Hay recorridos que permiten descubrir una ciudad desde otra perspectiva. En la Basílica Nuestra Señora de Luján esa experiencia comienza mucho antes de llegar al mirador: 163 escalones, estrechos pasillos y galerías elevadas conducen a uno de los sectores menos conocidos del emblemático templo neogótico.
En una visita exclusiva, revista GENTE realizó junto a Romina Ramírez, guía del santuario, el recorrido que atraviesa algunos de los espacios habitualmente cerrados al público. La experiencia comienza sobre la entrada de la Cripta y avanza por el interior de una de las torres hasta alcanzar, 65 metros sobre el nivel de la plaza, el punto más alto al que pueden acceder los turistas.

El primer gran impacto llega a los 35 metros de altura, cuando aparecen las estructuras metálicas de la Galería A Giorno, un corredor que une las dos torres principales de la fachada. "Nos conecta a las dos torres de la fachada... Aca caada cual sube a su ritmo", explica Ramírez mientras el grupo recupera el aliento tras el tramo más exigente del ascenso.

Desde allí, la ciudad comienza a desplegarse bajo los pies de los visitantes. Sin obstáculos visuales, pueden distinguirse algunos de los edificios históricos más representativos de Luján, como el Cabildo, el Museo del Transporte y el Museo Municipal de Bellas Artes Fernán Félix de Amador.
Pero además de ofrecer una vista privilegiada, la galería permite apreciar de cerca numerosos detalles arquitectónicos que desde la plaza pasan inadvertidos.
Sobre su arquitectura, la guía turística destaca: "El santuario responde al estilo neogótico. Hay elementos muy característicos de tal estilo… Este edificio es de mampostería de ladrillo y hormigón revestido en piedra en todo el exterior del templo. Y sí, hay muchos elementos decorativos que responden dicho estilo gótico".
Desde la imponente galería destaca uno de los ornamentos más llamativos, y explica: "A ambos lados de la misma hay figuras alegóricas llamadas grifones, que son una mezcla de león con águila. Ubicados en el exterior del templo, como al acecho, mirando al suelo, representan la oscuridadl dentro de la simbología cristiana y no se encuentran dentro del lugar sagrado, sino mirando hacia la plaza para ahuyentar el mal".

El recorrido continúa atravesando el campanario —donde cuelgan las enormes campanas del templo— y el histórico mecanismo del reloj francés, antes de afrontar el último tramo de escaleras que conduce al Mirador 360°.
Finalmente, el esfuerzo encuentra recompensa: tras subir otros 30 metros, el equipo de Revista GENTE finaliza su excursión en un angosto mirador que, por razones de seguridad, tiene una red de protección.
"Acá llegamos a los 65 metros de altura, a la torre oriental del templo, la que tiene el campanario y el reloj original. Es el punto máximo al que puede llegar un turista en la visita guiada del Mirador 360°", explica la guía.

Desde ese punto, la panorámica ofrece una postal única de la ciudad. Las agujas de la Basílica quedan a pocos metros de distancia y el perfil urbano de Luján se extiende en todas las direcciones, permitiendo comprender la magnitud de uno de los edificios neogóticos más emblemáticos de la Argentina, desde un lugar al que muy pocos visitantes logran acceder.
Esta maravillosa visita se ofrece sábado, domingo y feriados a las 11 y a las 14.30, siempre con reserva previa porque es un cupo limitado.
Fotos: Diego García
Video y redes sociales: Juan Rostirolla

