Hoy, domingo 30 de agosto, el Festival de Tango de Buenos Aires llega a su fin, y el escenario elegido para bajar el telón no podía ser otro que la imponente Sala Principal del Teatro Colón.
A las 20 horas, el histórico Sexteto Mayor repasará los arreglos más emblemáticos de su trayectoria junto a la leyenda del piano José "Pepe" Colángelo. Sin embargo, todas las miradas apuntan al invitado de honor internacional que viajó miles de kilómetros para este momento: Ryota Komatsu, el máximo referente del bandoneón en Asia.
Que un músico nacido en Adachi, Tokio, encabece el cierre del festival porteño por excelencia no es un capricho exótico de los programadores. Representa el espíritu global que alcanzó el 2x4 y consagra a un artista que respira cultura rioplatense desde la cuna.

Un bandoneón familiar y un destino ineludible
Ryota Komatsu (小松亮太) nació el 30 de octubre de 1973 en una casa donde la música rioplatense era religión. Su madre, Machiko Komatsu, era pianista y llegó a codearse con el mismísimo Astor Piazzolla; su padre tocaba la guitarra y el bajo. Sin embargo, el instrumento que le cambiaría la vida estaba arrumbado en un rincón. A los 14 años, Ryota agarró ese bandoneón familiar que nadie usaba y empezó a sacarle sonido de oído.
El talento fue evidente. A los 15 ya integraba la orquesta familiar Tango Crystal y a los 16 comenzó a perfeccionarse formalmente con el maestro Cacho Giannini. Su primer gran golpe de escena llegó rápido: en 1991, siendo apenas un adolescente, acompañó el último recital de la icónica Ranko Fujisawa, la gran voz del tango japonés del siglo XX.
Ese fue solo el comienzo de una carrera meteórica que lo conectaría directamente con las raíces de Buenos Aires.

El puente entre Tokio y la vieja guardia
La carta de presentación del japonés frente a los oídos más exigentes de Argentina es intachable. En 1998, cuando explotó en la escena discográfica con su álbum Verano Porteño, se dio el lujo de tocar con la columna vertebral del último quinteto de Astor Piazzolla: Pablo Ziegler, Fernando Suárez Paz, Héctor Console y Horacio Malvicino.
A lo largo de su carrera, compartió escenario con próceres indiscutidos de la talla de Leopoldo Federico, Víctor Lavallén, Amelita Baltar y Osvaldo Berlingieri, e incluso grabó con el colectivo rioplatense Bajofondo.

Sin embargo, para Ryota, la verdadera brújula musical no es únicamente Piazzolla. En varias entrevistas confesó su devoción por Alfredo Gobbi, asegurando que su obra es "un resumen perfecto de la historia del tango". También es un profundo admirador del Goyeneche tardío y de María Graña.
El gran regreso al Colón
Pasaron 21 años desde su última visita oficial a la Argentina (aquella recordada gira de 2003 donde tocó en La Trastienda y el Club del Vino). Y su regreso para este festival se pensó como un miniciclo que incluyó presentaciones a dúo en el Salón Dorado y un show en el Centro Cultural 25 de Mayo, para culminar esta noche a lo grande.
Hoy, a las 20 horas, Komatsu subirá al escenario del Colón liderando a su propio y afiladísimo quinteto, integrado por Shinji Tanaka (contrabajo), Keiji Matsumoto (piano), Hiroki Fukui (guitarra) y Kumiko Kondo, su esposa y talentosa violinista.
Estamos ante una noche que promete ser histórica y que confirma, una vez más, que el tango hace tiempo dejó de ser un secreto porteño para convertirse en un idioma universal.


