A solas con Enrique Macaya Márquez: de la increíble historia de su viaje al primer Mundial a su confesión más íntima – GENTE Online
 

A solas con Enrique Macaya Márquez: de la increíble historia de su viaje al primer Mundial a su confesión más íntima

A los 91 años, la leyenda del periodismo deportivo que cubre su Copa del Mundo número 18 repasa los inicios de su carrera y comparte una sincera reflexión sobre el equilibrio entre el trabajo y la familia.

Enviada especial a los Estados Unidos

Hay personas que cuentan la historia. Y hay otras que, con el paso de las décadas, terminan convirtiéndose en parte de ella. Enrique Macaya Márquez pertenece, sin discusión, a ese segundo y selecto grupo.

Su nombre atraviesa generaciones de argentinos que crecieron escuchando su voz, leyendo sus análisis o viéndolo explicar el juego con la misma serenidad con la que durante más de seis décadas narró la evolución del fútbol mundial.

A los 91 años, volvió a romper una marca imposible: llegó a Estados Unidos para cubrir su 18ª Copa del Mundo consecutiva, un récord absoluto que lo convirtió, oficialmente, en el periodista con más coberturas mundialistas de la historia.

Enrique Macaya Márquez en la tapa de GENTE.

El reconocimiento ya no pertenece únicamente al ámbito periodístico argentino. Durante esta edición del Mundial, la propia FIFA y la Asociación Internacional de la Prensa Deportiva (AIPS) distinguieron su trayectoria, mientras Gianni Infantino -máximo dirigente del mundo del fútbol- volvió a mencionarlo como una figura emblemática del periodismo deportivo.

En esta nueva aventura trabaja como una de las caras de DSPORTS TV y comenta cada jornada para DSports Radio, manteniendo intacta una rutina que comenzó hace casi siete décadas y que todavía hoy lo encuentra recorriendo estadios, analizando partidos y compartiendo su mirada sobre el fútbol.

Esta tarde, Revista GENTE conversa con él en Dallas, Texas, en la intimidad de uno de los hoteles donde se aloja la delegación de DSPORTS Argentina durante la competencia. Lejos del vértigo de los estadios, Macaya habla con la misma calma que lo caracterizó siempre. Recuerda sus comienzos, repasa sus primeros viajes, analiza el presente de la Selección Argentina y Lionel Messi y reflexiona sobre una carrera que jamás imaginó que alcanzaría semejante dimensión.

Lo primero que queda claro es que, incluso después de haber vivido más Mundiales que cualquier otro periodista en el planeta, su capacidad de sorprenderse sigue intacta.

-El Mundial más grande de la historia y el número 18 para usted, ¿cómo lo está viviendo?

-Lo estoy viviendo bien, sin toques de atención, sin problemas, sin inconvenientes, tampoco sin grandes soluciones. No es brillante hasta el momento, ¿no? Pero estas cosas comienzan a definirse cuando se acerca la finalización del torneo y ahí aparecen los equipos que en esta oportunidad pueden prevalecer sobre otros. No quiere decir que impongan una superioridad permanente de aquí en adelante.

Enrique Macaya Márquez, figura célebre en DSPORTS en este Mundial 2026, junto a Gustavo Kuffner y Sergio Goycochea en el Dallas Stadium, también conocido como el AT&T Stadium.

-¿Cómo ve a la Selección y cómo lo ve a Lionel?

-Lo de la Selección debo juzgarlo nada más que por los partidos que ha jugado y hasta el momento respecto del producido futbolístico, en el último, por ejemplo, (refiere al encuentro ante Austria), tuvo muchos altibajos y tuvo algunos rendimientos casi brillantes y unos tan opacos que parecía otro equipo y no la Selección Argentina. En cuanto a lo de Messi, ya no alcanzan las palabras para poder definir su juego. Más allá del entusiasmo de la gente, del amor que transmite Messi, de lo que representa Messi en ese contacto popular entre gente y público y público y futbolista. Más allá que eso, creo que de pronto está tocado por la varita porque cuando necesita aparecer tiene la oportunidad para hacerlo y lo hace y lo hace bien. Fundamental.

