Cómo desayunar por $10.200 en un "café oculto" en un palacio de Recoleta: arte, sábados de tango y pastelería francesa – GENTE Online
 

Cómo desayunar por $10.200 en un "café oculto" en un palacio de Recoleta: arte, sábados de tango y pastelería francesa

Cómo desayunar por $10.200 en un "café oculto" en un palacio de Recoleta: arte, sábados de tango y pastelería francesa
A metros de la avenida Alvear se esconde uno de los rincones más sorprendentes de Buenos Aires. Entre cafés, arquitectura de época y un mural histórico de 12 metros, este espacio combina gastronomía, cultura y patrimonio en una experiencia distinta para descubrir la ciudad.
Gastronomía
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Buenos Aires guarda secretos que muchas veces pasan inadvertidos incluso para quienes creen conocerla de memoria. Entre palacios, edificios históricos y cafés emblemáticos, existe un espacio que combina patrimonio arquitectónico, arte y gastronomía en una propuesta poco difundida que merece ser descubierta y disfrutada por apenas 10.200 pesos, precio comprendido por un café expresso lágrima con un scon. Una opción ideal de desayuno antes de trabajar.

Ubicado dentro del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, sobre la avenida Callao al 1500 y a pasos de la elegante avenida Alvear, este rincón de Recoleta alberga mucho más que una cafetería. Allí funciona una reconocida cadena especializada en café y pastelería, pero el verdadero atractivo del lugar se encuentra en una de sus paredes: un impactante mural realizado por Raúl Soldi.

Entre molduras, grandes ventanales y pisos históricos, el edificio conserva el encanto de otra época.
Entre molduras, grandes ventanales y pisos históricos, el edificio conserva el encanto de otra época.

La recomendación llega de la mano de Mariela Blanco, especialista en turismo cultural, quien destaca este espacio como una de las joyas menos conocidas de la Ciudad. El edificio, de impronta francesa y estética de Petit Palais, ofrece una experiencia singular donde conviven historia, arte y vida cotidiana.

Quienes se acercan pueden contemplar mientras toman un café la obra Las mujeres sabias, una creación monumental de aproximadamente 12 metros de largo por casi 4 de alto. Soldi la pintó en 1964 para servir como escenografía de la obra homónima de Molière presentada en el Teatro Nacional Cervantes.

Años más tarde, en 1972, el reconocido artista decidió donar la pieza al Colegio de Escribanos. Desde entonces, la obra encontró allí un hogar definitivo, lejos de los circuitos turísticos más transitados, pero accesible para cualquier visitante que decida cruzar sus puertas.

El lugar ofrece una experiencia que mezcla gastronomía, historia y arte en un mismo escenario.
El lugar ofrece una experiencia que mezcla gastronomía, historia y arte en un mismo escenario.

El mural posee además un valor histórico especial. La pieza logró preservarse pese a los episodios que afectaron al Teatro Cervantes, convirtiéndose en un testimonio artístico de enorme relevancia dentro del patrimonio cultural argentino.

"Soldi -el mismo que pintó la cúpula del Teatro Colón y expuso en el Vaticano- dejó aquí un legado que combina arte, historia y cotidianeidad en una postal porteña perfecta", señala Blanco, autora de Leyendas de ladrillos y adoquines y La historia es noticia.

Los amplios salones permiten apreciar con comodidad cada detalle de su arquitectura.
Los amplios salones permiten apreciar con comodidad cada detalle de su arquitectura.

"Es un rincón de la ciudad donde la arquitectura conversa con una obra maestra, jazz y aroma de café, como si las artes hubieran encontrado al fin su refugio compartido", resume la periodista.

La decoración conserva elementos originales que dialogan con la propuesta gastronómica actual.
La decoración conserva elementos originales que dialogan con la propuesta gastronómica actual.

Para quienes buscan planes culturales en Buenos Aires, este espacio ofrece una oportunidad ideal para disfrutar del patrimonio desde una perspectiva diferente. Un café, una obra de arte de valor incalculable y un entorno arquitectónico excepcional se combinan en una experiencia que transforma una simple salida en un verdadero tesoro oculto de Recoleta.

