Michelle Masson cuenta su historia y la cábala de su abuela que la llevó a trabajar con Cris Morena: "Pensé que se me había pasado el tren" – GENTE Online
 

Michelle Masson cuenta su historia y la cábala de su abuela que la llevó a trabajar con Cris Morena: "Pensé que se me había pasado el tren"

La actriz e influencer habla con GENTE sobre la oportunidad que buscó “por todos lados” y su desembarco en el universo Margarita. Además, reflexiona sobre la exposición, explica el trabajo social que realiza desde hace siete años y confirma que está nuevamente enamorada.

En una tarde fría de otoño, Michelle Masson llega con la energía de quien viene de vivir varias jornadas en una sola tarde. Es que la influencer acaba de terminar de trabajar en una transmisión en streaming y ahora vivirá otro gran momento: su primera producción con GENTE.

Al arribar, saluda al equipo con una sonrisa amable mientras atiende una llamada y, casi sin transición, se prepara para una producción de fotos en la que volverá a demostrar una habilidad que ya domina a la perfección: estar frente a cámara.

Cambia de pose con naturalidad, sostiene la mirada con intensidad y parece entender instintivamente qué busca el fotógrafo en cada toma, lo que delata sus años de experiencia. Sin embargo, detrás del maquillaje impecable, los looks cuidadosamente elegidos y la imagen que miles siguen en redes sociales, aparece una joven mucho más compleja de lo que muchos imaginan.

Durante la jornada se muestra cómoda, se ríe fuerte y no esquiva ningún tema. Puede emocionarse al recordar el momento en el que supo que formaría parte de la segunda temporada de Margarita y, unos minutos después, reflexionar sobre salud mental, inseguridades personales o la importancia que tiene la fe en su vida cotidiana.

Porque si hay algo que Masson busca derribar es la idea de que su historia se resume a una cara bonita. “Soy una mujer de contrastes. Lo que se ve de mí no es lo que termino siendo", dice, fiel a una personalidad espontánea que no parece tener filtros.

Michelle Masson confesó que creía que ya no tenía edad para ingresar a una ficción juvenil de Cris Morena, pero lo logró este 2026 y ahora personifica a Blue.

Mientras las cámaras de GENTE disparan una toma tras otra en Casa Shappiro, dentro del Palacio Paz, la actriz e influencer deja ver otra faceta: la de una joven que aprendió a convivir con los prejuicios que muchas veces despierta su apariencia y que decidió usar su visibilidad para hablar de temas que la atraviesan de verdad. Porque detrás de la modelo, creadora de contenido y actriz, también hay una mujer que encuentra su versión más auténtica en los planes simples, las conversaciones profundas y el tiempo compartido con quienes quiere.

En esta charla íntima, Michelle habla de la emoción por su presente profesional: el sueño cumplido de ingresar al universo de Cris Morena después de años de intentarlo y tenerlo como una asignación pendiente. Un anhelo que viene construyendo desde chica, cuando veía Floricienta y fantaseaba con estar del otro lado de la pantalla.

También se anima a abrir una ventana a su presente sentimental. “Estoy muy enamorada”, confiesa con una sonrisa cómplice apenas unos segundos antes de que las cámaras vuelvan a encenderse.

“Pensé que se me había pasado el tren”: Michelle Masson y el lograr trabajar con Cris Morena

Durante mucho tiempo creyó que no iba a pasar. No sólo por la falta de oportunidades, sino también porque sentía que la edad jugaba en su contra.“Pensé que se me había pasado el tren”, admite hoy, ya convertida en Blue, uno de los personajes de la serie juvenil del momento.

Pero lejos de resignarse, Masson decidió salir a buscar ese lugar por sus propios medios y atravesó meses de castings, talleres intensivos y entrenamientos físicos hasta conseguir el papel por el que hoy llega a un público masivo.

Nacida en Almagro, con formación artística desde muy pequeña y una marcada presencia en redes sociales, la intérprete se hizo conocida por sus trabajos en televisión, teatro y plataformas digitales, donde construyó una comunidad de seguidores que acompaña cada uno de sus proyectos.

“Le debo haber preguntado fácil a diez personas”: la actriz reveló cómo salió a buscar por su cuenta la oportunidad de audicionar para Margarita.

Dueña de una personalidad intensa, divertida y auténtica, la actriz suele compartir con naturalidad aspectos de su vida personal, sus amistades, sus pasiones y los desafíos que enfrenta en el camino de consolidar una carrera artística que no deja de crecer, especialmente ahora.