Macaya sonríe para la fotógrafa de GENTE.

A lo largo de su vida profesional, Macaya observó de cerca prácticamente todas las grandes leyendas del fútbol. Vio jugar a Alfredo Di Stéfano, fue contemporáneo de Pelé, relató la era de Diego Maradona y todavía hoy sigue maravillándose con Lionel Messi. Sin embargo, evita establecer comparaciones entre ellos.

Para él, el contexto histórico, los rivales y hasta las circunstancias personales hacen imposible definir quién fue el mejor. Cuando GENTE le pregunta si Messi sigue sorprendiéndolo después de haber seguido toda su carrera, responde: "Sí, pero yo no comparo los mejores jugadores de la historia del fútbol argentino porque me parece que es injusto".

"Es injusto y casi imposible poder hacer comparaciones porque todos tienen adversarios diferente en épocas distintas, pasan por épocas distintas también en lo personal. Es decir, que de pronto pueden encontrar algunas zonas en donde aparecen y desaparecen. Otros tienen más regularidad, pero más allá de eso, lo que no se recuerda de Messi es que Messi de chiquito tuvo un tratamiento especial para el desarrollo. Es fantástico y nadie hacen mención a eso, que inclusive serviría como un ejemplo para tratamiento de enfermedades", contempla.

Mientras habla de Messi, también deja entrever otra característica que lo acompañó durante toda su trayectoria: la búsqueda permanente de contexto. Para Macaya, detrás de cada futbolista siempre existió una historia que ayudaba a comprender su dimensión.
Esa misma manera de mirar el deporte también explica su propia carrera. Porque si hoy es reconocido como el periodista con más Mundiales cubiertos en la historia, él insiste en que detrás de semejante marca hubo mucho menos cálculo del que cualquiera podría imaginar.
La pregunta parece inevitable.

Macaya Márquez, décadas atrás, en una de sus transmisiones mundiales.

-¿Imaginó alguna vez cuando comenzó a formarse en este oficio que iba a llegar a cubrir tantos Mundiales?

-No, no, de ninguna manera. De ninguna manera. Más todavía pienso que hoy en día haber cubierto tantos Mundiales tiene mucho que ver con lo azaroso, con la suerte. Y uno dice: '"No, pero no, todo es consecuencia de algo organizado o de un conocimiento determinado o de una tecnología determinada". No siempre es así. Los mundiales se han realizado generalmente en los inviernos argentinos y yo no estuve ni resfriado y bueno, eso es la oportunidad y por otro lado estaba trabajando y estaba trabajando en medios donde se dieron la posibilidad de poder llegar a los Mundiales y no fue una decisión mía o alguien que me eligió y dijo: "Usted va a venir a todos los Mundiales".

Mientras el mundo del deporte lo reconoce como una verdadera leyenda, él elige atribuir semejante recorrido al trabajo constante, las oportunidades que aparecieron en el momento indicado y también a una cuota de fortuna. Y cuando el diálogo avanza hacia los recuerdos que le dejaron esas 18 Copas del Mundo, Macaya vuelve a demostrar que, incluso después de haber vivido tanto, sigue sintiendo cada Mundial como una experiencia distinta.

Enrique Macaya Márquez comentando para DSports Radio junto al relator y también periodista Julián Fernández.

De la satisfacción de ver campeón a un país a la frustración de las derrotas

Hablar con Enrique Macaya Márquez sobre los Mundiales es recorrer, al mismo tiempo, buena parte de la historia moderna del fútbol. Cada torneo tuvo un contexto distinto, una Selección diferente, protagonistas inolvidables y emociones que todavía permanecen intactas en su memoria.

Después de haber estado presente en las 18 ediciones consecutivas desde Suecia 1958 hasta este Mundial en Estados Unidos, otra pregunta parece lógica: ¿hay una Copa del Mundo que recuerde por encima de las demás? Macaya prefiere no elegir una sola. Para él, cada Mundial tuvo un significado diferente.

-De todos los Mundiales que vivió ¿cuál recuerda con más satisfacción?

