Solo grandes estrellas de la música, como Taylor Swift, Shakira o Justin Bieber, suelen ver que sus videoclips superan las 1.589.870.879 visualizaciones en YouTube. Pero Luli Pampín, la mendocina de voz melodiosa que ilumina la pantalla con sus trencitas rosadas y sus vestidos metalizados de superheroína, también alcanzó esa impresionante cifra con Camino por la selva, el videoclip que, con suspenso y alegría, les enseña a los más chiquitos a rugir como los leones, a morder como el cocodrilo, a colgar como el monito, a silbar como la serpiente y a pisar como el elefante.
Sin dudas, podríamos decir que Lucía Pérez Gerardi es una auténtica influencer, y no solo por sus dotes frente a la cámara, sino porque verdaderamente "influencia" las mentes y los corazones de los nenes y las nenas que la miran y escuchan a pura emoción.
Y en este frío julio, y a días de que haga vibrar al Movistar Arena durante dos tardes consecutivas con su Millones de gracias World Tour, charlamos con ella.

Luli Pampín, a solas con GENTE
–Hola, Luli. Estás por arrancar una gira muy emocionante para vos, ¿no?
–Sí, estar en Argentina para mí siempre es emocionante. Pero esta vez es la primera vez que voy a hacer dos Movistar Arena... y es algo increíble para mí. O sea, es como que creo que estoy viviendo un sueño y no me desperté (Risas). De solo pensarlo me entran mariposas en la panza. Ya lloré mucho de la emoción, ya no quiero llorar más.
–¿Todavía te pasa eso? ¿Hay logros profesionales que te provocan llanto de emoción?
–Sí, por supuesto. O sea, ¿cómo no me va a dar...? Pensar en hacer dos Movistar Arenas para mí es algo muy grandioso.
–¿Soñabas con algo así cuando eras chica? ¿O nada que ver?
–Yo bailaba y cantaba todo el rato de chica, e imitaba un poco a mis cantantes preferidos, pero a lo mejor era más como un juego. No era algo que pensaba que iba a pasar realmente. Siempre tuve muy activo mi lado artístico, pero jamás pensé que iba a ser algo a lo que me iba a dedicar.

–Entiendo que esta vocación nació con tu hijo. ¿Cuántos años tiene tu nene ahora?
–Ahora tiene once (Sonríe). ¡Está re grande!
–¿Y él cómo te acompaña en todo esto?
–Bueno, él me acompaña desde que era chiquito y poco a poco fue creciendo Luli, y también fue creciendo él, y fue acompañándome en todo el proceso. Él es mi mayor inspiración, junto a mi hija. Pero también es mi mayor crítico. Cuando él quiere decirme algo: (N. de la R.: Cambia el tono, imitando la voz de su hijo) "No, mamá, esto yo no lo veo así. Yo lo haría de otra forma". Bueno, me viene re bien su visión, y además poder compartirlo en familia es algo muy lindo.

–Tu nena más chiquita, ¿cuántos años tiene ahora?
–Tres años.
–¡Es full público!
–¡Sí, sí! (Risas). Me acaba de ver ahora de Luli, y estaba súper admirada en plan: "¡Ay, está Luli en la casa!". O sea, ella sabe que yo soy su mamá, pero no deja de sorprenderse cuando me ve y me quiere tocar la ropa y el pelo. Es muy lindo.
–¿Lo supo desde el día uno?
–Sí. Yo hice giras con ella en la panza hasta los ocho meses, y después hice un montón de giras con ella en la mochila, o sea, me acompañó a todos lados. Y además, mi casa es casa y estudio de trabajo. Entonces, tengo a Luli por todas las esquinas... ¡Como para no saberlo! (Risas) Está Luli Pampín en toda la casa, siempre.
–¿Y ella se disfraza imitándote con la peluca y todo, como una fan más?
–Sí. Es más, su cumpleaños de tres, que cumplió hace poquito, fue de Luli Pampín. ¡Imaginate el orgullo que me dio! Ella quiere estar toda Luli Pampín, igual que la mami.

–¿Y cómo hiciste en el cumpleaños? ¿Estuviste en modo mamá o apareciste con lookeada como Luli Pampín?
–Estuve en modo mamá, pero con toda la decoración de Luli. Y lo que más ternura me da es que yo le cuento a ella que hay muchos videos donde estaba en mi panza, y cuando ella los ve, dice (Apunta reiteradamente con el dedo): "¡Ahí estoy yo, ahí estoy yo!".
–Eso es muy tierno. ¿Cómo se llaman ellos?
–Mi hijo se llama Mateo y ella se llama Laila.
–Lindo "Laila". Le pusiste la doble "L" también, como Luli.
–¿Viste? Además ella es Laila Lucía. Lucía, igual que yo. Para que de mayor pueda ser Luli, y Lucía también, como la mamá (Risas).