—¿Cómo vivís esta etapa donde la gente te está conociendo mucho más allá de tu perfil de modelo e influencer?

—Estar en Margarita es un sueño cumplido para mí. Estudio actuación hace muchos años, se me dio recién ahora, pero es algo que disfruto y, sobre todo, estar en el mundo Cris Morena es tremendo... Siendo tan fanática de Floricienta, estar en este proyecto es realmente un sueño. Pensé incluso que se me había pasado el tren, la verdad. Porque siempre contratan en todo lo que es tira juvenil gente de máximo 18 años. Yo dije: “Bueno, 27, ya está, se me pasó”. Pero bueno, no. Así que estoy hiperfeliz y súper agradecida.

—En algún momento de ese camino, de soñarlo tanto, de pensar que ya no iba más, ¿dejaste de intentarlo?

—No dejé de intentar actuar para nada. Cada vez estaba más enfocada. Sí pensé que tal vez con Cris Morena ya no iba a poder ser, además porque Cris no venía sacando proyectos. Entonces pensé: “Bueno, ya está, ya no se me dio en su momento, no se me va a dar ahora”.

El casting secreto, las cábalas y los meses de taller

—Ahora te vemos feliz con tu papel de Blue, ¿pero cómo fue el momento en el que te dicen “vení al casting”?

—Básicamente lo busqué. Fui por todos lados. Le pregunté a mil personas cuándo salía Margarita 2. Dije: “Está la esperanza de poder estar dentro de una serie de Cris”. Entonces empecé a buscar si se estaba haciendo casting. Le preguntaba a todo el mundo que yo sentía que tenía un contacto con el mundo Cris Morena: “¿Sabés si están casteando para Margarita?”. Le debo haber preguntado fácil a diez personas, sin exagerar. Un día llega mi compañero de elenco -yo estaba haciendo una obra independiente en calle Corrientes- y me dice: ‘Amiga, casteé para Cris’. Ahí casi me agarra un bobazo.

Masson contó que entrenó actuación, baile y esgrima durante cuatro horas diarias para quedarse con el papel de Blue.

—Supongo vino un interrogatorio para él.

—Sí. Le dije: “¿Dónde? ¿Cómo? ¿Cuándo?”. Me pasó la data y le hablé a Laura, que es la mano derecha de Cris, productora general, tiene mil roles. Vi que me seguía en Instagram, entonces le mandé un mensaje diciéndole que me gustaría castear. Me clavó el visto dos meses y después me dijo: “Nos gustaría verte”. A partir de ahí comenzó un largo proceso de selección. Fui a castear como cualquier ser humano de las 200 mil personas que fueron a castear para la segunda temporada de Margarita. Después me dijeron que había quedado en taller.

—¿Qué era el taller?

—Fueron dos meses más de casting: ir todos los días al taller, estudiar baile, actuación y esgrima cuatro horas por día. Me iba hasta Vicente López y estaba ahí casteando con otra gente para Blue, que fue el personaje con el que me terminé quedando, y también para Maik.

—Contaste que nadie de tu familia sabía que habías entrado al taller.

—Nadie. Soy muy de las cábalas con eso. Mi abuela también, actriz, bailarina y cantante, decía: “No hay que contar nada porque si contás no pasa”. Entonces nunca me lo dijo, pero yo un día me levanté y dije: “No hay que contar nada”. Mi papá me decía: “Ay, sos tu abuela, qué pesada”. Pero siento que las cosas se queman si las contás. Ojo, no le cuento a nadie. Hasta cuando estoy en pareja soy así. Me fui de viaje a China por trabajo y hasta que no me dieron el pasaje no le había contado a mi pareja que me iba a China. A ese nivel de cabulera. Entonces dije que iba a empezar a estudiar en la OM porque me habían becado, cualquiera (risas).

—Bueno, pero te salió bien.

—Sí, re. Fue un momento muy emocionante. Fue como ver concretado lo que quería cumplir hace muchos años.

Por cábala, la influencer mantuvo en secreto todo el proceso de selección incluso ante su familia.

Su personaje de Blue, el ida y vuelta con Cris Morena y la emoción de verse en pantalla por primera vez

—¿Qué sentiste cuando te dieron el personaje de Blue? ¿Sentís que hay algo de Michelle que se parece a Blue?

—Fue muy emocionante, porque trabajé mucho para conseguirlo. Blue es muy protocolar. Creo que la gente que me conoce sabe que yo de protocolar tengo pinta nada más (risas). Pero sí... tiene algunas características similares. Me voy a quedar ahí, no puedo contar más ni spoilear nada, porque siento el láser de Cris Morena en mi frente (risas).

