Jessica Anahí Benítez Barbudes, una joven de 18 años del barrio porteño de Belgrano, es buscada desde el martes 7 de julio, cuando salió de su casa con destino al Colegio N° 8 “Julio A. Roca” y no volvió a comunicarse con su familia.
A tres días de su desaparición, su mamá, Fanny, hizo un desesperado pedido público para que su hija aparezca o, al menos, la llame y le diga con su propia voz que está bien.

La última comunicación entre madre e hija ocurrió durante la tarde del martes. Según se conoció, Fanny le escribió a Jessica para avisarle que una clase de catequesis había sido suspendida. La respuesta de la joven fue breve: “Ya vuelvo”.
Después de ese mensaje, el contacto se interrumpió y el teléfono comenzó a aparecer apagado o sin respuesta, una situación que encendió todas las alarmas en la familia.
Ante la falta de noticias, la mujer radicó la denuncia por averiguación de paradero en la Comisaría Vecinal 13C. A partir de esa presentación, intervino la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 4 y se activó la búsqueda a través de la División Búsqueda de Personas de la Policía de la Ciudad.
Desde entonces, familiares, amigos y allegados comenzaron a difundir su imagen en redes sociales para intentar reconstruir sus últimos movimientos.
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En las últimas horas, el caso sumó una nueva pista que llevó la búsqueda hacia la localidad bonaerense de Don Bosco. Según contó Fanny, una mujer de Wilde se comunicó con ella para decirle que había visto a Jessica el mismo martes alrededor de las 16.30.
De acuerdo con ese testimonio, la joven le habría pedido ayuda para llegar a una dirección en Don Bosco porque no tenía datos móviles para usar el mapa del celular.
La mujer que aportó el dato contó que acompañó a Jessica hasta la estación de Wilde para que no fuera sola y que incluso le prestó su teléfono. Luego, siempre según el relato que recibió la madre, Jessica habría llamado para avisar que había llegado bien a Don Bosco. Esa información fue incorporada a la investigación y la testigo declaró ante la Justicia.
Mientras la causa avanza, Fanny expresó su angustia por no poder hablar directamente con su hija. “Cuando la llamo no atiende, el celular a veces está prendido y a veces apagado. Le mandás mensajes y le llegan, pero no contesta”, contó la mujer, quien también señaló que la cuenta de Instagram de Jessica fue desactivada y luego volvió a activarse, aunque la joven no respondió los mensajes que le enviaron.
En medio de la incertidumbre, la mamá de Jessica hizo un pedido que refleja la desesperación de estas horas: “Quiero que aparezca, o si está en algún lado que me llame y me diga que está bien. Que no sea un mensaje, porque a esta altura no sé quién me puede estar mandando el mensaje. Quiero que me llame y me lo diga ella”, dijo entre lágrimas.
También le habló directamente a su hija, con la esperanza de que el mensaje pueda llegarle: “Que me llame, que me diga que está bien, necesito escucharla. Si ella necesita ese espacio y estar sola, que me lo diga. Porque mientras que ella no hable conmigo, yo voy a seguir buscándola”.
La familia sostiene que la ausencia de Jessica resulta completamente inusual. En declaraciones televisivas, Fanny contó que desde el colegio le informaron que la joven no había ingresado al establecimiento, pese a que había salido de su casa con ese destino. También aseguró que no cree que su hija la mantenga en esta situación de angustia de manera voluntaria y planteó su preocupación ante la posibilidad de que otra persona esté manipulando su teléfono.
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