–Te veo con tu pelo rosado y tu outfit de fantasía, y no puedo evitar pensar en el cambio de vida tan grande que diste, ¿no? Porque hace muchos años estabas en el ejército.
–Sí (Baja la mirada). La verdad que parece que el ser militar con ser artista infantil dista muchísimo, pero lo cierto es que todo lo que aprendí en el ejército me sirvió muchísimo a la hora de ser Luli y creo que si no hubiera estado esos diez años ahí, no hubiera podido ser la Luli que soy hoy. Entonces, yo agradezco muchísimo toda la experiencia que tuve.
–¿Estuviste 10 años en el ejército y ahora cumplís 10 años como Luli Pampín?
–Sí. Llevo el mismo tiempo (Risas).

–No sé si es algo que buscaste a propósito o no, pero en Google tu edad es medio un misterio... ¿36 años tenés?
–37 (Desvía la mirada hacia el costado con picardía y lanza una carcajada).
–¡37! Igual siento que tenés tu niña interna... ¡a full!
–Sí, además pienso que no nos damos cuenta de que cuando uno se va haciendo mayor, va abandonando a ese niño interior. Y no es algo bonito abandonarlo. Yo me reencontré con mi niña cuando fui mamá, porque cuando uno tiene hijos se convierte en niño, en payaso, en actor, y en todas las cosas, porque estás ahí entreteniendo y jugando con ellos. Y ya desde que la descubrí de nuevo, nunca más la abandoné, y con Luli la tengo muy a flor de piel.

–¿Y qué es lo que te lleva a escribir tus canciones? El Aram Sam Sam, por ejemplo, ¿cómo surgió?
–Bueno, hay muchas canciones que vienen de juegos con mis hijos, de cómo quiero inculcarles a ellos un aprendizaje, una situación, cómo se los explicaría, y de qué manera se los puedo decir pero que me entiendan. La mayoría de las ideas y las canciones vienen de ese momento que paso con mis hijos y de ese lado maternal que tengo. Ellos son mis mayores inspiraciones, aunque también es verdad que hay papás y mamás que me escriben y me dicen: "Ay, me vendría re bien una canción sobre que se laven los dientes, o sobre tal cosa". Y gracias a las redes sociales nos podemos comunicar, y yo puedo transmitir también lo que ellos me piden.
–Además lo que tienen tus canciones es que, entre los padres, muchas ya son tan populares como lo eran en su momento las de María Elena Walsh.
–¡Sí, sí!, y es hermoso ese legado que uno deja para el futuro, ¿no? De decir "Yo tengo cosas de mi infancia que me marcaron mucho positivamente". Hay muchas canciones que son un poco más profundas, que no solo son la típica de aprender los colores o los números. Hay canciones con mensajes más fuertes, como puede ser el amor propio, el amor por la lectura, el no tener miedo, y el aprender a hacer las cosas por uno mismo. Que son mensajes que, inconscientemente, van a ayudar a los niños cuando sean adultos, ¿no?

–¿Cuál es la canción que más te llega a vos?
–Sería difícil decir una, porque sería como elegir entre mis hijos (Ríe). Es difícil elegir una canción. Pero es verdad que Camino por la selva, por ejemplo, tiene más de un billón de reproducciones, es una locura. Y en este show con el que me presento este fin de semana en Buenos Aires, hay canciones inéditas que todavía no han escuchado y que son muy hermosas. Por ejemplo, estoy muy enamorada de una canción que escribí para las mamás, que habla de cuando uno tiene un bebé y va pasando el tiempo tan rápido que no te das ni cuenta de en qué momento estaba en tu panza, y después ya es súper grande. Hay muchas canciones que tienen mensajes muy hermosos.
–Hablás del show y escuché que tenés 15 bailarines y más cambios de vestuario que una artista pop, ¿puede ser?
–Sí, ¡todo! Es que este show va a ser una celebración por todo lo alto. Millones de gracias es mi manera de agradecerles a todas las familias que me hayan elegido, y que los niños hayan crecido a mi lado. Entonces hay más de 15 bailarines, más de 20 cambios de vestuario en ellos, un montón de trajes nuevos de Luli y canciones inéditas, como también las canciones que están deseando escuchar y que conocen. Va a ser una fiesta emocional muy grande, donde también vamos a hablar de Lucía y de Luli, de esa transformación de una a la otra. Y van a conocer un poco más ese proceso que conllevó convertirme en Luli. Y también hay un mensaje muy grande que habla sobre los miedos, ¿no?, de que si trabajas en ti o en tus sueños, al final se puede conseguir, siendo que yo misma lo conseguí. Entonces, es un mensaje para los pequeños y los mamás y papás que a lo mejor quieren hacer un emprendimiento y tienen dudas. Quiero que ellos sepan que a veces se puede empezar desde cero, sin tener absolutamente nada, y conseguir tu objetivo.