—¿Cómo fue ese encuentro con Cris Morena?

—Tuve charla con ella el día del casting, antes de quedar en taller y todo. Estaba muy nerviosa, obvio, pero fue divertido también. Ya me la había cruzado en el evento de Margarita 1 hace un par de años, que en ese momento también me la pasé preguntando si había temporada dos. Hablamos mucho de signos zodiacales. Es lo más Cris, me cago de risa con ella.

Detrás de la imagen que proyecta en redes sociales, Michelle Masson muestra una faceta mucho más profunda en diálogo con GENTE.

—¿Qué sentiste al verte por primera vez en pantalla como Blue?

—Ese video en el que estoy en mi cama reaccionando a mi primera escena, me da mucha risa porque me veo muy nena. Dejé la cámara ahí y estaba con “todavía no es mi novio, pero lo será”, viendo la serie. Y me veo en pijama y digo: “Ay, siento que tengo cinco años de nuevo y me siento a ver Floricienta a la hora de la merienda”. Era muy loco pasar de decir “qué ganas de estar ahí” y estar sentada mirando la tele, a de repente estar en la misma situación, pero verme del otro lado, dentro de la pantalla.

—¿Todavía te cuesta dimensionarlo?

—Sí. Recién ahora me cayó la ficha con el estreno de la serie. Es difícil procesarlo, es un montón.

Cómo logró despegar del rol de modelo: prejuicios, exposición y su personalidad sin filtro

—La gente también empieza a disfrutar de otra versión tuya, más allá de tu perfil de modelo o influencer.

—Sí. Y por muchos años yo quise salir del perfil de modelo. Pero no se me daban las oportunidades y tampoco estaba del todo enfocada. Creo mucho en todo lo energético, en la manifestación, y me di cuenta con el diario del lunes que no estaba del todo enfocada en “quiero trabajar de actriz”.

—¿En qué sentido?

—Decía que quería actuar, pero no movía la energía actoral. Entonces empecé a tomar decisiones dentro de esa energía: ir a eventos con actores, ir a premiers, ver mucho teatro, hacer teatro independiente ganando dos mangos con cincuenta, pero diciendo “esto es lo que me gusta”. Y cuando empecé a mover esa energía, se dieron 200 cosas juntas.

“Siento que tengo cinco años de nuevo”: la emoción de Michelle al verse por primera vez en pantalla dentro del universo que soñaba desde chica.

—En tus redes te has quejado de que la gente te encasilla como una persona más superficial, por lo que ven a simple vista, ¿esto te pasa seguido?

—La verdad me acostumbré. Soy una mujer de contrastes. Lo que se ve de mí no es lo que termino siendo. Y también está bueno porque lo uso como recurso: “No soy lo que pensás que soy”. Siento que los prejuicios también están buenos para protegerte de ciertas situaciones, pero también está bueno sorprenderse del otro. Y esa característica la aprovecho.

—Y siento que también conectás mucho con tu público cuando hablás de temas que pocos tocan.

—Sí, re. Pero es genuino. No fuerzo nada. Nunca defendería algo que no esté alineado con mis valores, mi moral y mi ética. Soy medio “la Constitución” en ese sentido. Y algo que me viene pasando mucho estas semanas es que no me molesta ser la oveja negra del rebaño. Todo lo contrario. Si hay algo que para mí no es, no me importa si me tengo que llevar al mundo puesto. Sé desde dónde lo digo y desde dónde lo defiendo.

—¿Ese es tu espíritu justiciero?

—Sí, re. Muy libriano de mi parte.

La actriz habló sobre los prejuicios que enfrenta por su apariencia física y su trabajo como modelo y cómo aprendió a convivir con ellos.

Trabajo social, fe y el costado más sensible de Michelle

—Además estudiaste trabajo social. ¿Sentís que esa es la manera de combinar tus dos carreras?

—Sí. Creo que lo que más soy es trabajadora social. Por ahí no lo muestro mucho, como tampoco mostraba mucho mi lado actriz. Soy muy perfeccionista. Entonces, si siento que algo no lo estoy haciendo al 100%, prefiero guardármelo. Con el modelaje me sucede porque es mi trabajo, pero no es algo que yo palpite dentro mío. La actuación sí. Y lo mismo me pasa con el trabajo social. Siento que hay muchas cosas que el mundo no está listo para escuchar. Pero si tengo que ir contra corriente, voy. No tengo ningún problema. Digo lo que pienso y voy a sostener las cosas que me parecen justas. Si tengo que ir contra la marea, voy, no tengo ningún problema.

