A más de una década de la partida de Ricardo Fort, su figura sigue despertando una fascinación innegable en el público argentino.
El excéntrico empresario chocolatero, que conquistó la pantalla con sus musicales, sus Rolls-Royce y sus mediáticos romances en Showmatch, guardaba un secreto a voces que hoy, con la madurez de sus 22 años, su hija Marta Fort decidió abordar con total naturalidad.
En un mano a mano revelador emitido por Desayuno Americano, la joven influencer habló a corazón abierto sobre la sexualidad de su padre y desentrañó el mayor mito de la televisión de los años 2000: las famosas "novias" de Ricardo.
El contraste entre el show y la realidad familiar
Consultada sobre si tenía recuerdos de su padre relacionándose con mujeres, Marta fue categórica y trazó una línea inquebrantable entre el personaje televisivo y el hombre que los crió junto a su hermano Felipe.
"Yo tengo el recuerdo de cuando lo miraba en Showmatch, bailando, que estaba con minas. Pero la realidad de la historia fue así: mi viejo siempre fue gay y nunca, jamás, fue un tabú esa parte para nosotros", confesó la joven con una madurez sorprendente.
Lejos de los prejuicios que reinaban en la sociedad de aquella época, la crianza de los mellizos Fort estuvo marcada por la absoluta transparencia. "Nosotros siempre entendimos lo que era una pareja gay frente a una pareja hetero. En el jardín hablábamos de nuestra historia. Y jamás a nosotros nos dijo 'es mi novia' al referirse a las chicas que mostraba en la televisión", remarcó.

El miedo al rechazo y los romances por contrato
Uno de los momentos más fuertes de la entrevista llegó cuando Marta explicó el porqué de la fachada mediática de Ricardo. A pesar de que puertas adentro de su mansión el empresario vivía su sexualidad con total libertad, el mundo del espectáculo le imponía otras reglas, o al menos eso sentía él.
"Si bien era algo aceptado en casa, por alguna razón era un método que él usaba públicamente para presentarse con mujeres. Le daba miedo mostrarse con hombres", reveló su hija, exponiendo la vulnerabilidad de un hombre que parecía llevárselo todo por delante.
Para mantener esa imagen de latin lover codiciado que la industria demandaba, Fort recurrió a acuerdos comerciales. Con mucho respeto hacia las mujeres involucradas, Marta detalló cómo funcionaba la dinámica que mantenía en vilo a los programas de chimentos: "Él contrataba a chicas (a las que respeto un montón igual) literalmente solo para darse un pico en la cámara y listo. Y después él iba a mi casa con su pareja gay".
Con estas declaraciones, Marta Fort no solo abraza la verdadera identidad de su padre con orgullo, sino que también deja en evidencia cómo la televisión y la sociedad de hace apenas una década empujaban a las figuras públicas a esconder su verdadera esencia detrás de contratos y flashes.
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