–Y hoy en día, ya teniendo estos diez años y todos estos shows internacionales por delante, ¿cuál es tu objetivo de acá a diez años?
–Mi mayor objetivo en Luli Pampín, en mi proyecto, es que el legado siga perdurando. No quiero ser una artista que después de X tiempo desapareció y todo el mundo se olvidó. Quiero seguir estando y que las canciones se sigan cantando. Y bueno, gustarme, me gustaría una película "lulipampinera", ¡imaginate qué grandioso que sería! (Abre los brazos entusiasmada). Igualmente, ya soy súper feliz y estoy muy agradecida con todo lo que conseguí, y creo que eso ya me tiene el corazón más que lleno.
–Pero hablemos de la película, ¿cómo la imaginás?
–¡Ya la tengo escrita! (Se tienta). Lo tengo todo milimétricamente pensado desde que empecé. Porque yo no tengo hobbies, ¿sabés? Me puede gustar un poco hacer deporte y tal, pero cuando tengo tiempo libre, lo que me gusta es crear para Luli Pampín, escribir, pensar en cosas. Y como es algo que me gusta tanto, ya tengo pensado desde hace tiempo cómo sería la película, cómo la quiero, qué historia querría contar...
–Solo te falta un productor entonces.
–¡Quién sabe! A lo mejor pueden llegar sorpresas a futuro.

–¿Dónde la rodarías: en España, que es donde vivís actualmente, o en Argentina?
–No sé. ¡Adonde sea!, lo importante es el resultado. Tiene que ser un proceso muy bonito el de grabar una película. Pero bueno, yo me centro en el hoy, y en agradecer todo lo que estoy viviendo.
–Me parece fantástico. ¿Volvés cada tanto a Mendoza?
–Desde hace bastantes años vuelvo solo cuando tengo show (N. de la R.: como el próximo 18 de julio), y amo poder disfrutar de estar con mi familia, de poder abrazar a mi abuela, a mis tíos, a mis primos. Estar en Argentina es volver a mis raíces y volver a encontrarme con mi familia.
–¿Te quedaron muchos familiares por acá, entonces?
–Sí, ¡un montón! Somos una familia muy grande, imaginate que tengo cuatro hermanos y un montón de sobrinos (Ríe desplegando las manos hacia los costados como trazando la esfera que envuelve al castillo de Disney en el aire).
–Te veo así, con todo el look, súper montada, y me recuerda esa conexión entre Hannah Montana y Miley. Cuando vos no estás con la peluca, ¿sos de maquillarte, o sos relajadísima?
–¿Sabés que nunca fui fan del maquillaje? Pero me hice un poco aficionada a la purpurina y a los glitters. La verdad es que de día a día no, no soy de maquillarme. Pero cuando salgo y me quiero arreglar, me gusta tener algo muy básico. No soy de producirme y de maquillarme un montón. Pero las purpurinas no pueden faltar nunca.

–¿Y te pasó que te reconozcan alguna vez cuando estás en modo "no Luli"? ¿O los chicos ni se dan cuenta?
–De normal no suele pasar, pero sí han habido muchos casos de ir con la gorra baja y con ropa deportiva, y que se den cuenta. O sea, depende del fanatismo y del país si me conocen más de Lucía o de Luli. Pero dentro de lo que cabe, normalmente no me suelen conocer de Lucía.
–Está buenísimo eso.
–(Asiente). Yo hago mi vida de mamá, normal y corriente, y si en algún momento me reconocen, ahí estoy para dar un abrazo. Y si no, sigo haciendo mi vida de mamá.
–Suena muy saludable. Ya casi tenemos que despedirnos, pero antes te voy a hacer una consulta distinta, porque estamos en pleno Mundial. ¿Por quién hinchás: por España o por Argentina?
–Es una pregunta muy complicada. No soy de vivir el fútbol ni de mirar todos los partidos. Me parece más algo para disfrutar con mis hermanos, pero no por el resultado, sino por vivir la experiencia de pasar ese tiempo con ellos.
–O sea que no vamos a saber si estuviste gritando los goles de Messi.
–(Risas). Si estoy con mi hermano, me pongo a gritar los goles. Eso seguro. Y este sábado voy a estar allá cuando Argentina juegue con Suiza, así que lo voy a disfrutar con él y con mis sobrinos.
–Bueno, Luli, Lucía, como más te guste que te digan, muchísimas gracias por tu tiempo.
–De las dos maneras está bien. ¡Gracias a ustedes! Encantada de conocerlos. ¡Adiós! (Extiende su mano hacia la cámara dejando en primer plano el corazón que decora su gargantilla. Un guiño más que interesante hacia su garganta y a su reconocida y alegre voz).
Agradecemos a Juan Gutiérrez

