Con la serenidad de la madurez y dos décadas en los medios, Paula Chaves (41 años hasta el domingo 6 de septiembre) transita una etapa signada por la autenticidad. Alejada de los mandatos y con la mirada puesta en su familia y "los proyectos que me movilizan", la conductora se consolida como una figura entrañable que conecta desde la empatía más pura. Su cercano paso por Madre Argentina no solo reflejó su compromiso con la maternidad, sino también su sensibilidad para abordar historias profundas sin filtros.

En un presente de transformaciones, donde la crianza de Olivia (13), Baltazar (9) y Filipa (6) se convierte en su prioridad absoluta y su hogar en constante renovación es su gran refugio, Paula reafirma que su mayor logro y éxito no se encuentran bajo las luces del espectáculo, sino en la red humana que construye día a día. Hoy, entre nuevos desafíos profesionales (como el comienzo de grabaciones de la segunda tempñorada de Banquete, cuyo estreno se prevé para fines de octubre) y la tranquilidad de haber encontrado su propio ritmo, se muestra más genuina, vulnerable y real que nunca.
Entre la vida y la pantalla: “Priorizar el tiempo en casa y conectar con el sacrificio invisible de las madres”
Buscar el equilibrio entre la maternidad y la pantalla llevó a Chaves a tomar unas pocas semanas atrás una decisión bisagra: alejarse de su ciclo diario en Olga (Tapados de laburo), para volver a poner el foco precisamente en Banquete, el ciclo on demand que vuelve a conducir con Pedro Alfonso para la misma señal de streaming, en el que ambos se juntan a cenar con otras dos parejas muy distintas (por ejemplo en la primera temporada contaron con Boy Olmi y Carola Reyna y el streamer Cocker y Juli Manzotti).
"Me siento chocha de esta nueva posibilidad en Olga. Además, siempre es muy lindo trabajar con Pedro. Nosotros estamos muy acostumbrados a laburar juntos y a la vez es algo que venimos pensando hace un montón. Una vez hicimos un vivo totalmente espontáneo en nuestras redes sociales de pareja, y tomó tanta magnitud que todo el mundo nos hablaba de eso", recuerda. "Y te hablo de personas que nada tienen que ver con el medio...", cuenta.
"Por ejemplo, de repente me contrataban para hacer alguna campaña y el gerente de Latinoamérica había visto el vivo con la mujer. En ese momento nos dijimos: ¿Y por qué no hacer un programa donde se puedan hablar de cosas de pareja? A veces la gente piensa que somos una pareja perfecta, y la realidad es que en eso no hay fórmula ni nada parecido, y poder compartir y hablar temas con otras parejas siempre resulta muy enriquecedor", redondea.
Lo cierto es que, sin conflictos, buscando la mejor manera de seguir su instinto, Paula Chaves priorizó el tiempo con sus tres hijos por sobre la rutina diaria. En ese camino de buscar contenidos con propósito -como ahora Banquete-, en tiempos del Mundial 2026, para el caso, encabezó el ciclo de streaming Madre Argentina, un espacio de entrevistas íntimas que la movilizó.

"Madre Argentina me encantó porque representó una charla supergenuina de mamá a mamá", reflexiona. "Pregunté desde la curiosidad de tener niños chiquitos y ver cómo pasa el tiempo. Siempre me puse a pensar cómo será la cabeza de esas madres que ven a sus hijos cumplir su sueño en un Mundial después de todo el laburo: los entrenamientos bajo la lluvia, con sol o con fiebre".
Esa búsqueda la llevó a las casas de las mamás de Alexis Mac Allister (Silvina), Cristian "Cuti" Romero (Rosa), Rodrigo De Paul (Mónica), Giuliano Simeone (Carolina) y Enzo Fernández (Marta), donde vivió un encuentro entrañable: "Ella me abrazó y me dijo: 'Mi mamá te amaba, mandábamos a Encito a comprar las revistas "de Paula y Pedro"'. Claro, Enzo tenía 10 años cuando empecé con Pedro; ahí te cae el paso del tiempo".
La historia familiar de los Fernández guardaba además una revelación insólita: "Tomando mates con las cuñadas me contaron que la abuela era tan fanática y que la enterraron con nuestras revistas en el cajón. Me pareció una anécdota hermosa". Para Paula, el valor estuvo en visibilizar el esfuerzo de fondo: "Conocer esos viajes interminables en colectivo cruzando la General Paz sin saber qué iba a pasar, y ver a las mamás bancando el sueño firme de sus hijos", suspira.
La madre todo terreno: “Recuperar el instinto materno y elegir el apego por sobre los mandatos”

