En medio del murmullo constante de la ciudad, existe un oasis de serenidad que invita a detener el tiempo. Oculto del Ecoparque de Palermo, resguardado por la vegetación y el misticismo de lo que alguna vez fue el Jardín Zoológico de Buenos Aires, se encuentra un espacio gastronómico que ha recuperado su esplendor para ofrecer una experiencia sensorial única. El aroma que emana de este rincón no es otro que el de un café cuidadosamente seleccionado, el protagonista indiscutido de las mañanas y tardes en Águila Pabellón.
La propuesta de bienvenida es tan tentadora como precisa: por 10.500 pesos, los visitantes pueden disfrutar de un ritual que combina la calidez de un capuchino perfectamente espumado con la sofisticación de una medialuna con pastelera y frutos rojos.

Esta pieza de pastelería, que se destaca por su equilibrio entre la cremosidad de la pastelera y la acidez fresca de los frutos del bosque, tiene un valor individual de $5.000, mientras que el capuchino se ofrece a $5.500, conformando así una dupla imperdible para conocer una de las joyas arquitectónicas del territorio porteño.
Sabores que marcan el pulso del día: precios y platos destacados
Hoy, tras una exhaustiva puesta en valor de doce meses que culminó en 2023, este espacio ha vuelto a nacer, recuperando su antiguo esplendor original y dejando atrás décadas de abandono. El imponente edificio dentro no solo impacta por su arquitectura histórica, sino por la nueva energía que desprenden sus grandes espacios interiores, sus terrazas y sus mesas clásicas.

Es un refugio donde la naturaleza y la historia se abrazan, permitiendo a los visitantes disfrutar de una vista privilegiada mientras aves como pavos reales y maras conviven pacíficamente en el paisaje del parque que rodea las instalaciones.


En cuanto a su propuesta culinaria, el lugar ha evolucionado de su función primordial de cafetería a una propuesta de alto nivel que abarca todas las etapas del día bajo la dirección de la chef ejecutiva “Maja”.

Su estilo se define por una fórmula contemporánea, alegre y colorida que pone el foco en productos de temporada y materias primas seleccionadas. La carta fusiona con maestría guiños a la cocina mediterránea, latina y argentina, una búsqueda de excelencia que le ha permitido ser seleccionado en la prestigiosa lista de restaurantes recomendados por la Guía Michelin 2024.
Para comenzar el día o la tarde (Desayunos y Meriendas)

- Propuesta estrella: Capuchino (5.500)+ Medialuna con pastelera y frutosrojos(5.000) – Total: $10.500.
- Yogurt con fruta y granola: $11.000.
- Huevos revueltos con pan de masa madre: $11.000.
- Tostada de palta y huevo poché: $11.000.
- Tostado de jamón y queso: $9.000.
- Medialuna con dulce de leche: $4.500.
Almuerzos y Cenas (Platos Principales y Entradas)

- Terrina de langostinos: Una entrada sofisticada con terrina de papa y tartar de langostinos por $25.000.
- Bife de Chorizo: Acompañado de salsa tibia de vitel toné y papines andinos (en almuerzo) o guarnición a elección (en noche) por $38.000.
- Pesca del día: Con papillote de cítricos y gremolata de aceitunas por $36.000.
- Risotto de tomate y kimchi: Una opción creativa con ciboulette y yema curada por $25.000.
- Raviolón de ricota, calabaza y boniato: Servido en crema de salvia por $25.000.
- Milanesa de Carré apanada en panko: $24.500.
El broche de oro (Postres y Coctelería)

- Mousse de chocolate y naranja: Con merengue quemado por $14.000.
- Crème brûlée: De vainilla ahumada y láminas de chocolate por $12.000.
- Flan de queso con frutillas maceradas: $10.000.
- Cocktails de Autor (como el Yugen o el Ikigai): Oscilan entre los $7.100 y $8.000.
120 años de historia: el renacer de un monumento nacional
Entrar a Águila Pabellón es, literalmente, caminar por la historia de Buenos Aires. El edificio, originalmente conocido como la Confitería del Águila, fue diseñado por el reconocido arquitecto italiano Virgilio Cestari e inaugurado en 1905. En aquella época, el predio era el epicentro de la alcurnia porteña, que poblaba sus mesas para cumplir con el ritual del té y el café como una forma de pour parler en société (hablar en sociedad).

El pabellón, declarado Monumento Histórico Nacional en 1997, destaca por su estilo con reminiscencias Art Nouveau, una estética que comenzaba a florecer en la ciudad a principios del siglo XX junto a otros íconos como la Confitería del Molino o Las Violetas. Su arquitectura de construcción tradicional, con muros de ladrillos y perfilería de acero, se corona con una imponente escultura de una cabeza de águila que le otorga su identidad definitiva.
Sin embargo, el paso del tiempo y décadas de abandono habían opacado su brillo original. No fue hasta 2023, tras un exhaustivo proceso de reestructuración que duró doce meses, que el edificio volvió a abrir sus puertas bajo la gestión del grupo gastronómico Abridor. La puesta en valor, liderada por la arquitecta Diana Lisman, respetó meticulosamente el valor patrimonial y paisajístico del lugar. Se restauraron grietas, se repusieron carpinterías y se recuperaron los grandes espacios interiores y las terrazas que hoy permiten a los comensales disfrutar de una vista privilegiada donde conviven pavos reales y maras.

Este renacimiento no solo recuperó un edificio, sino que resignificó un espacio que originalmente formaba parte del paradigma del encierro animal para transformarlo en un punto de encuentro entre la naturaleza, la cultura y la gastronomía de excelencia. Hoy, Águila Pabellón se erige como una joya arquitectónica seleccionada por la Guía Michelin 2024 entre los restaurantes recomendados de Buenos Aires, demostrando que la historia y la vanguardia pueden servirse en la misma mesa.