—¿La exposición la sufrís?

—No, la disfruto por un montón de cosas. Me gusta el contacto con la gente. Lo que sí la paso mal es con el hate, porque me enveneno.

Masson aseguró que prefiere defender sus convicciones aunque eso implique ir contra la corriente.

—¿Sos de las que revisa todo lo que dicen de vos en redes sociales?

—Sí. Yo te contesto, te expongo, te hago mierda, no tengo ningún problema. Porque si me vas a decir algo, decilo poniendo la cara, con sustento y con argumento empírico. No hables boludeces porque te voy a dejar expuesto como el boludo que sos.

—En las redes mostrás ese espíritu combativo y justiciero, vas al frente. ¿En tu casa sos más tranqui?

—No, el relax en mí es casi que nulo (risas). Sí, obvio, encuentro mis momentos de de relax y sé como conectar con las cosas, pero soy como muy hiperquinética, obsesiva y muy detallista. Estoy todo el tiempo en estas. Sí logro bajar, pero no tanto en mi cotidianeidad. Por ahí cuando voy de vacaciones.

“Mi papá tiene una remera con mi cara”: la familia y los valores que marcaron su vida

—Siempre remarcás mucho los valores que te inculcó tu familia.

—Si yo soy la Constitución, mi papá no sé qué es. Hay mucha bajada de línea desde mi familia. Muchísimos valores. Muchas veces les pregunto a mis viejos cómo hicieron para criar a mi hermana y a mí. Porque si bien se equivocaron como todos los padres, la rompieron en un montón de cosas: los valores, el saber decir que no, no sentir presión por pertenecer. Por darte un ejemplo: nunca se me pasó por la cabeza fumar un porro. Tengo 27 años y jamás fumé porque siento que no tiene que ver conmigo. Y eso claramente viene de mis viejos, aunque nunca me lo prohibieron explícitamente.

—¿Y cómo viven ellos tu fama?

—Mi papá es mi fan número uno. Está todo el tiempo diciendo “mi hija esto, mi hija aquello”. Tiene hasta una remera con mi cara (risas). Él fue el que me llevó por primera vez a clases de modelaje y me dijo que yo podía trabajar de eso. Y yo le decía: “No, no, no”. Bueno, acá estamos.

“Mi papá es mi fan número uno”: entre risas, contó que su padre tiene una remera con su cara y celebra cada uno de sus logros.

La terapia, su vínculo con Dios y su labor social

—Te mostrás súper segura y empoderada, pero también has contado que atravesaste momentos de autoestima baja.

—Sí, re. Lo vengo trabajando hace tiempo en terapia, sobre todo por la exposición. La gente dice cosas sobre mí, pero ya no hay nadie que haya dicho peores cosas de mí misma que yo. Entonces, cuando leo algo malo, mi mente dice: “Okay, reafirmado. Vos pensabas que eras una fea de mierda. Mirá, la gente también lo piensa”. Es un mambito interesante, pero que estoy laburando full en terapia hace tiempo. Y siento que todo el mundo necesita ese acompañamiento, laburar heridas y fantasmas.

—¿Cómo vivís tu vínculo con Dios?

—Lo vivo naturalmente. Soy salesiana y en el salesianismo la fe se vive desde la alegría, desde compartir con el otro y desde lo cotidiano. No desde el castigo. Dios y Jesús son amigos, están entre nosotros. Y como es algo tan incorporado en mí desde chica, no siento que tenga que esconderlo. Lo creo, lo pienso, es parte de mí, es parte de mi personalidad. Es con lo que me crié también desde los 9 años. Soy exploradora salesiana de María Auxiliadora. Es un estilo de vida.

—También ayudás a familias en Zárate. ¿Cómo es esa labor?

—Lo muestro porque estoy construyendo una casa para una familia y hay que juntar plata. Hace siete años que trabajo con ellos. Viven en situación de vulnerabilidad social en Lima, Zárate. Los chicos crecieron muchísimo. Algunos ya terminaron el secundario, que para esa familia es un logro enorme porque muchas de las madres no pudieron hacerlo. La última vez que fui, hace diez días, uno de los chicos me contó que está trabajando en blanco y saliendo adelante.

—Te emociona.

—¡Si! Yo lloraba con ellos porque los vi crecer. Estoy en la cotidianeidad, acompañándolos. Me llaman, charlamos, voy a sus casas, estoy para lo que necesiten. El Instagram se llama Donato Finde para quienes quieran colaborar.

Michelle reflexionó sobre la autoestima, la exposición y el trabajo que realiza en terapia.