La maternidad redefinió por completo la escala de prioridades de Chaves, quien optó por una presencia absoluta en la vida de Filipa, Baltazar y Olivia. Más allá de las exigencias del medio, la conductora adaptó cada proyecto laboral para mantener a sus hijos cerca, transformando los camarines de televisión y teatro en verdaderos espacios de juego y contención familiar.
"Acompaño 24/7 todo el tiempo en la crianza, en la escucha, en agacharme a mirarlos cuando tienen un problema que para ellos es un mundo", explica. "Siempre traté de adaptar mis trabajos: cuando hice Este es el Show tenía un camarín con cuna y juguetes; en Bake Off estuvo Filipa... Nunca los dejé. Fui una agradecida de poder elegir mis trabajos y criarlos con mucho apego".

Tal filosofía de crianza la convirtió en una referente sobre el colecho, un tema que llevó al debate masivo casi sin proponérselo: "La vez pasada dije que había sido la 'inventora' del colecho y me salieron a matar. Obviamente toda la vida se ha colechado, pero creo que traje a la agenda esa palabra en ShowMatch cuando la expuse con Tinelli. Darle visibilidad en el programa más visto de la televisión y decir que necesitaba dormir con mi hija cuerpo a cuerpo porque de otra forma no me salía, estuvo bien".
Para Paula, el desafío pasa por desarmar mandatos y escuchar la propia intuición: "A las mujeres nos han sacado esa cosa instintiva de confiar en lo que sentimos; sólo obedecemos al pediatra o al médico. Creo que tenemos que recuperar ese poder perdido. A mí la maternidad me atravesó al cien por ciento. Acostábamos a Oli en la cuna, nos mirábamos con Pedro y decíamos: '¿La traemos a la cama?'. Nos salió así, no le pedí permiso a nadie".
El crecimiento de los hijos: “Aprender a soltar, validar emociones y habitar el instante”

Aceptar la vulnerabilidad es parte del aprendizaje diario de Paula Chaves en su rol de mamá. Con la entrada de Olivia en la preadolescencia, la conductora enfrenta una nueva etapa donde el desafío es acompañar sin invadir, entendiendo que el temor es una constante imborrable de la maternidad pero también una oportunidad para resignificar la presencia.
"Una vez una amiga me dijo: 'Una vez que te convertís en madre vas a tener miedo por el resto de tu vida'. Primero es por el parto, después si duerme, si respira, y luego cuando empiezan a salir... miedos por la eternidad", admite Paula. "Trato de apagar un poco la mente y vivir en el aquí y ahora. Con la pérdida de personas cercanas y amigas muy jóvenes te das cuenta de que la vida es un instante, y eso me sirve para vivir con menos miedos y disfrutar más".

Este cambio de mirada se trasluce en la nueva dinámica con su hija mayor: "Hoy Olivia elige dormir en su cuarto. Entro a las clases de danza donde la acompaño, pero si me acerco me dice 'andá para allá porque quiero estar con mis amigas', y yo me voy un poquito más allá. Ella tuvo esa etapa de los 10, 11 años que en la pedagogía Waldorf se habla del 'rubicón', cuando empiezan a desarrollar su propia personalidad y a despegarse. Ahora que está por cumplir 13 transita una etapa divina".
Para Chaves la clave está en el diálogo horizontal y la empatía: "Les digo a mis hijos que me voy a equivocar mil veces y que estamos para aprender juntos. Validar lo que sienten me parece lo más importante. Yo, por mi parte, no me perdí nada: viví todo desde sus primeras palabras, sus comidas y su primer día de jardín".
Su nueva casa, su eterna certeza: “Un hogar hecho para disfrutar, sin ostentación y con el foco en la gratitud”

-¿Cómo definís tu presente? -le pregunta GENTE.
-Transito un momento relindo, la verdad -contesta Chaves-. Nos estamos terminando una casa que quisimos mucho. Soñamos con una muy amplia y somos unos bendecidos de poder acceder a ella. Tenemos salud, tres hijos sanos, nuestra familia, amigos..., hay que agradecer. Tratamos de conectarnos en el día a día. El verdadero éxito está ahí: en tener un techo propio, mis hijos con salud, amor, trabajo. No lo naturalizo.
En esta etapa, Paula entiende que el verdadero lujo reside en la simplicidad y en el valor del esfuerzo transmitido a sus hijos. Lejos de la ostentación que suele rodear al medio, la conductora busca que Baltazar, Olivia y Filipa mantengan los pies sobre la tierra.