-Diferentes. No se puede hacer comparación respecto de los Mundiales en donde el equipo de donde uno es procedente tiene el éxito de salir campeón. Es decir, ser campeón es distinto, es otra cosa, porque uno se siente parte de eso, se siente parte de la construcción de un equipo determinado, teniendo en cuenta precisamente que desde el lado de la crítica, desde apuntar o señalar algún defecto y aplaudir lo que corresponde que sea aplaudido, uno colabora directa o indirectamente con el rendimiento final. Por eso se siente un poco partícipe, cómplice e integrante de un equipo, el cual no lo tiene en la nómina de sus jugadores, pero lo tiene en la nómina de aquellos que están directamente vinculados.

Macaya no fue parte de la Selección, pero en antigua producción con GENTE dejó ver sus dotes futbolísticos.

-Entiendo que la misma respuesta aplica si yo le preguntara cuál fue el Mundial que quizás sufrió más o le dejó con un sabor amargo, ¿no?

-Sí. Si bien uno delega o posterga determinadas situaciones teniendo en cuenta que ustedes lo saben también como yo, uno prioriza el éxito del trabajo, uno prioriza la forma de transmitir, lo que ha transmitido, cómo lo ha transmitido, qué cosas ha transmitido de acuerdo con la relación verdad absoluta y verdad relativa. Pero más allá de eso, de este cumplimiento del deber periodístico, por llamarlo de alguna manera, lógicamente que uno se pone o feliz o pasa un mal momento y las cosas no se dan de acuerdo con las especulaciones o con las expectativas.

El chico de 15 años que entró como cadete y terminó cambiando la historia del periodismo deportivo

Aunque millones de personas identifican a Macaya Márquez con el periodismo deportivo, lo cierto es que él nunca imaginó que ese sería su destino.

-¿Qué lo llevó a estudiar periodismo, a elegir esta profesión?

-No, no estudié periodismo, sino que se dio casualmente. Yo entré a trabajar en Radio El Mundo a los 15 años como empleado cadete y allí me hice muy amigo de los que componían el equipo deportivo de la radio, la época de Fioravanti, Horacio Aiello… eran muchos. Yo estaba generalmente con ellos porque como a mí me gustaba jugar también me gustaba interpretar lo que yo jugaba y ahí comencé a crecer y junto a ellos comencé a tomar un poco las virtudes y obviamente los defectos de aquellos que profesionalmente van desarrollando precisamente su trabajo.

-Y así comenzó...

-A través de ello fui ganando posiciones y un día sorpresivamente vino un señor que había sido jefe mío en lo administrativo, en lo comercial y como siempre hablábamos de fútbol, me dijo: "Mira, me nombraron director de otra radio y quiero que vayas vos". Yo ya estaba jugando en primera de alguna manera, porque trabajaba con Eugenio Ortega Moreno y cubría por otra radio, Radio Libertad, boxeo y fútbol también y fútbol de primera y me dice: "Quiero que vayas vos". Y yo le digo: "Yo no tengo ni idea de cómo es". Me dice: 'No, no importa. Ya están los pasajes sacados, dentro de dos días salen, se van y demás".

Aquella conversación cambió su vida para siempre. El destino era Suecia. El año, 1958. Macaya tenía apenas 23 años y sin saberlo, estaba iniciando una aventura que todavía continúa.

Macaya Márquez en uno de sus primeros viajes, hoy históricos.

El inolvidable viaje rumbo a Suecia 1958: "Nunca había viajado en avión"

"Todo recuerdo. Lo primero que recuerdo fue que arriba del avión me puse a leer el pasaje y en el pasaje decía que en lugar de ir a Hamburgo, donde pensábamos que íbamos, íbamos a Frankfurt. Entonces le dije a mi compañero: 'Escuchame, ¿vos a dónde viajás?', '¿Cómo a dónde viajo?', '¿Me estás cargando? Vamos a Hamburgo, ahí, nos espera fulano', le digo: 'No, no vamos a Hamburgo, preguntale a la azafata porque nosotros estamos yendo a Frankfurt'. Bueno, tuvimos que tomar un tren de Frankfurt hasta Hamburgo. Eso fue una cosa de locos, pero eran esos (vuelos) que paraban en todos lados para reabastecerse. Técnicamente eran otra cosa", resume sobre aquel primer viaje en avión y se debut en los Mundiales de fútbol.

