El 11 de junio de 1982, en medio de uno de los momentos más complejos de la historia argentina reciente, Juan Pablo II llegó por primera vez al país. Su visita estuvo atravesada por la Guerra de Malvinas y por una sociedad golpeada por años de dictadura militar. Ese día, el Papa llegó hasta Luján para encontrarse con una multitud que, pese al frío y la lluvia, se congregó frente a la Basílica de Nuestra Señora de Luján.
Hoy, distintos recuerdos de aquella histórica visita se conservan en dos espacios emblemáticos de la ciudad. Por un lado, en el museo ubicado junto a la Cripta de la Basílica se encuentran la Rosa de Oro que el Papa le regaló a la Virgen, además de algunos elementos que utilizó durante la ceremonia. En tanto, en el Museo de Transportes del Complejo Museográfico Provincial Enrique Udaondo se conserva el particular colectivo de línea que tomó el Sumo Pontífice y el papamóvil.

Durante una recorrida por el santuario, Revista GENTE visitó el museo de la Basílica con Romina Ramírez, guía del lugar, quien contó algunos detalles de aquella inolvidable jornada. "Acá tenemos algunos de los elementos que utilizó Juan Pablo II en 1982. Por ejemplo, el altar y el reclinatorio", explica mientras señala parte de los objetos vinculados a la visita.
"En este museo también se encuentran lo que llamamos los tesoros de la Virgen. Hablo de la Rosa de Oro que Juan Pablo II le obsequió a la Virgen de Luján", explica Ramírez.

Pero si hubo una imagen que quedó grabada en la memoria popular de aquella visita fue la del Papa viajando en un colectivo de línea. Pero para conocer la historia de aquel particular "papamóvil" hay que trasladarse hasta otro punto de la ciudad: el Museo de Transportes local, donde todavía se conserva el vehículo que protagonizó aquel inesperado viaje.

Después de la misa, el operativo de seguridad había previsto que Juan Pablo II regresara a la estación ferroviaria en un vehículo oficial. Sin embargo, la enorme cantidad de personas que se había acercado a la Basílica hizo que la salida se volviera prácticamente imposible.
"Él llegó desde Morón en tren hasta la estación de tren de Luján, e ingresó por la avenida principal en el papamóvil, pero a la salida le resultó imposible volver a la estación en el papamóvil", relata Ramírez.
La solución fue tan inesperada como sencilla: utilizar un colectivo de línea que se encontraba en la zona y que había sido dispuesto para trasladar a los periodistas que cubrían la visita. "Lo llevaron en un colectivo de línea desde la parte de atrás de la Basílica hasta la estación de tren", recuerda la guía.

El vehículo pertenecía a la línea local 501 de la empresa Libertador San Martín. Se trataba de un Mercedes-Benz LO 1114 que, ante la emergencia, fue transformado de manera improvisada en el particular "papamóvil" que permitió que el pontífice atravesara la multitud.
Según los registros de aquella jornada, Juan Pablo II ingresó por la puerta trasera del interno número 1, saludó a los cardenales presentes allí y luego estrechó la mano del chofer, Ángel Milán. Durante el trayecto se colocó junto al conductor en una silla especialmente dispuesta para la ocasión.
El colectivo avanzó escoltado por motos policiales que le abrían paso entre la multitud. A diferencia de un vehículo blindado, aquel improvisado papamóvil le permitió al Papa mantenerse mucho más cerca de la gente que había ido a verlo.

La anécdota quedó asociada para siempre a la visita y también dejó una huella en el transporte local. Con el paso de los años, la línea 501 pasó a llamarse "11 de Junio", en homenaje a aquella jornada histórica.
Después de décadas de servicio, el Mercedes-Benz LO 1114 fue restaurado. Actualmente -lo dicho- puede visitarse en el más que interesante Museo de Transportes del Complejo Museográfico Provincial Enrique Udaondo, también en Luján.

