Hay sueños que parecen demasiado grandes hasta que alguien decide apostar todo por ellos. Esa fue la elección de Lautaro Cuchietti, un joven argentino de 26 años que a fines del año pasado se recibió de programador y trabajaba como docente de informática en una escuela primaria. Sin embargo, cuando apareció la posibilidad de convertirse en voluntario de la FIFA para el Mundial 2026, no dudó.
Renunció a su empleo, dejó Buenos Aires y viajó a Miami con un único objetivo: vivir la Copa del Mundo desde adentro. Su pasión por el fútbol explica esa decisión. Se define como “un enfermo por Boca y por la Selección” y lleva tatuada una frase del himno nacional junto a la bandera argentina. En una charla con GENTE desde Miami, reconoce que el fútbol marcó su vida desde que era muy chico.
“Desde que tengo uso de la memoria, mis recuerdos están asociados al fútbol. Toda mi vida quise vivir ligado a este deporte. Por supuesto que me hubiera encantado ser jugador profesional. Capaz la vida y distintas circunstancias me fueron alejando, pero capaz a raíz de toda esta repercusión aparece una nueva posibilidad de vivir ligado a este deporte en el día a día, que sería para mí un sueño hecho realidad”, confiesa.

El largo camino para convertirse en voluntario de la FIFA
El proceso para ser seleccionado no fue sencillo. Durante más de un año siguió cada instancia de la convocatoria, atento a cada correo electrónico y a cada paso que debía completar.
Finalmente, llegó la confirmación que cambiaría su historia. “El proceso mediante el cual yo llego a ser voluntario de FIFA fue un trámite bastante largo, por así decirlo, lo que implicaba estar muy atento al mail, a todas las novedades que iban llegando y en un período muy breve de tiempo siempre había que dar una respuesta”, recuerda.
Y sigue su relato: “El momento en el que oficialicé mi posición sentí muchísima tranquilidad y cierta realización porque sabía que por lo menos ya tenía una garantía de que algo del Mundial lo iba a vivir.”

Su función terminó siendo incluso mejor de lo que imaginaba: participar de las ceremonias protocolares previas a cada encuentro sosteniendo las banderas de los países. Después de varios ensayos, el destino quiso que le tocara estar justamente en el partido entre Argentina y Cabo Verde, ubicado de espaldas a los futbolistas de la Selección y frente a miles de hinchas.
El video viral que emocionó a todo un país en medio del Mundial 2026
Cuando comenzaron a sonar las primeras estrofas del Himno Nacional Argentino, Lautaro no pudo contener las lágrimas. Las cámaras captaron ese instante y el video rápidamente se volvió viral en las redes sociales.
Detrás de esa emoción había mucho más que un partido de fútbol. “Fueron muchos los factores que hicieron que este momento sea tan emotivo, pero a nivel personal creo que el hecho de anhelarlo durante tanto tiempo y por fin estar ahí viéndolo es lo que más realizado me podría llegar a hacer sentir”, dice aún emocionado al revivir esa escena.

La imagen recorrió el país porque sintetizaba el sentimiento de miles de argentinos que sueñan con acompañar a la Selección en un Mundial. Su puesto durante la ceremonia le permitió vivir una escena que jamás imaginó: quedar a pocos metros de Lionel Messi y del resto de los campeones del mundo mientras sonaba el himno.
“Ni antes ni después tuve la posibilidad de tener un encuentro así con los jugadores. Entonces, para mí ese momento implicaba la realización de un sueño, no solo un chico, sino un amante del fútbol”, expresa agradecido por esta oportunidad.
El orgullo de compartir el Mundial con su papá
Otro de los momentos que más conmovió fue ver la emoción de su padre, quien en otra entrevista expresó el enorme orgullo que siente por el camino que eligió su hijo. Lejos de minimizarlo, Lautaro confesó que escuchar esas palabras fue uno de los regalos más grandes que le dejó esta experiencia.
“Para mí poder compartir este Mundial con mi viejo es un regalazo. Creo que es el sueño que todo padre, hijo, amante del fútbol tiene.”

Y en medio de esa atmósfera de emociones, agrega: Y agregó: “Si bien, por supuesto, sería mucho más lindo vivirlo desde cerca. Lo importante es que lo estamos compartiendo y desde ya que verlo tan emocionado, escucharlo, decir cosas tan lindas, no es algo a lo que uno está acostumbrado y justamente más lo llena de orgullo.”
Mientras el Mundial continúa y él sigue formando parte del equipo de voluntarios de la FIFA, Lautaro disfruta cada jornada con la misma ilusión con la que llegó a Miami. Después de haber apostado todo por un sueño, hoy su historia inspira a miles de argentinos que encontraron en sus lágrimas durante el himno el reflejo de una pasión que trasciende el fútbol.
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