-O sea, ¡ese viaje duró una eternidad!

-Sí, pero era de placer porque para mí era una cosa rara, una cosa extraña. Nunca había viajado en avión ni tanto tiempo e internacionalmente menos.

Hoy un vuelo intercontinental parece una rutina para cualquier enviado especial. En 1958 era toda una aventura. Y también eran otros tiempos para el fútbol. No existían los fanáticos viajando de un continente a otro, ni las caravanas, ni los banderazos que hoy movilizan a miles de personas.

-Antes los Mundiales eran completamente distintos a lo que uno ve ahora.

-No existía nadie. Ni grandes cantidades, nadie… en la tribuna eran cinco personas, cinco en serio, no cinco contados al voleo.

Macaya Márquez durante su entrevista con GENTE en Dallas.

Cuando transmitir un partido era una verdadera odisea

No sólo cambiaron los Mundiales. También cambió por completo la manera de hacer periodismo. Macaya lo recuerda con absoluta precisión: "Hay cosas que hacía con periodismo escrito y cosas que no hacía con periodismo escrito. Yo hacía radio sobre todo fundamentalmente. Entonces, lo que hacía era la transmisión de la radio que la sacábamos con un ingeniero que nos había mandado la radio misma y salía por teléfono desde la cancha a un lugar medio, digamos, y de ahí en adelante iba a una transmisión internacional y llegaba Buenos Aires, era una odisea hacer una transmisión por radio y por teléfono. Hoy en día sacan el teléfono y te mandan al aire con una nota".

-¡Pero en ese momento era última tecnología!

-Era última tecnología y la única.

Una de las primeras acreditaciones de Macaya Márquez en los Mundiales.

Los partidos, los jugadores y las imágenes que nunca se fueron de su memoria

18 Mundiales implican miles de partidos vistos desde la cancha, incontables entrenamientos, concentraciones, conferencias de prensa y algunas de las escenas más importantes de la historia del deporte. Sin embargo, cuando GENTE le pregunta cuál fue el encuentro que más disfrutó, Enrique Macaya Márquez vuelve a escapar de las respuestas simples.

"Hay distintas maneras de disfrutar. En primer lugar, lo que yo mencioné anteriormente, que la satisfacción que te brinda ser supuesto partícipe de un equipo que logra un triunfo internacional importante. Eso va por un lado y eso es indiscutible, ¿no? Por el otro lado tenemos la visión del juego. Por ejemplo, a mí me gustó mucho en aquel tiempo, se llamaba Holanda, y la goleó a la Argentina y a mí me sorprendió su estilo y su forma de jugar. Fue en el 74."

-Ese no se le olvida más.

-No... (sonríe)

La referencia era inevitable. Aquella selección neerlandesa liderada por Johan Cruyff modificó para siempre la manera de entender el juego. El llamado "fútbol total" de la Naranja Mecánica todavía sigue siendo objeto de análisis décadas después y Macaya fue uno de los privilegiados que pudo observarlo desde la cancha.

Pero cuando la charla se traslada al costado más emocional, la respuesta cambia.

-¿Y de la Selección Argentina como hincha, cuál fue el que más disfrutó?

-Y debe ser alguno de los campeonatos. Seguro.

No hizo falta aclarar demasiado. Argentina campeón siempre ocupó un lugar distinto en su recorrido profesional.

Macaya Márquez junto a su colega José María Muñoz sosteniendo la Copa del Mundo luego del torneo ganador por Argentina en 1986.

Maradona, Messi, Pelé, Di Stéfano y Cruyff: la mirada de quien los vio jugar a todos

Pocas personas pueden decir que vieron de cerca a los mejores futbolistas de todos los tiempos. Macaya integra ese grupo reducido. Más todavía: analizó a todos durante sus mejores años y fue testigo privilegiado de cómo cambiaba el fútbol alrededor de ellos.

