cosas que funcionan bien y de golpe te las cercenan y te las quieren arrancar de cuajo, eso es lo triste. Después lo demás tiene que ver obviamente con incentivos. Países vecinos como Chile y Uruguay, tienen a nivel cultural, un aporte y una manera de poder favorecer a la cultura y a cualquier hecho artístico, generando incentivos a las producciones. En eso no hablo de subsidios a los actores, hablo de beneficios a nivel impositivo como para poder realizar y que Buenos Aires vuelva a ser el set cinematográfico que llegó a ser en un momento. Ahora todo se está firmando en Montevideo, en Chile o en otros lugares como Brasil, y las producciones a nivel internacional pasan de largo por acá.

-No sé si tenés esta respuesta, pero volviendo al rubro teatral: la inversión que representa poner una obra de teatro en cartel, ¿vuelve? 

-Yo no sé cuál es el negocio del productor porque yo no produzco teatro. Yo estoy, entre comillas, asociado, porque uno va al reparto de acuerdo con la recaudación de la venta de entradas. Pero no todas las obras son las que están funcionando. Hay tres o cuatro obras que son las que llenan en la calle Corrientes y después el resto... uno ve el movimiento en la calle Corrientes, pero no todo el mundo va a ver teatro. Hay mucha gente que va a pasear porque la calle es peatonal y porque el aire es libre y gratis, y todavía podés salir, caminar, respirar, ver espectáculos al aire libre y comerse una pizza, que bien merecido lo tiene, y tomarse un trago o un café. Pero no todo el mundo se está metiendo en las salas de teatro. Hay algunas a las que felizmente les va muy bien y me alegro de que así sea por todos los colegas que tienen esa opción de poder trabajar. Pero hay otras obras que no están tan bien, y ni hablar de lo que es el interior del país. 

Preocupado por la actualidad de la industria audiovisual argentina, el actor alza la voz por la falta de incentivos culturales y el declive del desarrollo de ficciones locales

-Yendo un poco más a vos y a lo personal, ¿qué cosas te animás a hacer hoy profesionalmente que quizás cuando empezaste preferías evitar?  

-Bueno, la dirección, por ejemplo. Hasta hace dos domingos estuve dirigiendo la obra La herencia de mamá en Microteatro. La verdad es que le encontré un gusto realmente muy agradable, algo que me apasiona, que es poder dirigir la energía de los actores en escena desde el otro lado. Realmente me gusta mucho.  

-Que también tiene su complejidad por la duración, ¿no?   

-Sí, es muy complejo porque hay que contar una historia en 15 minutos. Y bueno, ahí estuve dirigiendo a Michelin Datilio y Juan Chifinasi, que también es el autor y actor de la obra, y estuvieron realmente maravillosos. Me encantó trabajar con ellos y que se llenen todas las funciones. Ahí sí te digo, también tiene precios accesibles, pero con entradas de funciones que duran 15 minutos y después la gente tiene la posibilidad de ir a ver otros espectáculos ahí mismo esa misma noche. Por suerte todas las funciones están con entradas agotadas. Por supuesto, una capacidad máxima de 20 personas, o sea que son 80 personas por día de función.  

-Para finalizar, ¿qué te hace feliz por fuera de tu trabajo?  

-Muchas cosas me hacen feliz. Me hace feliz el contacto con mi hijo, el diálogo, verlo crecer, el saber que uno está para la familia y que la familia y los amigos están para uno. Esas cosas más íntimas, más sensibles son las que me hacen feliz. El estar para cuando alguien te necesita, el poder brindarse y saber que también cuando uno necesita alguna contención de cualquier tipo tiene gente cercana que lo quiere y lo respeta. El hecho de mantener vivos los vínculos, sanos y fuertes y con una mano siempre tendida. Esas cosas me hacen muy feliz y, por supuesto, para mí mi espacio de plenitud tiene que ver siempre con estar arriba de un escenario contando una historia.


 
 

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