La disparatada y premonitoria entrevista de Eber Ludueña a Lionel Messi hace dos décadas para GENTE: "Todavía no hice nada tan grosso como para que se hable tanto de mí" – GENTE Online
 

La disparatada y premonitoria entrevista de Eber Ludueña a Lionel Messi hace dos décadas para GENTE: "Todavía no hice nada tan groso como para que se hable tanto de mí"

Lionel Messi y Eber Ludueña
Fue luego del Mundial Alemania 2006. El rubio de bigotes sumaba 44 años y el crack, 19. Unidos por su amor a la pelota y su origen -Rosario-, aceptaron el pedido de nuestra revista: que el antiguo guerrero del área encarnado por el actor Luis Rubio reportee al joven delantero. Aquí, su hilarante resultado, acompañado por varias perlitas periodísticas de Leo...
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“Podrías ser mi hijo, Pulga”, le decía Eber Carlos en off. “Pero gracias a Dios no lo soy, Motosierra humana”, se defendía entre risas Lionel Andrés. “Tenés razón: te morirías de hambre”, cierra el primero antes de comenzar su reportaje con el segundo en un entrañable grabador Panasonic.

Transcurría julio de 2006, Messi (por entonces de 19 años) acaba de volver de Alemania 2026, su primer Mundial, y Ludueña (por entonces de 44) lo esperaba agazapado, pero no para hacharlo (tal los antecedentes en cancha del personaje humorístico creado por el actor Luis Rubio), sino para consumar una hilarante entrevista producida por GENTE que hoy, en medio de la sexta Copa del Mundo del mejor futbolista del planeta y alrededores, nos permite un respiro, acaso una carcajada que nos permita distendernos, entre tantos días de nervios y adrenalina deportiva, durante la previa de los cuartos de final del próximo sábado contra Suiza en Atlanta, Estados Unidos.

Entonces aquí, lo prometido, respetando las frases, los puntos y las comas, a aquella nota titulada, nada menos: "Nos parecemos bastante.. Uno es la nueva estrella del fútbol y al otro le gusta estrellar rivales" (firmado: Messi & Eber).

Lionel Messi y Eber Ludueña
El autógrafo de Lionel en la añeja camiseta de Eber. "Una vez yo marqué a Pelé", le contó Ludueña: "..., Con un fibrón, cuando se lo acerqué para que me firme su autógrafo", hizo descostillar de risa a Messi.

-Tres, dos, uno. Sic sic sic. Nota con Pulga, grabando… -arranca Ludueña

-¿Entonces me vas a entrevistar vos? -consulta Lionel.

–Seguro. Tengo experiencia. A mí ya me han hecho un reportaje. Aunque lamentablemente el periodista, sin querer, grabó un tema de ABBA arriba de la cinta, la borró y nunca salió publicado. ¿Cuántas notas llevás vos?

–Ni idea. Varias. Igual, me gusta más jugar al fútbol que hablar de mi vida.

–Hmmm, lo contrario que a mí, lógico. Arranquemos pronto. ¿Qué creés que nos une además del fútbol y nuestra condición de rosarinos?

–Siento en lo personal que además del amor por la ciudad a la que pertenecemos, hoy existe una amistad y una admiración mutuas. Aparte…

–… Aparte, nos parecemos bastante.

La apertura de aquel mano a mano en Open Door. Un encuentro hilarante que salió publicado en la edición 2141 de GENTE, del 1º de agosto de 2006,

–¿Parecernos?

–Parecernos. Uno es la nueva estrella del fútbol, y el otro…

–Al otro le gusta estrellar rivales.

–Me mataste el remate -los dos lanzan una carcajada.

–Perdón. Quería decir, aparte de que ambos elegimos la misma profesión, claro.

–Bueno, yo, consciente de que con la pelota no iba a ganar demasiada plata, por las dudas apunté a opciones alternativas. Amén que de chico deseaba ser astronauta, aprendí nociones básicas de soldadura autógena y soy medio oficial tornero. ¿Vos, de pibe, llegaste a pensar en una carrera distinta a la actual, Lionel?

–Ninguna carrera. Ya de chiquito la pelota era mi juguete preferido. En el estudio era un desastre, iba para atrás, así que me concentré en lo que mejor me salía: jugar al fútbol.

