La escena duró apenas unos segundos, pero alcanzó para disparar risas, comentarios y —otra vez— el debate de siempre. Estefanía Pasquini compartió en sus historias de Instagram un video de un diálogo con Emilio, el hijo que tuvo con Alberto Cormillot, y el pequeño lanzó una pregunta que la tomó por sorpresa: quiso saber cuántos años tenía su mamá y, acto seguido, si esa edad era “como papá”. El intercambio, que ella misma acompañó con la frase “Me mata, me pregunta si tengo la misma edad que el padre”, se volvió uno de esos momentos familiares que, por la particularidad de la pareja, enseguida se transforman en tema público.

En el video, Emilio va al grano: “¿Cuántos años tenés?”. Pasquini responde con calma: “Casi 40”. Y ahí aparece la repregunta, esa que marca el giro: “¿Y… qué más… y después?”. “¿Y después qué? 41 después”, contesta ella. Pero el remate del nene llega sin anestesia: “Entonces, ¿como papá?”. Con la espontaneidad típica de la infancia, Emilio pone en palabras lo que para los adultos suele ser un tema delicado: la diferencia de edad entre sus padres.
La reacción de Estefanía fue tan genuina como filosa, con humor y algo de incredulidad. “Eeem… no sé la verdad, si a tu padre lo ves muy rejuvenecido o a mí me ves muy hecha mierda para preguntarme si tengo la misma edad que papá”, le responde, en un tono que combina carcajada y sorpresa, como quien no sabe si aplaudir la ocurrencia o cambiar de tema. Y ahí está la clave del impacto: no es solo el intercambio madre-hijo, sino el espejo que le pone a una familia que desde que se hizo pública convivió con miradas ajenas, comentarios, chistes y prejuicios.
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Porque, más allá de la ternura del momento, la pregunta de Emilio toca un punto que hace años acompaña a Estefanía y Alberto. Actualmente, Cormillot tiene 87 años y Pasquini cumplirá este año 40, una brecha que fue noticia en múltiples ocasiones y que, de hecho, aparece en cada perfil o nota que repasa su historia. Cuando se narra su relación, se suele hablar de un amor “que derriba prejuicios” y se remarca la diferencia de 48 años como uno de los ejes que más conversación generó alrededor de la pareja.
Esa conversación no nació con Emilio, claro: viene desde el origen. En entrevistas, Estefanía habló de los prejuicios que enfrentó por enamorarse de alguien mucho mayor y de cómo ella misma tuvo que procesar esa diferencia antes de naturalizarla puertas adentro.
Lo interesante del video es que corre el foco del escándalo o la etiqueta fácil y lo lleva a un terreno más íntimo: el de la dinámica familiar. La pregunta no llega desde el prejuicio social sino desde la lógica infantil, esa que mide el mundo en equivalencias simples -“si mamá tiene 40, ¿papá también?”- y que, sin querer, termina dejando en evidencia lo evidente: en esta casa, el tema está ahí, convive con ellos, aparece en forma de chiste, de comentario y, a veces, de sorpresa.
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