La búsqueda de Lucas Gámez, el niño argentino desaparecido tras los terremotos que devastaron Venezuela, continúa con nuevos métodos de rescate para intentar confirmar si permanece con vida bajo los escombros. Mientras este martes el menor cumplió 9 años, su familia sigue aferrada a la esperanza de un milagro.
Durante las últimas horas, los equipos especializados comenzaron a realizar pruebas acústicas en el edificio donde Lucas fue visto por última vez. La técnica permite detectar posibles latidos del corazón, movimientos u otros signos vitales en estructuras colapsadas y suele utilizarse cuando existen indicios de que aún podría haber sobrevivientes atrapados.
Los trabajos continúan concentrados en el edificio ubicado en La Guaira, la zona más afectadas por el terremoto. Según explicó Blancalida Martínez Coronado, madre del niño, los rescatistas trabajan actualmente sobre dos sectores específicos del inmueble, luego de conseguir un mayor acceso al segundo piso, donde se encontraba el departamento de un familiar.

En ese lugar continúan removiendo toneladas de escombros y excavando un túnel que permita ingresar de manera segura a los espacios donde creen que podrían encontrarse personas con vida. En paralelo, los especialistas realizan estudios acústicos para intentar localizar cualquier señal compatible con la presencia de sobrevivientes.
Las señales que mantienen viva la esperanza de la familia
La decisión de profundizar la búsqueda con esta tecnología se apoya en una serie de indicios detectados durante los últimos días. Marco Gámez, padre del menor, reveló en varias entrevistas que los equipos lograron registrar calor corporal a unos diez metros de profundidad dentro del edificio y que los sistemas utilizados estimaron que podría corresponder al cuerpo de un niño.
Además, explicó que también fue localizado un teléfono celular a una profundidad similar, un hallazgo que refuerza la hipótesis de que Lucas podría encontrarse en ese sector del edificio. Sin embargo, hasta el momento no fue posible establecer contacto con ninguna persona atrapada.
En una de las últimas pruebas realizadas, los rescatistas reprodujeron la voz de la madre del niño en medio de un estricto silencio para intentar provocar una respuesta. Según contó la mujer, durante el procedimiento "se escucharon cosas", aunque aclaró que todavía deben analizar si esos sonidos corresponden a movimientos de la estructura o a otra clase de señales.
El pedido de la madre de Lucas
A través de varios videos publicados en sus redes sociales, Blancalida volvió a pedir una cadena de oración por su hijo y aseguró que mantiene intacta la esperanza de volver a verlo con vida. "Sé que son muchos días y costaría creer en el milagro. Yo lo creo porque soy la mamá, porque lo siento en el corazón. También necesito que ustedes lo crean", expresó.
La mujer sostuvo que cada avance de los equipos de rescate representa una nueva oportunidad para encontrar a Lucas y agradeció las muestras de apoyo que recibe desde distintos países. "Quiero que todo el mundo siga rezando. Siento que lo voy a volver a ver", manifestó.

Lucas Gámez, hijo de padres venezolanos pero nacido en Buenos Aires, había viajado junto a sus tíos a pasar el día en La Guaira durante el feriado por el aniversario de la Batalla de Carabobo. Poco antes del primer terremoto regresó al edificio donde se alojaban acompañado por uno de sus familiares.
Uno de los testimonios recogidos por los investigadores sostiene que Lucas habría quedado atrapado dentro del ascensor junto a su familiar, una hipótesis que continúa siendo una de las principales líneas de trabajo para los equipos de rescate.
Mientras las tareas avanzan sin interrupciones desde hace trece días, la historia del pequeño argentino mantiene en vilo a miles de personas. Su familia continúa aferrada a la esperanza de encontrarlo con vida y confía en que las nuevas técnicas de búsqueda puedan conducir finalmente al milagro que esperan desde el primer día.