Lionel Messi y Eber Ludueña
La tercera página de aquel hallazgo, a dos décadas de México/Estados Unidos/Canadá 2026, donde Leo, transitando su sexto mundial, no para de seguir batiendo récords de Guinnes y eternizando su magia.

–Jamás olvidaré cuando me llamó Bilardo… para pedirme que le corriera el auto, porque tapaba la salida del de él. ¿Qué sentiste vos el día en que te telefoneó Pekerman para que te sumaras al Seleccionado?

–Alegría, gran alegría, porque se venía especulando un montón respecto a si quedaba en la lista de los 23 o no para el Mundial 2026. ¿Qué futbolista no quiere jugar un Mundial? José me hizo debutar con apenas 18 años, algo poco común, y me regaló un momento imborrable que siempre le agradeceré. ¡No sabés lo motivado que me encontraba! Y ya está. Listo. Punto aparte. Con (Alfio) Basile empieza otra etapa. Debemos pensar en positivo y arrancar de cero.

–Recuerdo lo que lloré aquella tarde que quedé afuera de la Copa del Mundo Argentina 78. Había comprado una entrada trucha para Austria-Suecia, en cancha de Vélez, y la cana me retuvo a la entrada de Juan B. Justo. ¿Te cayeron lágrimas luego de que Argentina perdiera con Alemania, el local, en el Mundial de hace un mes?

–Claro. Yo lloré muchísimo, porque no imaginé que iban a eliminarnos. Pensaba que hasta la final no parábamos. Un golpe fuerte. Te juro, toda la familia sufrió duro mi enorme tristeza.

Lionel Messi y Eber Ludueña
Aquel inolvidable encuentro de 2006. "Tras la despedida de Munich (cuando Argentina quedó eliminada en octavos, por penales, frente a Alemania), viajé a España y dejé de mirar partidos. Hasta la final de la Copa del Mundo me perdí. Fue raro. Aquellos equipos que mejor anduvimos nos quedamos en el camino temprano", le contaba sincero Messi a Eber.

Y continuaba el reportaje de santafesino a santafesino en el Resort de Campo y Polo de Open Door, a 70 kilómetros de la Capital Federal, donde una marca había reunido a los sesenta ganadores de su promoción denominada Gol en contra "para que aprendieran lo mejor (de parte de Lionel) y lo peor (con la ayuda de Eber)" sobre esa pasión llamada fútbol.

“No sabemos qué saldrá de semejante mezcla”, coincidieron ambos protagonistas antes de presentarse ante tales vencedores, los que terminarían disfrutando de un encuentro cargado de admiración y, claro, risas al por mayor. Entretanto, así continuaba la charla de GENTE, con Ludueña preguntando y Messi respondiendo:

–En mi época de mayor suceso abrí un negocio de pilchas Diporto, cuya entrada de dinero me permitió saltar del Valiant al Dodge Polara. ¿Qué pasa por tu cabeza cuando descubrís gigantografías tuyas en las ciudades, fotos en las revistas y en los diarios, tu imagen promocionando productos en la tele. ¿Te divierte o te parece exagerado que se te considere un ídolo?

–La verdad, es lindo que la gente te quiera. Sin embargo, entiendo que todavía no hice nada tan groso como para que se hable tanto sobre mí.

–De joven, cuando me comparaban con el defensor central Van Tuyne, por el bigote y la melena rubios, se me llenaba el pecho… Aunque no tanto como cuando partí a aquel 7 que se me iba derecho al gol, en un regional de la Zona Oeste. ¿Te emociona la comparación con Maradona o te presiona demasiado?

–Es una locura. Diego hay y habrá uno solo. Pero también me pone feliz que se comente semejante cosa. Que alguien te compare con tu ídolo no puede resultar feo.

CON LA BASE DE LA INFO QUE TE ADJUNTÉ, ¿PODÉS ARMAR ALGO SIMILAR PERO DETALLANDO ABAJOI, QUE FALTA, QUE TAMBIÉN CONVIRTIÓ EN dieciseisavos
Los craks ("uno porque así sonaban los huesos cuando partía rivales, el otro porque sus incomparables conducciones futbolísticas", según la definición de Ludueña sobre sí mismo y sobre Messi), cuando se volvieron a encontrar ocho años después, en 2014. Hoy Eber (Luis Rubio), sigue brillando en la comedia, y el jugador del Inter Miami CF, de la Major League Soccer (MLS), con 39 años, forma parte del Seleccionado argentino de Lionel Scaloni que acaba de pasar a cuartos de final del Mundial 2026, tras vencer a Egipto.

