La muerte de Ramiro Agulla generó una profunda conmoción en el mundo de la publicidad argentina. El histórico creativo, considerado una de las figuras más influyentes de la comunicación contemporánea, murió este jueves a los 62 años luego de que su estado de salud se agravara durante una internación.
Según informaron fuentes a Infobae, Agulla había sido hospitalizado por un cuadro de neumonía. Con el paso de las horas, su evolución se complicó y derivó en un shock séptico, cuadro que finalmente provocó su fallecimiento. Allegados y colaboradores confirmaron la noticia durante la mañana de este jueves.
La muerte del publicista provocó un fuerte impacto entre colegas, empresarios y dirigentes políticos que, a lo largo de las últimas décadas, trabajaron junto a quien fue uno de los cerebros creativos más importantes de la Argentina.

El nombre de Ramiro quedó para siempre asociado a algunas de las campañas más recordadas de la televisión nacional. Entre ellas sobresalió "La llama que llama", el emblemático comercial de Telecom que se convirtió en un fenómeno cultural y trascendió generaciones.
Pero su talento no se limitó a la publicidad comercial. Junto a Carlos Baccetti también creó la recordada campaña "Dicen que soy aburrido", el eslogan que acompañó la candidatura presidencial de Fernando de la Rúa en 1999 y que marcó un antes y un después en la comunicación política argentina.
Nacido en Río Gallegos en 1964, aunque criado desde muy pequeño en Buenos Aires, Agulla estudió en el Colegio Champagnat y luego se formó en la escuela de la Asociación Argentina de Agencias de Publicidad.
Tras sus primeros pasos en la agencia León Chocrón y su paso por Young & Rubicam, fundó junto a Baccetti la agencia Agulla & Baccetti, que durante los años 90 se convirtió en una referencia de la industria.
Con campañas para marcas importantes, logró transformar la publicidad argentina y elevar sus estándares creativos. Más adelante amplió su trabajo al terreno político, donde asesoró a dirigentes de distintos espacios tanto en la Argentina como en el exterior.
A pesar de las críticas que recibió por trabajar con referentes de diferentes partidos, siempre defendió su rol profesional. "Yo no soy político. Soy publicitario. Hago anuncios, soy el chico del delivery", solía responder cuando era consultado sobre esa faceta de su carrera.
Con más de cuatro décadas de trayectoria, Ramiro Agulla dejó una huella imborrable en la comunicación argentina. Su fallecimiento, ocurrido tras sufrir una neumonía que se agravó hasta derivar en un shock séptico, cerró la historia de uno de los creativos que mejor entendió cómo convertir una idea en un mensaje capaz de quedar para siempre en la memoria colectiva.