Qué se puede comer y cuánto cuesta en este café de Recoleta que esconde un mural de Raúl Soldi

Las joyas del menú.
Las joyas del menú.

La carta destaca por sus especialidades francesas, tales como diversas versiones del sándwich croque, crepes y una amplia selección de pastelería artesanal. Además de opciones clásicas de cafetería, el establecimiento ofrece platos principales que incluyen pastas, risottos, carnes y pescados. Los clientes también pueden optar por combos de brunch, meriendas completas y una extensa lista de bebidas con y sin alcohol.

El café más oculto de Recoleta.
El café más oculto de Recoleta.
  •   Café expreso: $5.300.
  •   Lágrima: $4.900.
  •   Croque Madame (jamón, queso gruyere y huevo a la plancha): $19.000.
  •   Croque Monsieur (jamón y queso gratinado con salsa bechamel): $19.000.
  •   Croque Toulouse Champignons: $22.200.
  •   Croque Lyon Panceta: $22.200.
  •   Croque Cannes Pollo: $22.200.
  •   Croque Saint Tropez de salmón: $30.000.
  •   Ensalada César con pollo: $20.800.
  •   Ensalada de peras caramelizadas: $20.000.
  •   Ensalada tibia de pollo crocante: $20.000.
  •   Ensalada de salmón ahumado: $31.000.
  •   Ensalada César con langostinos: $23.400.
  •   Spaghetti con salsa a elección: desde $12.700.
  •   Penne rigate con salsa a elección: desde $12.700.
  •   Raviolones de calabaza con parmesano: $18.500.
  •   Raviolones negros de salmón: $22.000.
  •   Gnocchi soufflé de espinaca: $17.000.
  •   Risotto con hongos: $18.000.
  •   Risotto al azafrán con pollo: $18.000.
  •   Pollo grillado con ensalada: $17.000.
  •   Milanesa premium de ojo de bife: $23.000.
  •   Ojo de bife con guarnición: $28.500.
  •   Bondiola teriyaki: $27.000.
  •   Cheesecake: $9.500.
  •   Crumble de manzana: $9.500.
  •   Crème brûlée: $8.800.

Los secretos de Buenos Aires en un libro

Con La historia es noticia, el libro que presentó hace unas semanas en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, Mariela Blanco ofrece una experiencia sensorial, un viaje en el tiempo a través de palabras y diseño.

El libro de Mariela Blanco.
El libro de Mariela Blanco.

Allí plantea una suerte de transmisión en vivo desde “el lugar de los hechos”,  como si volviera a ponerse el traje de la cronista de exteriores, dirigiéndose a un lector al cual todo el tiempo trata de "usted" y con quien, sin embargo, va trabando un vínculo entrañable a medida que avanzan los capítulos y se conocen distintos destinos.

En la introducción Blanco se presenta como una “periodista del pasado” que tiene la dura misión de encontrar una primicia alrededor de edificios que están inmóviles desde hace más de un siglo.

“Sería más fácil mi oficio si una casona de Palermo se divorciara, fuera infiel, cambiara de look o tuviera ataques de pánico. Por eso he tenido que rebuscármelas escalando cúpulas, atravesando túneles, entrando a casas en peligro de derrumbe y tirándome en el piso para tomar una fotografía desde un ángulo inédito”, ironiza.

Inspirado en los antiguos diarios impresos, el libro fue concebido como un objeto de colección: está diseñado a dos columnas, con una tipografía que remite a los periódicos de hace un siglo, y se imprime en hoja ahuesada, evocando aquellas amarillentas de los ejemplares que aún se conservan como tesoros en bibliotecas y hemerotecas. 

"La idea fue recuperar el valor tangible del papel, la elegancia de la tipografía antigua y ese perfume visual de los medios que forjaron opinión, estilo y cultura", explica Blanco. El resultado es un libro que no sólo se lee, sino que también se contempla: una pieza editorial que destaca por su originalidad en un tiempo dominado por lo digital”, entiende.



 
 

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