Mirtha Legrand habló y llevó tranquilidad a su público. Después de varios días de rumores y preocupación por su ausencia en “La Noche de Mirtha”, la conductora de las históricas “mesazas” dejó saber cómo atraviesa su cuadro de salud a través de un mensaje que Ángel de Brito leyó al aire de LAM (América TV). El intercambio ocurrió tras una noticia que circuló el 22 de abril y que motivó al periodista a escribirle: según contó en su programa, Mirtha tardó en responderle y lo hizo recién ahora, con una explicación detallada de lo que tuvo y de cómo se encuentra.
El corazón de ese mensaje está en una frase que desarma la versión inicial de un “simple resfrío”. De Brito contó que le preguntó “cómo estás del resfrío” porque esa era la información que se comentaba en un primer momento, pero la respuesta de “Chiquita” fue tajante: “No, Angelito, fue bronquitis y muy fuerte. Me dieron muchos antibióticos”. En el mismo texto, la diva agregó que está “casi repuesta del todo” y envió “besos para todos”, un guiño afectuoso que, en cuestión de minutos, se convirtió en la principal noticia del mundo del espectáculo.
La propia Mirtha también explicó qué cree que detonó el cuadro. Siempre según la lectura de De Brito, la conductora vinculó su malestar con una salida puntual al teatro: “Fui al teatro a ver Rocky, con muchísima refrigeración y me hizo mucho daño”. El detalle no es menor: la obra “Rocky” se volvió un punto de referencia en el relato porque ubica el momento previo al empeoramiento y le pone escena a esa fragilidad típica del cambio de estación.

La otra frase que más alivio generó en su entorno y en su público fue la que pone fecha (al menos, intención) de regreso: “La semana que viene retomo mi programa”. Se trataría de una confirmación de que la recuperación está en el tramo final y que, si todo sigue como hasta ahora, la conductora volverá a ponerse al frente del ciclo en el corto plazo.
Mientras tanto, la pantalla siguió girando con una dinámica ya conocida en estas semanas: Juana Viale ocupó el lugar de su abuela en la conducción. La decisión, lejos de ser un reemplazo definitivo, funcionó como un “plan de continuidad” mientras Mirtha se dedica a lo que su cuerpo le pide: reposo y cuidados para volver entera. Esa continuidad explica por qué el tema de su salud se volvió conversación diaria: porque Mirtha no es solo una figura del espectáculo, sino un ritual televisivo de fin de semana que, cuando falta, se nota.
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