Por eso, antes de despedirse, GENTE le pregunta si alguna jugada, alguna escena o alguna anécdota todavía permanece intacta en su memoria. Su respuesta vuelve a colocar a Diego Maradona en un lugar especial dentro de la historia del deporte argentino.

"No en especial porque lo de Diego tapó todo. Es decir, uno busca en el recuerdo hurgando un poquito más las cosas de Messi y debe tener cosas muy pero muy buenas, diría que extraordinarias y sin embargo no se comparan a la publicidad que tuvo el acierto de Maradona frente a los ingleses en este caso por las circunstancias que todos los argentinos conocen más allá de eso, ¿no?", responde Enrique.

Y añade: "Eso va por un lado y por el otro lado grandes jugadores: como Alfredo Di Stéfano, con quien yo tenía cierta relación amistosa, que no fue uno de los elegidos de la prensa, ni en el momento supo de alguna forma sembrar una semilla que después fue consumida por prácticamente casi todos los aficionados. Pero bueno, Alfredo fue uno, fue lo que hace a lo internacional, más allá de Diego Maradona, más allá de Messi, más allá de algunos argentinos que se destacaron... También puedo mencionar Pelé, indiscutible como algunos otros brasileños casi con seguridad, pero Johan Cruyff... es decir, hubo grandes jugadores, varios", concluye.

Macaya Márquez, un histórico de los Mundiales, en una antigua producción con GENTE. A su lado, encuadrada, aparece una distinción que le hizo la FIFA.

El reconocimiento de FIFA, el cariño de la gente y una emoción que todavía lo sorprende

Aunque el periodismo deportivo argentino hace décadas lo considera una referencia indiscutida, en los últimos años comenzaron a multiplicarse también los homenajes internacionales.

El más reciente ocurrió durante este Mundial, cuando FIFA y la Asociación Internacional de la Prensa Deportiva (AIPS) volvieron a distinguirlo por sus 18° coberturas consecutivas.

Su nombre también fue mencionado públicamente por Gianni Infantino, presidente de la FIFA. GENTE quiso saber qué sentía al recibir semejante reconocimiento después de toda una vida de trabajo.

-¿Qué siente cuando reconocen su labor, su trabajo, con tanto respeto, cuando Infantino, por ejemplo, lo menciona en las conferencias mundiales? Imagino que debe ser emocionante para usted…

-Sí, realmente es así. No digo que me conmueva hasta las lágrimas, pero de todas maneras me resulta emocionante y estoy agradecido, estoy muy agradecido y me pone muy contento.

Macaya Márquez con la camiseta que lo acompaña este Mundial: el número 18, por la cantidad de torneos que cubrió.

El costo de una vida dedicada al fútbol

Después de recorrer casi siete décadas de profesión, miles de partidos y dieciocho Copas del Mundo, la charla llega al plano más íntimo. Consultado por el amor de los suyos, responde primero con una frase que llama la atención: "Mi familia es el mayor regalo que tengo y una de las mayores dificultades".

Luego explica el verdadero sentido de esas palabras: "Yo insisto en señalar y a veces repito sin necesidad porque la gente ya lo conoce. En uno de mis libros, en una dedicatoria yo digo y hablo de mi viuda y mis huérfanos de todos los domingos. Es decir, estoy hablando de mi señora y estoy hablando de mis hijos, a quienes yo abandonaba prácticamente todos los domingos, porque todos los domingos yo trabajaba. Yo trabajaba en una cosa, trabajaba en la otra, pero todo estaba relacionado con el fútbol. Y el fútbol era el deporte de los domingos".

No hubo dramatismo en sus palabras. Sí hubo una enorme sinceridad. Porque detrás de una carrera extraordinaria también existieron renuncias silenciosas. Cumpleaños, reuniones familiares y momentos cotidianos reemplazados por estadios, cabinas de transmisión y viajes alrededor del mundo. Un esfuerzo a la altura de Macaya Márquez, una leyenda del periodismo deportivo.

Contenido audiovisual: Martina Cretella.



 
 

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