Lilibet Diana Mountbatten-Windsor nació el 4 de junio de 2021 en el Hospital Santa Bárbara Cottage de California, un año después de que sus padres renunciaran a la vida institucional de la familia real británica. Fue bautizada con el apodo cariñoso de su bisabuela la reina Isabel II, y lleva Diana como segundo nombre en honor a su abuela, la recordada princesa de Gales. A diferencia de su hermano mayor Archie (7), el primer encuentro con su abuelo Carlos III se hizo esperar.
Hoy, en el día en que la pequeña cumple 5 años, su madre, Meghan Markle, la celebró con un acotado carrusel en Instagram en el que escribió "Nuestra niña soñada. Felices 5 años, Lili", compartió dos fotos y, como siempre limitó los comentarios.

La soñada postal de Lilibeth, pero siempre sin mostrar su cara
La postura del príncipe Harry y Meghan fue siempre la misma: cada vez que la duquesa de Sussex comparte en redes escenas con sus hijos, cuida que no se les vea el rostro, para que puedan gozar de una infancia en absoluta reserva. Según fuentes cercanas a la pareja, ambos están profundamente preocupados por las posibles amenazas que la exposición mediática podría acarrear a sus hijos.
La experta real Jennie Bond lo explicó con precisión: "Los hijos de William tienen mucha más seguridad aunque sean reconocibles, y lo mismo no se aplica a los hijos de Harry y Meghan que, al alejarse de la familia real, perdieron esa cobertura de seguridad, y mostrar sus caras los volvería vulnerables sin ningún escudo".

El mecanismo es concreto: en el video del cumpleaños de Disneyland, Harry y Meghan cubrieron los rostros de los chicos con emojis de corazones, y en las zonas más concurridas del parque los niños llevaban gorras y anteojos de sol con motivos de Mickey y Minnie. La estrategia es deliberada y tiene un efecto paradójico: al limitar la exposición, cada nueva fotografía se convierte automáticamente en noticia, muestren su cara o no.
El 14 de febrero de este año Meghan publicó una imagen donde se alcanza a ver la mitad del rostro de Lilibet: Harry la tiene en brazos y la nena mira a cámara, dejando ver lo mucho que creció. Una concesión en el Día de San Valentín que el mundo entero trató como una primicia.

Pelirroja y aventurera: la niña de papá
Harry y Meghan eligieron desde el principio un perfil de máxima privacidad para sus hijos. Son ellos mismos quienes deciden cuándo, cómo y dónde mostrar la imagen de sus pequeños. Su rasgo más visible, y el que más se comenta cada vez que aparece en una foto, es la melena cobriza que heredó directamente de su padre.
Tras la muerte de la reina Isabel II, Lilibet y Archie se convirtieron automáticamente en príncipes británicos, como nietos del soberano Carlos III. Pero la realeza es, por ahora, solo un título en un documento. La pequeña y su hermano crecen en Florida, sin actos oficiales y sin la presión de la monarquía que sus padres decidieron dejar atrás.
A los cinco años, lo que se sabe de ella es lo que su madre eligió mostrar: una nena de pelo rojizo, risas frecuentes y una complicidad con su papá que Meghan describió, el año pasado, como "el vínculo más dulce de ver desarrollarse".

El nacimiento que Harry no olvidó nunca, del divertido trabajo preparto al miedo por la "piel azul"
Con su llegada hizo historia: fue la primera hija de un miembro senior de la realeza británica en nacer en suelo estadounidense. Harry y Meghan se habían alejado de la familia real el año anterior, y el parto fue, según el propio príncipe, una experiencia radicalmente distinta a la del nacimiento de Archie en 2019, cuando todavía eran royals en funciones y debían ceñirse a protocolos estrictos.
En su memoir Spare, publicado en 2023, Harry describió el momento con una precisión cinematográfica. Quería ser la primera persona que su hija viera al nacer, y por eso se colocó junto al médico, ambos en cuclillas, casi como en actitud de rezo, esperando la señal.
Cuando la cabeza comenzó a coronar, Harry registró el doble significado de la palabra en inglés –crowning, que también remite a la corona real– y de inmediato el miedo: la piel de la bebé se veía azul, y él temió que no estuviera recibiendo suficiente aire. "¿Se está ahogando?", escribió que pensó mientras miraba a Meghan.

Fue el médico quien le dio la orden: "¡Ahora!", y Harry, siguiendo las instrucciones, ayudó a traer a Lilibet al mundo con sus propias manos. "Suavemente, pero con firmeza, como había visto en películas, saqué a nuestra preciosa hija de ese mundo a este", describió.
Después le prometió que la mantendría a salvo. Tres años más tarde, en el cumpleaños número cuatro de Lilibet, Meghan publicó en sus redes un video inédito del hospital en el que ella y Harry bailaban juntos para inducir el trabajo de parto. Una escena íntima, guardada durante años, que la duquesa eligió compartir ese día y ningún otro.
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