A casi dos semanas de la muerte de Luis Brandoni, su nieta Macarena “Maca” Ripoll Brandoni eligió un formato tan contemporáneo como íntimo para despedirlo: un posteo en redes que funciona como carta, memoria y refugio. La joven escritora esperó 13 días para animarse a escribir —“recién me atrevo”, arranca— y, cuando lo hizo, no buscó solemnidad sino verdad: la de alguien que todavía está aprendiendo “cómo funciona esto de no ser inmortal”.

El texto apareció este 2 de mayo, con un título que por sí solo condensa el duelo: “Tu cara en todas partes”. En ese mensaje, Maca habla de la dificultad de “hablarle” a su abuelo y de la sensación —tan común en la pérdida— de que la imaginación intenta llenar el silencio. Pero también cuenta algo que, para ella, se volvió señal: dice que él “trató de responderle” de formas “muy creativas”, especialmente a través de “sueños y voces” difíciles de explicar. No es un posteo pensado para los titulares: es, más bien, el registro de una conversación que queda abierta cuando alguien se va.
El texto completo escrito por Maca Brandoni comienza diciendo: "Recién me atrevo a escribirte, o a escribir a secas. Intenté hablarte, pero qué ilusa: sé que es mi imaginación respondiéndome a mí misma. Aunque sé que trataste de responderme, y de formas muy creativas, debo admitir, sobre todo a través de sueños y voces que no puedo explicar de dónde vienen. Cuando junté los ramos de flores para regalártelos, se formó un corazón. Todavía no entiendo bien cómo funciona esto de no ser inmortal, pero estoy segura de que ya lo entenderé".
Y se completa la carta diciendo: "Si algo puedo hacer es quedarme con lo lindo, con momentos inmortales, con tu cara en todas partes, con tu voz única y rebelde, con tu carácter, que tanto heredé y hace poco empecé a aceptar con felicidad, con tu energía y pasión, de las que quiero nutrirme para seguir mi camino. Pero yo sé que, tarde o temprano, nos vamos a volver a encontrar en la casa Las Chingolas, y vamos a ocupar todos los cuartos al mismo tiempo y a comer fruta en el jardín".
El corazón emocional del homenaje está hecho de detalles cotidianos: Maca recuerda que juntó dos ramos de flores para regalárselos y que, al unirlos, “se formó un corazón”. En ese gesto —mínimo, accidental, casi mágico— encuentra un símbolo para sostenerse. Desde ahí, el texto se despliega como un inventario amoroso: la “voz única y rebelde” de Brandoni, el carácter que ella siente heredado, la energía y la pasión que quiere llevarse como combustible para su propio camino. No hay golpe bajo ni frase efectista; hay una despedida que se escribe con la delicadeza de quien no quiere que el dolor tape lo vivido.
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Las imágenes que acompañaron el posteo completan la escena. Maca publicó fotos de distintas épocas: una, de cuando era niña y aparece abrazada por Brandoni; otra, más reciente, en la presentación de su libro Inmaterial (2024), con el actor sosteniendo el ejemplar como quien sostiene un orgullo familiar; también una imagen del “corazón” que se armó con las flores. Las fotos no “ilustran” el texto: lo amplifican. Muestran que el vínculo entre ambos no fue únicamente el de una leyenda con su nieta, sino el de un abuelo presente en hitos personales, celebrando el crecimiento y acompañando el inicio de una carrera literaria.
En la carta, hay además una escena futura que parece escrita para calmar la ausencia: Maca imagina un reencuentro “tarde o temprano” en una casa llamada Las Chingolas, con la imagen de ocupar “todos los cuartos al mismo tiempo” y comer fruta en el jardín. Es una manera poética de decir “esto no termina acá”: no como promesa grandilocuente, sino como consuelo doméstico, con habitaciones y rituales simples.
El posteo llega en un contexto todavía muy fresco. Luis Brandoni murió el 20 de abril de 2026, a los 86 años, luego de una internación por un hematoma subdural provocado por una caída. El velatorio se realizó en la Legislatura porteña, en una despedida pública y extensa que reunió a familiares, colegas y admiradores. En esos días, Maca ya había compartido otro mensaje más breve (“Nonito…”) y también había difundido un video con un consejo del actor para jóvenes: mirar cine, leer teatro argentino y valorar la tradición local. Pero este nuevo posteo —el de “Tu cara en todas partes”— se diferencia por el tono: no es un adiós hacia afuera, sino hacia adentro.
En tiempos donde las despedidas se hacen en público casi por inercia, Maca Brandoni hizo algo distinto: escribió cuando pudo. No cuando se lo pedían las redes, no cuando lo imponía el minuto a minuto, sino cuando el duelo le dio una tregua para encontrar palabras. Por eso su texto impacta: porque no cuenta “la muerte de Brandoni” (esa noticia ya está), sino lo que sucede después, cuando el ruido baja y queda lo verdaderamente difícil. Ese momento en el que, de pronto, la cara de alguien querido aparece —como ella dijo— en todas partes.
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