Mientras la Justicia intenta reconstruir cada uno de los movimientos realizados por Claudio Gabriel Barrelier después del femicidio de Agostina Vega, una pieza aparentemente menor comenzó a adquirir relevancia en la causa: el lavado de un Ford Ka negro que los investigadores creen que fue utilizado para trasladar los restos de la adolescente.
El auto llegó hasta un lavadero de barrio Yofre el martes 26 de mayo. Allí fue recibido por los hermanos Gabriel y Ezequiel Ludueña, quienes desconocían por completo lo que más tarde descubrirían los investigadores.

"Para nosotros era un día normal. Estábamos lavando un auto y vino el chico, el hijo de Soledad, y me pregunta: '¿Estás lavando?'. Sí, le respondo y me lo deja", recordó Gabriel.
En aquel momento nada parecía fuera de lugar. El vehículo pertenecía a Soledad Andreani, una vecina de la zona que ya había solicitado otros trabajos similares.
El detalle que hoy genera preguntas
Con el paso de los días, sin embargo, uno de los recuerdos de aquella jornada comenzó a cobrar otro significado.
El exterior del vehículo estaba cubierto por una importante cantidad de tierra. Las ruedas, los guardabarros y parte de la carrocería evidenciaban que había transitado por caminos sin pavimentar. Pero al abrir las puertas, la escena era completamente distinta. "Estaba limpio el auto adentro", recordó el trabajador.
La diferencia entre ambas situaciones fue lo que más llamó la atención de los hermanos. Mientras por fuera debieron esforzarse para remover la suciedad acumulada, el habitáculo prácticamente no requería trabajo. "No vimos nada, ni sangre, ni manchas. Estaba impecable, solo dos latitas de gaseosa", aseguró.
Por eso, cuando fue consultado sobre la posibilidad de que alguien hubiera intervenido el vehículo antes de llevarlo al lavadero, respondió sin rodeos: "Puede haber habido una limpieza previa. Porque no había tierra adentro".

Lo que hicieron y lo que no hicieron
Gabriel aclaró que nunca revisaron el baúl ni realizaron una limpieza profunda del automóvil. "Yo hago lo que me piden. Si me dicen 'abrí el baúl y limpialo' o 'limpiale el motor', lo hago. Pero en este caso no me lo pidieron", explicó.
Según relató, el trabajo consistió únicamente en el lavado exterior y la limpieza de las alfombras. "Lo único que hicimos por adentro fue sacarles las alfombras, las lavamos y las volvimos a poner", detalló.
También recordó que el hijo de la propietaria del vehículo se presentó con total normalidad para retirarlo horas después.

Por qué el Ford Ka es una pieza clave
De acuerdo con la investigación, Soledad Andreani le prestó el Ford Ka a Barrelier el lunes 25 de mayo. Según declaró la mujer, el acusado le dijo que necesitaba el vehículo para llevarle ropa a un tío que había sido operado.
"Me llamó y me dijo que iba hasta mi casa en Uber", recordó Andreani. Sin embargo, los investigadores sospechan que el automóvil fue utilizado para una finalidad muy distinta. Las cámaras de seguridad registraron movimientos del vehículo entre las 11.45 y las 12.15 de aquel lunes.
La principal hipótesis sostiene que Barrelier habría usado el auto para trasladar partes del cuerpo de Agostina Vega, presuntamente dentro de un balde de 20 litros y bolsas de consorcio, antes de devolver el vehículo a su dueña.
"Nos sentimos mal"
Cuando trascendió públicamente que el Ford Ka estaba bajo análisis judicial, Gabriel Ludueña comprendió que el auto que había lavado días antes estaba vinculado a uno de los casos más conmocionantes de Córdoba.
La noticia lo impactó profundamente. "Nos sentimos mal porque como que habíamos sido parte de algo feo. No es normal", reconoció.
Su declaración ya fue incorporada al expediente y podría aportar elementos para esclarecer qué ocurrió durante las horas posteriores al crimen y si existió un intento de eliminar rastros o evidencias dentro del vehículo.
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