La investigación por la muerte de Alaia Galarza, la beba de un año y siete meses que falleció en Villa Rita, dio un giro inesperado a partir de un dato que surgió durante la revisión médica del cuerpo.
Según informaron fuentes de la investigación, cuando los profesionales de la salud llegaron al domicilio y confirmaron el fallecimiento de la pequeña, comenzaron a examinarla y advirtieron que presentaba múltiples golpes en distintas partes del cuerpo.
Ese hallazgo llamó inmediatamente la atención de los médicos porque, de acuerdo con las primeras apreciaciones, las lesiones no eran compatibles con la versión que había dado el padrastro de la niña, Leonel Martínez, de 18 años, quien sostuvo que Alaia se había caído de una cama y luego dejó de responder.

Si bien trascendió que la causa definitiva del fallecimiento todavía debía determinarse mediante la autopsia, fueron precisamente esas marcas las que despertaron las sospechas de los profesionales y motivaron la intervención inmediata de la Policía y de la Justicia.
A partir de ese momento, Martínez fue aprehendido e imputado por el delito de homicidio agravado por el vínculo.
Los investigadores remarcaron que la autopsia será determinante para establecer con precisión cuál fue la causa de la muerte y si las lesiones detectadas tuvieron relación directa con el desenlace fatal.
Además de la autopsia, la fiscalía ordenó diversas pericias forenses para reconstruir los hechos ocurridos dentro de la vivienda ubicada en Voltaire y Valparaíso, donde la pequeña perdió la vida.

Mientras la investigación continúa, el hallazgo realizado por los médicos aparece como el elemento que cambió completamente el rumbo de una causa que, en un primer momento, había comenzado bajo el relato de un supuesto accidente doméstico.
El llamado al 911 que dio inicio al caso
Todo comenzó con un llamado al 911 realizado desde la vivienda ubicada en la intersección de Voltaire y Valparaíso, en el barrio Villa Rita.
En esa comunicación se informó que la beba se había caído de una cama y que ya no respondía. Con esa alerta, efectivos policiales y una ambulancia acudieron de inmediato al domicilio para asistir a la menor.
Qué se sabe sobre la madre de la beba
Otro dato que surgió durante la investigación fue que la madre de Alaia, una adolescente de 17 años, no se encontraba en la vivienda cuando ocurrió el hecho.
De acuerdo con la reconstrucción realizada por los investigadores, la joven estaba fuera de la casa y, al momento del llamado al 911, la beba permanecía al cuidado de su padrastro, Leonel Martínez, quien quedó detenido como principal sospechoso del caso.
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