—¿Sentís que de alguna manera son tu cable a tierra?

—Sí, sí, ya te digo, eso también es algo que siempre tuve muy presente, estar en contacto con lo real, con lo terrenal. Justo ayer estaba hablando con un productor que le preguntaron, "¿Cómo definirías a Michelle?" y dijo, "A Michelle le chupa un huevo ser amiga del campeón". Es decir, me llevo bien con la gente, me llevo re bien, pero tengo mi círculo íntimo, tengo mis amigos de exploradores, tengo mi familia, vivo en Almagro y esa es mi realidad. No se me da esto de llevarme bien con alguien solo porque es famoso, porque me invita a un evento o a un cumpleaños. Y no porque me haga la distinta eh, genuinamente lo digo.

—No necesitás pertenecer.

—Me puedo llevar muy bien con todo el mundo, pero no necesito pertenecer a esos lugares y donde más soy yo, es jugando en la plaza con los nenes de Lima. Entonces estoy tranquila con eso y no le pongo tanta cabeza. Para la gente puede ser como "wow" y para mí es un día a día de mi vida.

—¿Adoptarías en algún momento?

—Sí, mi idea es adoptar. Hace un montón de tiempo que quiero adoptar. Me gustaría tener tres hijos adoptivos. En algún momento me planteé tener uno biológico y dos adoptivos, pero la realidad es que cada vez me convenzo más de tener tres adoptivos y la idea es adoptar chicos grandes, no bebés, que son los que más necesidad de adopción tienen. La mayoría de la gente cuando adopta quiere adoptar niños recién nacidos, sanos. Si hermanos y eso es lo que menos hay. Los chicos más grandes tienen menos posibilidades de ser adoptados por una familia y me encantaría poder darles una.

El nuevo amor y la famosa lista de requisitos

—Confesaste que sos muy Susanita. ¿Hace mucho que no estás de novia?

—No hace tanto. Soy bastante noviera la verdad, me quiero casar ayer (risas).

—¿Es verdad que hiciste una lista con cualidades para tu nueva pareja?

—Sí, porque me crucé mucho garca, mucho pelotudo, mucho psicópata. Entonces dije “basta”, porque también me tengo que hacer cargo de lo que elijo. Idealizo mucho y dejo pasar cosas que para mí son esenciales en un otro.

La influencer confirmó que atraviesa un gran momento sentimental tras reencontrarse con un amor que conoció a los 17 años.

—¿Qué anotaste en esa lista?

—Que sea leal, compañero, divertido, que crea en Dios, que apoye mi trabajo, que sea cariñoso, resolutivo... era larga. Y tampoco puse cosas que yo no puedo ofrecer. Era tipo: “Bueno, es cariñoso, del uno al diez, ¿cuánto?”. Y después promediaba. Si daba más que yo o igual que yo, buen candidato (risas).

—Pero eso habla de que querías enamorarte.

—Obvio. Y también no tengo ganas de seguir equivocándome. Así que ahora estoy muy bien.

—¿Hay algo para blanquear?

—Puedo decir que estoy muy bien. Estoy en un muy buen momento sentimental. Me reencontré con mi amor de Bariloche, que es un chico que conocí a los 17 años, después por muchos años fuimos amigos. Él se fue a vivir afuera y ahora hace poquito nos reencontramos y fue re loco, porque de repente lo que no me pasó durante todos esos años de amistad me volvió a pasar ahora como cuando tenía 17. Todo muy romántico, muy Floricienta.

Masson explicó por qué decidió mantener su nueva relación lejos de las redes y los medios.

—¿Se viene presentación oficial?

—Ya no tengo ganas de exponer mis vínculos porque la gente sigue hablando de mi relación de hace tres años y es como “bueno, basta”. Aprendí que hay cosas que tengo que guardar para mí hasta que me case. Cuando me case lo conocerán.

—¿Enamorada estás?

—Estoy muy enamorada, sí (sonríe).

Fotos: Chris Beliera
Video: Candela Petech

Redes sociales: Luna Figliuolo

Retoque de fotos: Julieta Scavino
Produccion y estilismo: Lucho Castelli Donnet
Asist. en producción y pelo: Ernie Ba
Make Up: Nahuel Puentes por Estudio Sebastián Correa
Looks: @daniel.herreraok, @iman_official, @toqeofficial
Zapatos: @alga.bsas
Joyas: @bartolomejoyas
Agradecimiento especial a: Casa Shappiro
y @somoskopi

Gestión: Agencia Pura
Material del back: Nicolás Dolotowicz



 
 

Más Revista Gente

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig