Mientras continúa la búsqueda de Mariano Martínez, el estudiante de Arquitectura de 21 años desaparecido desde el lunes 31 de agosto, su familia intenta reconstruir qué hizo durante las últimas horas en las que se tuvo registro de él.
La secuencia comenzó cerca de las 8 de la mañana, cuando Mariano salió de su casa en Berazategui rumbo a la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Llevaba un bolso grande con las láminas y los trabajos que debía presentar ese día.
Su mamá, Alicia, recordó que aquella mañana no percibió nada fuera de lo habitual en el momento de despedirse. “Lo vi justo cuando salió, me saludó con una sonrisa, me dijo ‘chau, mami’”, contó en declaraciones televisivas.

Sin embargo, existe un dato que preocupa a la familia: el joven había dedicado prácticamente todo el fin de semana a preparar la entrega. “Había estado todo el fin de semana sin dormir preparando todo porque era una entrega. Yo creo que se esforzó demasiado por cumplir y se descompuso”, explicó Alicia.
De la facultad a Punta Lara
Una vez en la facultad, la jornada tomó un rumbo inesperado. Mariano le dejó el trabajo que debía presentar a un compañero y manifestó que no se sentía bien anímicamente, antes de retirarse. En vez de regresar a su casa, como acostumbraba hacer, tomó un colectivo de la línea 275 rumbo a Punta Lara. Para sus padres, ese movimiento resultó particularmente extraño.
“No es normal esto, que diga ‘me siento mal’ en la facultad y se tome un colectivo a Punta Lara no es normal”, expresó Gustavo, su papá, al referirse al recorrido que pudieron reconstruir.
Mariano permaneció durante algunas horas en esa zona. Más tarde, una cámara de seguridad de una ferretería lo registró cerca de las 14.35 mientras subía nuevamente al 275, esta vez para regresar hacia La Plata.

Fue alrededor de ese momento cuando se produjo el único contacto conocido de Mariano con su familia durante aquella jornada.
El mensaje a su hermano antes de regresar a La Plata
Mariano le escribió a Lucas, su hermano de 19 años, para darle la contraseña de su notebook. Según reveló Gustavo, la clave era “paintball”. “Por cualquier cosa, si necesitan usar la compu, la clave es esta”, decía el mensaje, de acuerdo con el relato de su padre.
La comunicación llamó la atención de la familia. “Es raro que nos haya mandado ese mensaje. Cuando llegó eso salimos directo para Punta Lara a buscarlo”, explicó Gustavo.

