Esta temporada de verano, Madrid redobla su apuesta como el refugio predilecto de la vanguardia global que es. En plena escapada de desconexión tras el arrollador suceso de la biopic Cris Miró (Ella), la actriz española Mina Serrano se convirtió en la protagonista absoluta de una sesión de fotos inédita que fusiona la irreverencia del pop de los noventa con el lujo bohemio más exclusivo del Mediterráneo.
El escenario de este despliegue estilístico no es casual: se trata de Nômade Temple Madrid, el flamante y exclusivo resort que el empresario argentino Antonio de la Rúa (en alianza con la prestigiosa gestora Nomade People) fundó tiempo atrás pero inaugurará oficialmente en septiembre.
El guiño a la reina del pop y el 'cone-bra'
Posando con el magnetismo innato que la consagró en las pasarelas internacionales, Mina impactó en el nuevo speakeasy del resort de lujo con un diseño de alta carga conceptual. La pieza central es un sugerente vestido largo metalizado en tonos verde oliva y dorado, con ricos motivos brocados de inspiración vegetal que rinden tributo a la opulencia del mediterráneo.
Sin embargo, el verdadero foco de atención radica en el audaz escote cut-out, coronado por copas cónicas blancas que remiten de inmediato al legendario 'cone-bra' diseñado por Jean Paul Gaultier para el Blond Ambition Tour de Madonna en 1990.
Este tributo pop guarda una conexión íntima y reciente con la propia historia de la actriz. Apenas unos meses atrás, Mina cumplió el sueño de ver a la reina del pop en vivo durante su icónica residencia en Los Ángeles. Esa experiencia hoy se traduce en una audacia interpretativa frente a la cámara, donde Serrano absorbe la fuerza mitológica de la diva y la recontextualiza bajo los arcos pasilleros y tapizados psicodélicos de Nômade Temple.

Accesorios de culto para un estilismo vanguardista
Fiel a su visión detallista como modelo –recordada por sus campañas exclusivas para Burberry y Vogue–, Mina completó el estilismo con accesorios estratégicos. En sus manos destaca un clutch rígido de seda roja vibrante, adornado con bordados artesanales florales que aportan el contraste cromático perfecto al frío metalizado del vestido.
Un choker de cristales sella el cuello alto de la prenda, mientras que unas sandalias minimalistas de tiras transparentes estilizan sus larguísimas piernas sin competir con el protagonismo de la pieza central.

Mina Serrano demuestra, una vez más, que no solo no teme explorar los límites de la moda ni adentrarse en las estéticas más complejas, sino que también está reescribiendo las reglas del verano trendy en Madrid: más vanguardia arquitectónica, teatralidad y una elegancia absoluta en la nueva joya de la hospitalidad.
Cómo es el nuevo proyecto de Antonito
El espíritu indiscutible de este nuevo concepto de hospitalidad –que tiene su gran espejo urbano en el imponente Nômade Temple Madrid, a pasos de la Puerta del Sol y de la estación de metro Gran Vía– se define por sus 93 habitaciones y suites de diseño contemporáneo (algunas de ellas equipadas con piscina semiprivada).
El complejo se estructura como un verdadero santuario holístico gracias al espacio GÖN House of Healing, que ofrece terapias ancestrales, sauna, hidromasaje, baño turco y masajes. A nivel gastronómico, el universo se despliega en su restaurante principal Guga, un café, una vibrante azotea con piscina y bar, además de un exclusivo speakeasy y un club nocturno.

El origen: de la timidez de Granada a la libertad de Madrid
Criada en una familia tradicional andaluza –padre docente de Derecho y madre médica–, Mina Serrano creció en una Granada "cuna del flamenco" pero muy pequeña para sus aspiraciones. Sin referencias claras y sintiendo el rigor de no encajar en la escuela, el arte se transformó en su búnker. Su timidez era tal que sus padres la anotaron en teatro por recomendación médica. Fue el inicio de todo. "Me di cuenta de que si no era artista, me iba a morir. Yo vivía por ello", reveló en una entrevista con GENTE.
A los 17 años, impulsada por esa urgencia de encontrarse en el mundo, se mudó a Madrid para estudiar en el Conservatorio de Arte Dramático. El teatro independiente se convirtió en su laboratorio de identidad: "En la primera obra que hice actuaba de vedette de revista. Me posibilitó explorar mi estética y mi sexualidad".
Su gran salto fue de la mano de Netflix, al interpretar a Cris Miró, la primera vedette trans. Asumir ese papel para ella fue una responsabilidad enorme, además de que su trabajo minucioso implicó "comprender las emociones antes que reproducir gestos o comportamientos externos". Interpretarla requería entender tanto el brillo de la figura pública como las contradicciones, los miedos y las dificultades que convivían detrás de escena.

Transicionar desde la euforia y no desde el dolor
A diferencia de los relatos que suelen focalizarse en el sufrimiento, Mina Serrano eligió narrar su transición de género desde un lugar luminoso y profundamente evolutivo. "Fue muy intuitivo. Nunca hubo un momento en el que dije: '¡Soy una mujer!'. Siempre tuve una imagen muy andrógina y poco a poco fue avanzando hacia donde yo quería. Me permití hacer lo que quería sin ponerle nombre. Me centré más en la euforia que en la disforia", explicó con una madurez admirable.
Para ella, la clave estuvo en enfocarse en "buscar qué cosas me podían hacer sentir bien conmigo misma", en lugar de rechazar lo que no la identificaba. Una energía auténtica que la gente y la moda terminaron por percibir y abrazar: "La gente siente cuando estás en tu verdadera frecuencia. Atraés más a las personas. Cuando comencé a conectar conmigo misma, los demás comenzaron a entenderme".