–Los medios me han inventado varios romances a lo largo de mi vida de deportista. Entre ellos, con Constanza Maral, Coni Vera y Elena Sedova. Quizá sobresalió el de Silvia Peyrou, que en realidad lo inventé yo porque la colorada me gustaba. A vos, he leído, te han aparecido numerosas supuestas “novias autodeclaradas” en los últimos tiempos. ¿Andás en pareja o, como yo en las viejas épocas, huyéndole a las que pretenden fama gratis?

–Recién me consultó lo mismo Sergio Gendler, de TN Deportivo. ¿Me quieren ver de novio? Estoy solo. Mi cabeza hoy sólo piensa en el fútbol. Te lo afirmo.

–Sorprendéte. Una vez marqué a Pelé, en Brasil. Momento inolvidable. Lo marqué con un fibrón en la cara mientras intentaba pedirle un autógrafo. ¿Cuál fue el jugador que mejor te marcó?

–No sabría nombrarte uno en concreto, si bien hubo partidos en los que no agarré una, en los que no me dejaron mover. Sí, me llamó la atención jugar, por ejemplo, contra Thierry Henry, del Arsenal inglés, o contra los cracks del Chelsea. Impresiona compartir el césped con semejantes talentos.

–Durante mi trayectoria he hecho innumerables réplicas de mi camiseta número 4, para intercambiarlas por las casacas oficiales de los rivales, sin que se apiolaran... ¿Vos coleccionás cosas? ¿Cultivás hobbies? ¿Qué hacés cuando no jugás al fútbol?

–Estoy con mi familia, mis amigos. Mucha vagancia. Semanas atrás viajé a Bariloche y conocí la nieve. El resto, descanso en casa. Comí cantidades de milanesa a la napolitana de mamá. Necesitaba desconectarme. Escuché cumbia, a Sergio Torres. Puse poca internet y poquísima televisión. Tras la despedida de Munich, viajé a España y dejé de mirar partidos. Hasta la final de la Copa del Mundo me perdí. Fue raro. Aquellos equipos que mejor anduvimos nos quedamos en el camino temprano.

Lionel Messi y Eber Ludueña
El ingreso de ambos al salón en el que los aguardaban más de sesenta ganadores de una promoción futbolera.

–Ciertos clubes me obligaban a asegurar mis piernas contra terceros, atentos a que rompía cada hueso y cada extremidad que se me cruzaban. ¿Aseguraste tu zurda? ¿En serio no te autorizan a practicar deportes riesgosos?

–Suelo cuidarme lo lógico. Si me llegara a suceder algo bravo, responde el club. Pero no tengo nada asegurado.

–Intuyo, en lo personal, que lo que tenés asegurado es un gran futuro. Pero vos sos el entrevistado... En mi carrera pasé por 10 instituciones, jugué 11 partidos en Primera y tuve 20 amarillas y 37 rojas, mi mayor orgullo. ¿Cuál sería el mayor orgullo de tu vida? ¿Ganar un Mundial o poder retirarte a los 40, como yo?

–Epa, no sé. En lo único que pienso es en el Barcelona. Estoy ansioso por entrar a la cancha. Antes del Mundial una lesión me paró dos; en Alemania jugué poco y después tuve un mes de vacaciones. Quiero volver a practicar y a competir. Y en un futuro, jugar en el fútbol argentino. Ahora no me importa a qué edad me retiraré.

–Eso porque no te tocó jugar en mi época.

–¿Tu época? ¿Y qué hubiese pasado si jugaba en tu época?

–Yo ya te hubiese retirado -cierran juntos con una gran carcajada compartida.

Producción: Leo Ibáñez
Fotos: Archivo Grupo Atlántida ([email protected])
Cobertura de Archivo: María Luján Novella (113903-8464)

Agradecemos a Gastón Sandler



 
 

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