La muerte de Alaia Galarza, una beba de un año y siete meses, generó una profunda conmoción en el partido bonaerense de Lomas de Zamora. El hecho ocurrió este miércoles en una vivienda ubicada en la intersección de Voltaire y Valparaíso, en el barrio Villa Rita, y es investigado como un presunto homicidio.
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Todo comenzó con un llamado desesperado al 911 en el que se informó que la pequeña se había caído de una cama y no reaccionaba. Minutos después, efectivos policiales y una ambulancia llegaron al domicilio.
Al ingresar a la vivienda, los médicos constataron que Alaia ya había fallecido. Durante la revisión del cuerpo observaron distintas lesiones que, según las primeras evaluaciones, no resultaban compatibles con la explicación brindada por el hombre que estaba con ella al momento del hecho.
A partir de ese hallazgo, la investigación cambió de rumbo y el padrastro de la niña, identificado como Leonel Martínez, de 18 años, fue detenido y trasladado a una dependencia policial.

El joven quedó imputado por el delito de homicidio agravado por el vínculo, mientras la Justicia busca determinar cómo ocurrió la muerte de la pequeña y cuál fue la mecánica de las lesiones que presentaba.
Los investigadores también establecieron que la madre de Alaia, una adolescente de 17 años, no se encontraba en la vivienda cuando ocurrieron los hechos.
La causa quedó en manos de la Unidad Funcional de Instrucción N° 17 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora, que ordenó la autopsia y una serie de pericias forenses para establecer la causa exacta de la muerte y reconstruir qué sucedió durante las horas previas.
Mientras tanto, Leonel Martínez permanece detenido como el único sospechoso del caso, a la espera del avance de las pruebas periciales y de las decisiones que adopte la Justicia.
El antecedente más reciente que conmocionó al país
Días atrás, Isabella, una nena de dos años, murió en Villa Gesell tras ingresar sin signos vitales al Hospital Municipal Arturo Illia llevada por su madre, Lucía Sosa (43), quien alegó que la menor se había broncoaspirado con una mamadera.
Sin embargo, la autopsia preliminar desmintió esta coartada al revelar que la causa del deceso fue una asfixia obstructiva, lo que motivó su inmediata detención.
Actualmente, la mujer se encuentra imputada por el delito de "abandono de persona seguido de muerte agravado por el vínculo" y se negó a declarar ante la Justicia.
El caso causó un enorme impacto al salir a la luz un estremecedor historial familiar, ya que Sosa estuvo involucrada previamente en la muerte de otras dos hijas bebés (en 2013 y 2016) y el Estado ya le había retirado la tenencia de otros cinco hijos por denuncias de violencia.
A esto se sumó el desgarrador testimonio de otro de sus hijos biológicos, un adolescente de 17 años que fue adoptado por otra familia, quien declaró ante la Justicia que su madre era sumamente agresiva y detalló que, cuando era chico, ella le tapaba la boca y la nariz diciéndole que el aire era tóxico.

La principal hipótesis de los investigadores apunta a que la imputada podría padecer el Síndrome de Münchhausen por poder, un trastorno psiquiátrico en el que un cuidador les inflige daño o simula enfermedades en los niños para llamar la atención y ocupar un rol de falsa entrega.
La fiscalía aguarda los resultados de las pericias psicológicas y de los estudios toxicológicos e histopatológicos para determinar si agrava la acusación penal al delito de homicidio agravado, el cual contempla una pena de prisión perpetua.
