La muerte de Chiche Gelblung, ocurrida este miércoles 9 de septiembre a los 82 años, provocó una profunda conmoción en el mundo del periodismo y el espectáculo. A lo largo de su extensa carrera, el conductor construyó una figura inconfundible frente a las cámaras, pero detrás de ella hubo una mujer que lo acompañó durante prácticamente medio siglo: Cristina Seoane.
Su historia comenzó, justamente, en revista GENTE. Fue allí donde sus caminos se cruzaron en 1975 y donde empezó a escribirse un vínculo que sobreviviría a crisis, separaciones, momentos familiares felices y situaciones personales muy difíciles.

El primer encuentro de Chiche Gelblung y Cristina Seoane en GENTE
En 1975, Chiche era director de revista GENTE y Cristina atravesaba uno de los momentos de mayor exposición de su carrera como modelo. Ese año fue elegida para integrar la histórica producción de “Personajes del año”.
Seoane apareció en la tapa número 21, donde GENTE la presentó como “Chica de tapa de GENTE y la modelo más requerida por las marcas para sus avisos en tevé”. Chiche no integró esa portada: estaba detrás de la revista como su director.

Fue durante aquella producción cuando se conocieron. Cristina estaba casada en ese momento, por lo que la relación no comenzó inmediatamente, aunque años después reconocería que se había sentido atraída por él desde aquel primer encuentro.
“Tenía el pelo largo, con flequillo y una corbata muy grande... Estaba muy bueno”, recordó Seoane tiempo después.
De compañeros de trabajo a una relación con varias crisis
Al año siguiente, Cristina ya se había separado y Chiche la contrató para trabajar como productora fotográfica de la revista. La cercanía cotidiana cambió rápidamente el vínculo.
“Empezamos a pegar onda y terminé de novia con mi jefe. ¡Hasta que nos peleamos y renuncié!”, contó ella sobre aquellos primeros tiempos.
El comienzo estuvo lejos de ser sencillo. Seoane habló públicamente de las infidelidades del periodista y él tampoco esquivó el tema. “Siempre fui un infiel patológico y serial”, llegó a reconocer Chiche al recordar aquella etapa.

Una de las crisis terminó con una escena que ambos contarían años después: al descubrir que Gelblung mantenía otra relación, Cristina arrojó discos, gemelos y relojes del periodista desde un piso 15.
Tras la ruptura, Chiche buscó recuperarla. Flores, bombones y propuestas para salir a cenar formaron parte de una reconquista que finalmente funcionó. En 1977 consolidaron su relación y se casaron.
La familia que construyeron durante casi 50 años
Con el paso del tiempo llegaron Federico, María y Magdalena, sus tres hijos, y posteriormente siete nietos. La familia se convirtió en uno de los pilares de la vida del periodista, incluso durante sus años de mayor intensidad laboral.
“Me rompía el alma para poder cumplir con mi familia. Nunca dejé de almorzar con mis hijos, salvo que estuviera de viaje”, contó Gelblung en una de sus últimas entrevistas.

El matrimonio tampoco ocultó que necesitó trabajar para sostenerse. Hicieron terapia de pareja en dos o tres oportunidades, aunque Chiche explicó que buena parte de aquellas consultas estuvieron relacionadas con las diferencias que aparecían al momento de criar y educar a sus hijos.
Las situaciones que atravesaron juntos
La relación quedó atravesada por experiencias que excedieron ampliamente las crisis matrimoniales. Cristina resumió alguna vez el camino compartido: “Nos conocemos demasiado y pasamos cosas sumamente fuertes: intentos de secuestro, persecuciones, exilio, engaños, el nacimiento de nuestros hijos y la alegría de convertirnos en abuelos”.
Con los años, Chiche también miró hacia atrás y ubicó aquel encuentro en GENTE como un punto de inflexión en su vida. “Mi noviazgo era la profesión. Pasaron muchos años hasta que conocí a Cristina, quien es mi esposa hoy”, expresó en He Vivido, ciclo de Telefe.

“La conocí en la redacción de revista GENTE. Cuando tuve a mi primer hijo empecé a ser vulnerable. Hasta ese entonces me sentía inmortal...”, agregó.
Así, aquel encuentro de 1975 entre el director de GENTE y una de las modelos más requeridas del momento terminó convirtiéndose en una historia que atravesó prácticamente medio siglo. Una vida compartida que sumó crisis y reconciliaciones, pero también tres hijos, siete nietos y una familia que permaneció como uno de los grandes pilares personales de Chiche.


















