"Les decimos que estamos ahorrando para poder terminar nuestra casa: queremos que ellos valoren el esfuerzo de trabajo de sus papás", destaca. "Con las figuritas les compraba dos o tres paquetes por semana. Nos detenemos en que realmente valoren, que sean niños sencillos, que no les guste ostentar. Ellos saben a qué se dedican sus papás, pero no 'viven lo famoso'".
En cuanto al diseño de su nuevo hogar, se involucró en cada decisión: "Me encanta la decoración. Pensé cada detalle para que sea una casa de disfrute. No quería pisos que se puedan rayar, ni paredes que haya que cuidar, ni bordes que puedan resbalar, sino una casa llena de niños. Los amigos de nuestros hijos la aman, es tipo 'la casa club'. En un tercer piso nos armamos espacios propios: Pedro tiene su oficina con sus camisetas de fútbol colgadas y yo mi lugar".
El amor con Pedro Alfonso: “Eternos novios, discusiones para construir y un cable a tierra que baja la intensidad”

A una década y media de comenzar su historia de amor ante las cámaras, Paula y Pedro Alfonso (46) sostienen un vínculo basado en la complicidad, el espacio propio y la frescura de los primeros tiempos. Para la bonaerense esa dinámica no solo fortalece la pareja, sino que representa el mejor ejemplo de amor sano para sus tres hijos.
"Tenemos un vínculo re lindo, sano. Cuando no estamos nos extrañamos, pero también nos gusta tener nuestros espacios", asegura ella. "Somos como eternos novios. A veces le digo: 'Esto no es normal, ¡nos morimos de amor uno por el otro!'. Disfrutamos de todo, desde dormir una siesta en el sillón hasta quedarnos solos matándonos de risa. Siento que cada vez estamos mejor".

La convivencia también implicó un aprendizaje respecto a las diferencias de personalidad y las discusiones familiares: "Pasamos por épocas de desconexión o de pelearnos muchísimo, pero él siempre me enseñó que las discusiones están para construir y no para destruir. Yo pegaba el portazo, soy intensa y extremista, pero Pedro es muy tranquilo, me trae a tierra y me hace recapacitar. En las previas del Bailando o en lo que fuera, siempre fue mi bajada a tierra".
Esa conexión profunda trasciende las luces del espectáculo, una faceta que ambos comprenden desde sus orígenes: "Él se crió en Adrogué y yo en Lobos, nuestras familias son laburadoras y tranquilas. Nunca me comí el personaje de la modelo: terminaba de desfilar y me iba a bailar al boliche local con mis amigas. Para mí el mundo de la moda siempre fue un trabajo", ilustra Paula.
Su carrera: “Mantener la misma línea, rehuir del personaje y definir el verdadero éxito”

A lo largo de más de dos décadas en los medios, Paula construyó un camino polifacético en el que condujo, actuó y modeló, disfrutando de cada rol sin perder su esencia. Sin embargo, su mirada sobre la industria actual es crítica respecto a la inmediatez y la falta de rigurosidad en la información.
"Es grave lo que pasa: cualquier cosa que circula por X o los portales, se agarra y la replica sin chequear. Para mí eso es lo más tremendo. Después, sobre lo que opine la gente, por suerte es mucho más el cariño que me dan día a día en la calle. Me he ganado una nueva generación con el streaming, que me encanta, sumada a la señora que me sigue desde toda la vida".

Esa cercanía con el público encuentra su razón de ser en la transparencia y en la negativa a construir un personaje para las cámaras: "A mí la gente me hace sentir muy querida. Tengo trabajo y creo que eso habla de haber mantenido siempre una línea. Soy lo que soy, no te puedo caretear nada, no te puedo armar un personaje ni ostentar, me muestro tal cual soy. Me considero una mina muy simple".
Para Paula, la madurez trajo consigo una certeza inamovible sobre las prioridades de la vida: "El verdadero éxito está en el amor, la salud, la familia, la pareja. No me deslumbrás con cosas materiales ni con viajes. A mí me gusta ir a Córdoba, estar en el río con mi familia, mis padres, mis hermanos y los amigos de Pedro; ir a una casa en las sierras y compartir tres días charlando de la vida... Eso es lo que me hace feliz".
Fotos: Candela Petech
Video: Candela Casares
Diseño de tapa: Roshi Solano
Produccion y estilismo: Lucho Castelli Donnet (@luchocastellidonnet)
Make up: Celeste Uria (@celesteuria)
Pelo: Abril (@abrils.hair)
Prendas: Sadaels (@sadaels), Estudio Amud (@estudioamud), Beauté (@beautestudios), Toqe (@toqeofficial(
Botas: Beauté (@beautestudios) y Lu Boloque (@luboloque)
Joyas: Bartolome Joyas (@bartolomejoyas)
Mirá También



