Este martes, en Córdoba, el dolor volvió a atravesar las aulas del IPEM 169 Rafael Escuti, la escuela a la que asistía Agostina Vega. Sus compañeros, docentes y parte de la comunidad educativa organizaron un homenaje para despedir a la adolescente de 14 años, cuyo crimen conmociona a toda la provincia y al país.
La iniciativa, pensada como una suelta de globos en su memoria, nació puertas adentro del colegio, entre la necesidad de abrazarse en medio del duelo y la urgencia de transformar la angustia en un gesto colectivo de amor y recuerdo.
La convocatoria surgió luego de que se conocieran los primeros resultados de la autopsia y mientras la investigación judicial sigue avanzando. En ese contexto, el homenaje escolar buscó poner el foco no sólo en el horror del caso, sino también en la vida de Agostina: en la chica que compartía recreos, clases y charlas con sus compañeros, y que dejó una marca profunda entre quienes la conocieron.
Una de sus docentes la recordó con una frase que resumió el sentimiento general: “Tenía una sonrisa hermosa. La vamos a extrañar. Estamos muy movilizados todos”. Esa imagen —la de una adolescente sonriente, traviesa y querida— quedó como uno de los recuerdos más repetidos por quienes hablaron de ella en estas horas tan duras.
En la escuela, la conmoción es total. Desde que se confirmó el peor desenlace, no hubo rutina posible. El lunes, la institución suspendió sus actividades por duelo, y tanto preceptores como profesores empezaron a pensar cómo acompañar a los alumnos ante una noticia imposible de procesar sin dolor.
Cecilia Ruiz, preceptora del colegio, contó que el cuerpo docente quedó devastado y que el grupo de profesores “estalló” al enterarse del hallazgo. También reveló un dato que vuelve todavía más dolorosa la despedida: Agostina quería ser psicóloga. Según relató, a la adolescente le gustaba ir a la escuela y disfrutaba especialmente de los recreos, un detalle mínimo que hoy adquiere una dimensión enorme porque retrata una cotidianeidad interrumpida de la peor manera.
La historia de ese homenaje también está atravesada por una escena previa que hoy se resignifica con fuerza. Días antes de que se confirmara su muerte, los compañeros de Agostina habían grabado un video con un mensaje conmovedor para pedir por su aparición con vida. “En el aula faltás vos, Agos”, decía la consigna que circuló en redes y que reflejaba el vacío que ya se sentía en su banco.
Ahora, esa ausencia se volvió definitiva y el acto en su memoria funciona como un modo de nombrarla, de decir que estuvo ahí, que compartió esa escuela, esos pasillos y esas horas de adolescencia con quienes hoy la lloran. En medio del dolor, el homenaje también se convirtió en una forma de resguardar su recuerdo frente al impacto brutal del caso.
Al mismo tiempo, el homenaje ocurre mientras la causa judicial sigue sumando medidas y definiciones. La investigación, encabezada por el fiscal Raúl Garzón, avanzó con nuevos operativos y con la recaratulación del expediente a femicidio. Claudio Barrelier continúa como el único detenido, aunque tanto desde la Justicia como desde el entorno de la víctima no descartan que haya más personas involucradas.
Durante la mañana de este martes incluso se realizó un operativo con división canes en la casa de la madre del acusado, en busca de elementos de prueba. En paralelo, los primeros datos forenses reforzaron la gravedad del caso y profundizaron la conmoción social que ya había provocado el hallazgo del cuerpo de la adolescente en un descampado de Ampliación Ferreyra, en el sur de la capital cordobesa.
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